La ganadería argentina acelera el paso hacia el campo y redefine el rol del feedlot

Datos oficiales y análisis sectoriales muestran un avance sostenido de la recría pastoril, con impacto en la eficiencia productiva y la faena

La ganadería argentina acelera el paso hacia el campo y redefine el rol del feedlot
viernes 06 de febrero de 2026

La ganadería argentina atraviesa un proceso de reconfiguración productiva que gana fuerza y comienza a consolidarse: más animales se recrían a campo y menos ingresan de forma temprana a los corrales de engorde. El fenómeno, que se profundizó a lo largo de 2025 y muestra señales relevantes en el inicio de 2026, se observa en todo el país y resulta clave por su impacto en la eficiencia del sistema, la utilización de los feedlots y la oferta futura de carne. El análisis surge de datos oficiales del SENASA y de un informe del Rosgan, difundido por el medio +P de LMNeuquén.

La ganadería argentina acelera el paso hacia el campo y redefine el rol del feedlot

Las estadísticas de traslado de animales revelan una recuperación sostenida en la proporción de terneros y terneras que salen de los campos de cría con destino a establecimientos de recría o invernada pastoril, en lugar de ingresar directamente a corrales de engorde. Si bien el indicador no es concluyente por sí mismo, marca un cambio relevante en la lógica productiva. Durante 2025, más del 76% de los terneros/as fue trasladado a establecimientos no registrados como feedlots, una cifra que refuerza la hipótesis de un mayor protagonismo del campo en las etapas iniciales del engorde.

Este movimiento se da en paralelo a una mejora gradual en las condiciones productivas tras varios años atravesados por la sequía, que había condicionado la disponibilidad de forraje y forzado decisiones más defensivas por parte de los productores. En ese contexto, la recría pastoril aparece nuevamente como una estrategia central para reducir costos, mejorar conversiones y optimizar el uso del corral, que pasa a cumplir un rol más focalizado en la terminación.

Feedlots más integrados al sistema

Lejos de implicar un retroceso de los corrales de engorde, los datos muestran un escenario de mayor integración entre recría a campo y terminación a corral. Según las estadísticas de faena analizadas por el Rosgan, en 2025 el 33% de los animales faenados provino directamente de feedlots, mientras que al menos otro 5% recibió algún tipo de intervención previa en corral antes de la faena. En conjunto, alrededor del 37% del total de animales faenados pasó por un sistema de engorde a corral en algún momento del ciclo productivo.

La ganadería argentina acelera el paso hacia el campo y redefine el rol del feedlot

Ese porcentaje resulta significativo si se lo compara con los registros de seis años atrás, cuando la participación de animales provenientes de feedlots rondaba el 33%. El dato permite descartar la idea de una menor actividad del sector y refuerza la lectura de un cambio cualitativo: los corrales se utilizan menos para engordes largos de animales livianos y más para terminaciones cortas y eficientes, sobre animales previamente recriados en sistemas pastoriles.

La ganadería argentina acelera el paso hacia el campo y redefine el rol del feedlot

Estabilidad por sexo, cambios por categoría

El análisis de las categorías que ingresan a los feedlots aporta matices clave para entender la transición en curso. En términos de sexo, no se observan modificaciones estructurales. Durante los últimos seis años, los machos representaron entre el 55% y el 57% de los ingresos a corral, mientras que las hembras se ubicaron entre el 43% y el 45%, sin una tendencia clara de cambio.

El año 2020 fue una excepción, con un mayor ingreso de hembras, en un contexto marcado por la restricción forrajera derivada de la sequía. Esa situación se fue normalizando y, en 2025, la participación de hembras volvió a ubicarse en torno al 43% del total de ingresos a feedlots.

Donde sí se detectan cambios relevantes es al interior de las categorías de machos. En los últimos tres años se observa una caída en la proporción de terneros que ingresan directamente al corral y un aumento de novillitos y novillos destinados a terminación final. Entre 2020 y 2025, los novillitos y toritos pasaron de representar el 20% al 23% de los ingresos, mientras que los novillos incrementaron su participación del 6% al 8%.

Este corrimiento refleja un esquema productivo diferente, con animales que llegan al feedlot con más kilos logrados a campo, lo que reduce los días de encierre, mejora la rotación y eleva la eficiencia de la capacidad instalada.

Faena y señales estructurales

El impacto de esta dinámica también se refleja en la faena. De acuerdo con el informe del Rosgan citado por +P de LMNeuquén, el aumento reciente en la faena de hembras no responde a un cambio estructural del sistema de engorde, sino a una mayor oferta proveniente de los campos, explicada en buena medida por los efectos acumulados de la sequía. En un escenario climático más favorable, ese comportamiento debería moderarse.

En cambio, el análisis de los machos muestra una tendencia más consistente. La mayor presencia de animales jóvenes recriados a campo y luego terminados en feedlot se tradujo en una suba sostenida de su participación en la faena. Entre 2020 y 2025, la participación de hembras faenadas pasó del 31% al 35%, mientras que la de machos creció del 32% al 40% del total.

Este dato refuerza la idea de un sistema más equilibrado, con una mejor articulación entre campo y corral, y con impactos positivos tanto en términos productivos como económicos.

Un enero que encendió alertas

Los datos preliminares de enero de 2026 aportaron un elemento adicional al análisis. Durante ese mes, menos de 350.000 terneros y terneras salieron de los campos de cría, lo que implicó una caída del 43% respecto del mismo mes del año anterior. Si bien parte de esta baja podría estar asociada a la implementación del nuevo régimen de caravana electrónica, un efecto que debería diluirse con el correr de los meses, la magnitud del descenso llamó la atención del sector.

De confirmarse niveles más bajos de oferta de terneros, el sistema podría enfrentar uno de los cambios más disruptivos de los últimos años, con consecuencias directas sobre la recría, el engorde y la industria frigorífica. Para los analistas, el desafío será acompañar esta transición con políticas y estrategias que potencien sus beneficios y minimicen los riesgos.

En conjunto, los datos oficiales y los informes sectoriales muestran que la consigna de “más campo, menos corral” dejó de ser una hipótesis para transformarse en una tendencia concreta. Una transición que, de sostenerse, promete mejorar la eficiencia, fortalecer la integración de la cadena y redefinir el perfil productivo de la ganadería argentina en los próximos años.

 



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