Impulsan prácticas ganaderas para mejorar la producción y recuperar la biodiversidad

Un proyecto internacional con participación argentina impulsa el pastoreo planificado y el manejo regenerativo como claves para compatibilizar rentabilidad y conservación en sistemas ganaderos

Impulsan prácticas ganaderas para mejorar la producción y recuperar la biodiversidad
lunes 26 de enero de 2026

La planificación del pastoreo y el respeto por los tiempos de recuperación de los pastizales se consolidan como herramientas centrales para mejorar la rentabilidad de los sistemas ganaderos y, al mismo tiempo, promover la recuperación de la biodiversidad. Investigadores de la Argentina, Países Bajos, Kenia y Tanzania impulsan estas prácticas en el marco de CurveBend, una iniciativa internacional que busca fortalecer la producción ganadera sin comprometer los ecosistemas nativos. El trabajo se desarrolla desde 2025 y resulta relevante por su aporte a la sostenibilidad productiva en un contexto de degradación ambiental y cambio climático.

La recuperación de la biodiversidad en los sistemas productivos se convirtió en uno de los ejes estratégicos para sostener la productividad en el mediano y largo plazo. En ese escenario, distintas líneas de investigación desarrolladas dentro de CurveBend destacan el rol de la ganadería extensiva y, en particular, del pastoreo planificado, como una herramienta capaz de recomponer funciones ecológicas degradadas en los paisajes rurales.

Desde el INTA Bordenave, el investigador Rodrigo Tizón, integrante del proyecto, explicó que el manejo racional del pastoreo, los descansos estacionales y la asignación variable de la carga animal en los pastizales naturales permitirían recuperar biodiversidad y sostener la rentabilidad de los establecimientos ganaderos. Según detalló, estas prácticas reducen la presión continua sobre la vegetación y favorecen procesos ecológicos clave.

Entre los beneficios asociados a este enfoque, los especialistas destacan la mejora en la infiltración del agua, el aumento de la materia orgánica del suelo y una mayor presencia de plantas nativas, incluidas gramíneas perennes de raíces profundas. Estos componentes contribuyen a una mayor estabilidad del sistema productivo y reducen su vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, como sequías prolongadas.

“El pastoreo bien planificado puede funcionar como un proceso regenerativo: estimula los brotes, redistribuye nutrientes y promueve la cooperación entre especies”, explicó Tizón, al señalar que el objetivo no es reducir la producción, sino optimizarla a partir de un mejor funcionamiento del ecosistema.

En paralelo, el proyecto avanza en el diseño de indicadores que permitan evaluar la salud de los pastizales y orientar las decisiones de manejo. Estos indicadores incluyen mediciones de riqueza florística, estructura de la vegetación, cobertura verde y distintos parámetros fisicoquímicos y biológicos del suelo. La información obtenida permitirá ajustar las estrategias de pastoreo y evitar la sobrecarga o el uso excesivo de sectores ambientalmente sensibles.

Una iniciativa de alcance global

CurveBend es una iniciativa financiada por la Dutch Research Council (NWO), en el marco de la Agenda Nacional de Ciencia de los Países Bajos. El proyecto tendrá una duración de siete años, entre 2025 y 2032, y se propone identificar y promover prácticas ganaderas capaces de mejorar la biodiversidad sin comprometer los niveles productivos.

De acuerdo con Manuela Fernández, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria Bariloche del INTA y participante del proyecto, una de las estrategias evaluadas es el manejo ganadero regenerativo, basado en una planificación adaptativa del pastoreo que favorezca la recuperación de los pastizales y la regeneración de la vegetación nativa.

Además, el equipo trabaja en la conservación de árboles maduros en bosques nativos, considerados elementos clave para sostener hábitats, brindar sombra al ganado, regular el microclima y mantener la diversidad de aves e insectos. Estas prácticas buscan integrar la producción ganadera con la estructura natural del paisaje.

“El desafío es compatibilizar la ganadería con la restauración de ecosistemas nativos”, señaló Fernández. Según indicó, la meta de mediano plazo es consolidar sistemas productivos que integren producción y conservación, reduzcan la velocidad de pérdida de especies y, eventualmente, permitan revertir esa tendencia.

Realidades productivas en la Argentina

En la Argentina, el proyecto se desarrolla en regiones donde los sistemas ganaderos se asientan sobre bosques y pastizales nativos, con realidades productivas y ambientales diversas. En ese marco, la investigadora Noelia Calamari, de la EEA Paraná del INTA, explicó que en provincias como Entre Ríos predominan planicies con bosques xerófilos del Espinal, que van desde formaciones cerradas hasta abiertas y sabanas, intercaladas con áreas agrícolas.

Estos bosques cuentan con especies como ñandubay, algarrobo negro y espinillo, cuya estructura y dinámica dependen tanto de las condiciones del suelo como del manejo ganadero. Según Calamari, el pastoreo planificado resulta clave para evitar la degradación de estos ambientes y conservar su biodiversidad.

En contraste, el sudoeste bonaerense presenta un paisaje históricamente dominado por pastizales abiertos, con escasa presencia arbórea. “En la actualidad, estos ambientes ocupan apenas una fracción de su extensión histórica”, advirtió Calamari, al señalar que el avance agrícola y la intensificación del uso ganadero redujeron significativamente la superficie de pastizales naturales.

En este contexto, las prácticas promovidas por CurveBend buscan ofrecer alternativas de manejo que permitan sostener la producción ganadera y, al mismo tiempo, conservar los remanentes de ambientes naturales que aún persisten.

Trabajo con productores y técnicos

Durante los últimos meses, productores, técnicos y referentes de distintas Estaciones Experimentales del INTA impulsaron encuentros, talleres y actividades de intercambio junto con organizaciones locales de productores y de conservación. El objetivo común es fortalecer los sistemas ganaderos en armonía con la conservación de la biodiversidad y facilitar la adopción de prácticas de manejo basadas en evidencia científica.

En la Argentina, participan especialistas del INTA en Entre Ríos (EEA Paraná, Concordia y Concepción del Uruguay), Buenos Aires (EEA Bordenave) y Río Negro (EEA Bariloche), junto con investigadores del CONICET y de universidades nacionales. El proyecto también incorpora becas doctorales y posdoctorales en régimen de co-tutela con la Universidad de Groningen, en los Países Bajos.

Desde el equipo destacan que la articulación entre ciencia, productores y organizaciones locales resulta clave para lograr cambios sostenidos en los sistemas productivos. En un escenario de creciente demanda por alimentos y mayor presión sobre los recursos naturales, la integración entre producción ganadera y conservación ambiental aparece como una estrategia necesaria para asegurar la viabilidad del sector en el largo plazo.

 



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