La pesquería de langostino argentino que se desarrolla en aguas de jurisdicción nacional fue certificada por el Marine Stewardship Council (MSC), el programa de certificación de pesca sostenible más reconocido y exigente a nivel global. El anuncio fue realizado el 6 de febrero de 2026 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, a través de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, y marca un hito para el sector pesquero argentino por su impacto productivo, ambiental y comercial.
La certificación MSC acredita que la pesquería cumple con estándares internacionales vinculados a la sustentabilidad de los recursos, el manejo responsable de los ecosistemas marinos y la trazabilidad del producto, condiciones cada vez más demandadas por los principales mercados internacionales. En ese sentido, el reconocimiento consolida el posicionamiento del langostino argentino como un producto de excelencia, competitivo y confiable en destinos de alto valor agregado, especialmente en Europa, América del Norte y Asia.
Según informó oficialmente la cartera nacional, este logro es el resultado de más de diez años de trabajo sostenido y coordinado entre el Estado y el sistema científico-técnico, con un rol central del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Durante ese período se fortalecieron los mecanismos de evaluación del recurso, el monitoreo permanente de las capturas y la implementación de medidas de manejo orientadas a garantizar la conservación de la especie a largo plazo.
La certificación del MSC no solo evalúa el estado del recurso pesquero, sino también la forma en que se toman las decisiones de gestión, la calidad de la información científica disponible y el cumplimiento efectivo de las normas en el mar. En este marco, desde la Secretaría destacaron que el proceso implicó auditorías independientes, revisiones técnicas exhaustivas y la verificación de prácticas responsables en toda la cadena de la pesquería.
Para el Estado nacional, este reconocimiento reafirma el compromiso de la Argentina con una pesca sustentable, alineada con estándares internacionales y con una visión de largo plazo. En particular, se subrayó el rol de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y del Consejo Federal Pesquero, ámbitos en los que se definieron políticas clave para el ordenamiento y control de la actividad, en articulación con las provincias y los actores del sector.
Desde el punto de vista económico, la certificación representa una ventaja estratégica para el complejo pesquero nacional. El sello MSC funciona como un pasaporte comercial que facilita el ingreso y la permanencia en mercados donde los consumidores y las grandes cadenas de distribución priorizan productos con garantías ambientales verificables. En muchos casos, incluso, la certificación es un requisito excluyente para acceder a determinados canales de comercialización.
El langostino argentino es uno de los principales productos de exportación del sector pesquero y una fuente relevante de divisas genuinas, empleo y desarrollo regional. Su captura y procesamiento generan miles de puestos de trabajo directos e indirectos, especialmente en las provincias patagónicas, donde la actividad tiene un peso económico y social determinante. En este contexto, la certificación contribuye a fortalecer la estabilidad y previsibilidad de la cadena productiva.
Las autoridades nacionales destacaron especialmente el esfuerzo y la responsabilidad de los actores privados que participaron del proceso de certificación. Empresas armadoras, plantas de procesamiento y otros eslabones de la cadena acompañaron la implementación de mejoras operativas, sistemas de control y prácticas orientadas a cumplir con los estándares internacionales, en un proceso que demandó inversiones, adaptación tecnológica y capacitación.
El reconocimiento del MSC también tiene una dimensión ambiental relevante. La certificación valida que la pesquería se gestiona de manera tal que el recurso se mantiene en niveles saludables, se minimiza el impacto sobre otras especies y hábitats marinos, y se adoptan medidas correctivas cuando es necesario. De esta forma, se promueve un equilibrio entre la explotación económica y la conservación del ecosistema.
Desde el ámbito científico, el trabajo del INIDEP fue señalado como un pilar fundamental del proceso. Los estudios poblacionales, las campañas de investigación, el análisis de datos de capturas y el asesoramiento técnico permanente permitieron contar con información robusta para la toma de decisiones. Esta articulación entre ciencia y política pública es uno de los aspectos valorados por los evaluadores internacionales del MSC.
La certificación se inscribe, además, en un contexto global en el que la sustentabilidad se ha convertido en un factor central de competitividad. Los consumidores demandan cada vez más información sobre el origen de los alimentos y el impacto de su producción, mientras que los países importadores refuerzan los controles y requisitos ambientales. En ese escenario, la obtención del sello MSC posiciona a la Argentina en un lugar destacado dentro del comercio pesquero internacional.
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca se reafirmó la voluntad de continuar acompañando políticas que promuevan el desarrollo de pesquerías responsables, capaces de generar empleo de calidad, valor agregado y crecimiento económico sin comprometer los recursos naturales. La certificación del langostino aparece así como un antecedente relevante para avanzar en procesos similares en otras pesquerías del país.

Con este reconocimiento, la pesca argentina suma un activo estratégico que combina respaldo científico, gestión estatal y compromiso del sector privado. La certificación del langostino en aguas nacionales no solo valida el camino recorrido, sino que plantea nuevos desafíos para sostener y profundizar un modelo de producción basado en la sustentabilidad, la transparencia y la inserción competitiva en los mercados internacionales.