La vitivinicultura de altura en los Valles Calchaquíes, en la provincia de Salta, atraviesa en 2026 un escenario complejo: produce vinos de alta calidad a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, pero enfrenta serias dificultades logísticas, elevados costos y un contexto global adverso que condiciona la rentabilidad del sector. Así lo señaló el ingeniero agrónomo y winemaker Raúl Dávalos, de Bodega Tacuil y Bodegas Valle Arriba, en declaraciones difundidas por el medio especializado AgroNoa, a partir de una entrevista realizada en el programa Claves del Campo de Radio Salta.

Raul Dávalos
Desde Molinos, en el oeste del valle, Dávalos explicó que la logística es hoy el principal obstáculo estructural para la producción. “La principal dificultad para producir en la zona es la logística, especialmente durante el verano”, afirmó, al detallar que las lluvias deterioran los caminos y hacen crecer los ríos, complicando el ingreso de insumos y la salida del vino terminado. Según indicó, esta situación pone en riesgo compromisos comerciales y obliga a modificar la planificación productiva.
Si bien reconoció que en los últimos años se realizaron algunas mejoras puntuales, como la construcción de puentes, advirtió que el estado general de las rutas continúa siendo precario, con tramos sin pavimentar de la Ruta Nacional 40 y obras inconclusas entre localidades clave. Este panorama, señaló, no solo afecta a las bodegas, sino también al turismo, una actividad central para la economía local. La falta de caminos adecuados limita la llegada de visitantes a zonas como Molinos, Seclantás y Angastaco, pese a su atractivo paisajístico y enogastronómico.

En cuanto a la campaña vitivinícola en curso, Dávalos indicó que las condiciones climáticas fueron, en general, favorables y anticipó una vendimia de buen volumen y calidad, aunque más tardía por la altitud. Sin embargo, advirtió que el mayor desafío será la comercialización, en un contexto de caída del consumo y dificultades para exportar. A los altos costos estructurales se suman los sobrecostos logísticos propios de la región, lo que reduce la competitividad, especialmente de las bodegas orientadas al mercado externo.
Finalmente, el vitivinicultor señaló que las bodegas permanecen abiertas a las visitas siempre que las condiciones de los caminos lo permitan, en una región donde cada vendimia se define tanto en la viña como en el estado de la infraestructura vial.