El ex ministro de Economía Hernán Lacunza afirmó que el Gobierno cuenta actualmente con una oportunidad para eliminar el cepo cambiario y dejar que el mercado defina el valor del dólar, tras el levantamiento parcial de restricciones a personas físicas en abril de 2025 y el contundente triunfo electoral del oficialismo en octubre. Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con Infobae en Vivo, donde el economista también se refirió a la evolución de la inflación, la situación fiscal, la actividad económica y la reforma laboral.
Según Lacunza, la actual coyuntura presenta condiciones propicias para avanzar hacia la normalización cambiaria. “Sería una oportunidad para terminar con ese mecanismo de transición que son las bandas y terminar de liberar el cepo, y que el mercado lleve el dólar a lo que tenga que valer”, aseguró. El economista señaló que, si existen condiciones macroeconómicas ordenadas, apoyo externo del FMI y del Tesoro estadounidense, y un respaldo popular consolidado, no hay razones para demorar la eliminación de las restricciones: “Si tenés apoyo popular, condiciones macros ordenadas, apoyo externo, ¿qué más vas a esperar? Las ventanas de oportunidad no suelen ser enormes y el ciclo electoral juega”.

El ex funcionario hizo hincapié en la importancia del momento dentro del ciclo electoral. Explicó que liberar el tipo de cambio cuando faltan pocos meses para los comicios genera riesgos, mientras que hacerlo con suficiente anticipación permite ordenar la economía de manera gradual. En cuanto al valor del dólar, Lacunza advirtió que no hay consenso sobre si está atrasado o no: “Nadie sabe si el dólar está atrasado; el Gobierno tampoco. Como nadie lo sabe, hay que dejarlo libre apenas tenga la oportunidad”.
El economista señaló que liberar el tipo de cambio contribuiría a evitar distorsiones de precios, aunque reconoció que una volatilidad excesiva podría generar “ruido nominal en la inflación”. En su opinión, el dólar oficial actual no refleja su valor real: “Lo que estoy seguro es que no es $2.000 ni $1.300”, indicó.
Lacunza también criticó la suspensión de la nueva fórmula para medir la inflación, basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) 2017-2018, y la renuncia de Marco Lavagna al INDEC. Para el ex ministro, la medición de precios es un bien público, independiente de la política de turno. “Si la canasta de consumo de 2018 se parece más a la actual que la de 2004, tenés que usar la más nueva. No importa si da más o menos porque el índice no es la política antiinflacionaria”, señaló Lacunza, citando a Infobae.
En cuanto a los ingresos y al poder adquisitivo, destacó que, tras la fuerte caída inicial al inicio del gobierno de La Libertad Avanza, se registró una recuperación parcial durante 2024, aunque los niveles previos no se alcanzaron. “Si una familia compraba en 2023 diez changuitos por mes, ahora compra nueve y medio”, ejemplificó.

El ex ministro describió un panorama de estancamiento en la actividad económica. Según sus observaciones, “la actividad estuvo planchada el año pasado y, en los últimos meses, los indicadores preliminares muestran que empieza a bajar. Hay un estancamiento, aunque no una recesión aguda. Tampoco hay una expansión en el promedio de la economía”.
En el plano laboral, Lacunza señaló que se registró un año de virtual estancamiento, con diferencias significativas entre sectores. Algunos muestran signos de recuperación, mientras que otros permanecen rezagados. Además, advirtió sobre señales de alerta en la evolución de las reservas netas, que podrían condicionar futuras políticas económicas.
Respecto a las finanzas públicas, Lacunza aseguró que, pese a la caída de la recaudación en meses recientes, el Gobierno no corre riesgo de quedarse sin recursos fiscales. Sin embargo, advirtió que tampoco existen márgenes significativos para nuevas reducciones de impuestos, lo que podría limitar la competitividad de la economía. “No se va a fundir el motor, pero tampoco tiene margen para bajar más impuestos”, puntualizó.
Sobre la reforma laboral impulsada por el oficialismo, Lacunza la consideró bien orientada y ambiciosa en cuanto a los problemas centrales del mercado laboral: costos, rigideces y contingencias judiciales. Sin embargo, cuestionó la menor ambición en la parte impositiva del proyecto. “El proyecto aborda los puntos neurálgicos del problema del mercado de trabajo, aunque la sección de impuestos es menos audaz”, evaluó.
El contexto económico actual combina un leve repunte en la actividad económica, una inflación que comienza a desacelerarse, y la existencia de apoyo externo del FMI y Tesoro estadounidense. Tras la eliminación parcial del cepo en abril de 2025 para personas físicas, el debate se centra ahora en la posibilidad de liberar totalmente el tipo de cambio.
En el plano político, el reciente triunfo electoral del oficialismo en octubre proporciona un respaldo político significativo, lo que, según Lacunza, constituye una ventana de oportunidad para avanzar con reformas económicas estructurales, incluyendo la normalización del mercado cambiario y la implementación de la reforma laboral.
El ex ministro también alertó sobre la necesidad de transparencia y credibilidad en las estadísticas oficiales, especialmente en relación con la medición de la inflación, que es crucial para orientar correctamente las políticas económicas y mantener la confianza de los mercados y los ciudadanos.
En síntesis, Lacunza consideró que la actual coyuntura ofrece al Gobierno una oportunidad estratégica para avanzar en normalización cambiaria, fortalecer la transparencia estadística, consolidar la recuperación del poder adquisitivo y mejorar la dinámica del mercado laboral, aunque con ciertas limitaciones fiscales y riesgos asociados a la volatilidad del tipo de cambio y las reservas internacionales.