La inflación mundial continuará en un sendero descendente durante este año y el próximo, mientras que la Argentina se consolidará como una de las economías de mayor crecimiento relativo a nivel global, según las proyecciones difundidas este lunes por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las estimaciones fueron presentadas en la actualización del Panorama Económico Mundial y resultan relevantes en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas, cambios en la política comercial y señales de desaceleración en varias economías desarrolladas.
De acuerdo con el informe del organismo, la inflación global se ubicará en 3,8% en 2025 y descenderá a 3,4% en 2027, impulsada por una menor demanda agregada y por la caída de los precios de la energía. Este proceso permitiría aliviar parcialmente el costo de vida a nivel internacional, aunque el FMI advirtió que la dinámica será heterogénea entre regiones y países, según sus condiciones macroeconómicas y financieras.
Las proyecciones fueron acompañadas por declaraciones de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien participó del Foro Fiscal Árabe Anual, realizado en Dubái. Allí sostuvo que el crecimiento global se ha mantenido “notablemente bien” pese a los profundos cambios que enfrenta la economía mundial, vinculados a la geopolítica, la transformación tecnológica y las tendencias demográficas.
En ese marco, Georgieva expresó su preocupación por el avance de la fragmentación comercial y llamó a reforzar los mecanismos de cooperación internacional. “En un mundo de fragmentación comercial, una mayor integración comercial es absolutamente primordial”, afirmó la titular del organismo, al advertir sobre el impacto negativo que pueden tener las barreras al comercio y los acuerdos unilaterales sobre el crecimiento de largo plazo.

La funcionaria también destacó que, pese a los temores iniciales, el comercio internacional no registró una contracción significativa. “Lo que hemos visto este año es que el comercio no ha descendido como temíamos. De hecho, el comercio está creciendo ligeramente más lento que el crecimiento mundial”, señaló, al remarcar la resiliencia del intercambio global en un escenario de alta incertidumbre.
En cuanto a las perspectivas generales, el FMI proyectó que la economía mundial crecerá 3,3% en 2026 y 3,2% en 2027, tasas que reflejan una expansión moderada pero sostenida. El informe subraya que, si bien la desaceleración de la inflación abre cierto margen para una normalización de las políticas monetarias, persisten riesgos relevantes asociados a la volatilidad financiera, los conflictos geopolíticos y el elevado nivel de endeudamiento en varios países.
Dentro de ese escenario, la Argentina se destaca como uno de los países con mejor desempeño proyectado. El FMI mantuvo su previsión de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en 4% anual tanto en 2026 como en 2027, una expansión superior al promedio mundial y también al de América Latina y el Caribe, que se ubicaría en 2,2% y 2,7% respectivamente en esos años.
En la comparación regional, las diferencias son significativas. Brasil mostraría una desaceleración de su economía, pasando de un crecimiento estimado del 2,5% en 2025 a 1,6% en 2026, con una recuperación parcial a 2,3% en 2027. México, en tanto, exhibiría una expansión más moderada, con tasas previstas de 1,5% y 2,1% para los dos años siguientes.
Según un cuadro anexo del informe, que reúne las proyecciones para 30 economías que concentran la mayor parte del PBI mundial, la Argentina se ubica como la undécima economía con mayor crecimiento esperado. Solo es superada por países como India, Filipinas, Indonesia, Egipto, China y Arabia Saudita, todos ellos mercados emergentes con fuerte dinamismo.
Para América Latina y el Caribe, el FMI anticipó un proceso de convergencia gradual hacia el producto potencial, condicionado por las distintas posiciones cíclicas y por el impacto de las condiciones financieras internacionales. En ese marco, la Argentina aparece como uno de los casos con mayor expansión prevista, lo que la posiciona por encima del promedio regional en los próximos dos años.
A nivel global, el organismo remarcó que la caída de la inflación responde a una combinación de políticas monetarias más restrictivas, moderación de la demanda y normalización de los mercados energéticos. Sin embargo, advirtió que el proceso podría verse interrumpido por eventuales shocks externos, como nuevas tensiones geopolíticas o disrupciones en las cadenas de suministro.
En síntesis, el FMI delineó un escenario de crecimiento global moderado, con inflación en retroceso y con la Argentina destacándose entre las economías con mejores perspectivas hacia 2027, en un contexto internacional que exige mayor cooperación y coordinación entre los países para sostener la estabilidad macroeconómica, según informó Ámbito.