La provincia de Entre Ríos se encamina hacia una campaña maicera con resultados destacados, impulsada por el Gobierno provincial, el trabajo conjunto con instituciones técnicas y el compromiso del sector productivo. La proyección se sustenta en una superficie estimada de 530.000 hectáreas sembradas, con expectativas de rendimiento superiores al promedio histórico, lo que posiciona al maíz como un componente clave de la economía agroindustrial y de las cadenas de valor cárnica y avícola.
Durante una visita a un ensayo del cultivo en el establecimiento San Alfonso, ubicado en el límite de los departamentos Diamante y Paraná, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, destacó el impacto productivo del cereal en la provincia. “Será seguramente una muy buena campaña, que compensará la del año pasado; donde tuvimos que salir a comprar por todo el país el grano necesario para nuestras cadenas de valor de la carne”, afirmó el funcionario.
El ministro remarcó además la relevancia estratégica del maíz en el entramado productivo local. “Nuestra provincia es muy maicera; en Entre Ríos convertimos al maíz en cerdo o pollo; consumimos todo lo que producimos”, señaló. Y agregó: “Aquí el cereal es central y un potrero como el que estamos recorriendo va a terminar convertido en proteína animal”.
Según datos de la Bolsa de Cereales, el rendimiento promedio provincial esperado ronda los 6.800 kilos por hectárea, lo que representa un 18 % por encima del promedio de la última década. En relación con las perspectivas de la campaña, Bernaudo explicó que las estimaciones se elaboran a partir de información técnica del INTA y de la Bolsa de Cereales, lo que permite proyectar un escenario favorable, aunque con ciertos riesgos asociados a los maíces tardíos.
El ensayo productivo se desarrolló a partir de una iniciativa de la empresa Pioneer, orientada a promover prácticas de manejo eficientes y sostenibles. En este proceso participan productores, asesores privados, técnicos del INTA, la Bolsa de Cereales, el Gobierno provincial y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER, lo que refleja un esquema de articulación público-privada orientado a mejorar la competitividad del sector.
En materia de políticas públicas, el ministro subrayó los avances normativos vinculados a la actividad agropecuaria. Entre ellos, mencionó la actualización de la normativa sobre fitosanitarios, la sanción de la primera ley provincial sobre drones agropecuarios y el proceso de digitalización del registro de operarios. Estas medidas buscan fortalecer la sustentabilidad productiva, mejorar la trazabilidad y consolidar un modelo de desarrollo basado en la innovación tecnológica.
Con este escenario, Entre Ríos consolida al maíz como uno de los pilares de su estrategia de crecimiento, con impacto directo en la generación de valor agregado, el empleo y la proyección de su sistema agroindustrial.