El gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, cuestionó este jueves el rumbo económico nacional y advirtió sobre el impacto directo en el consumo, el empleo y el turismo bonaerense. En una entrevista radial y digital, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa, sostuvo que la política económica implementada por la administración nacional afecta de manera directa a los sectores productivos y genera un deterioro visible en la actividad comercial e industrial. Las declaraciones se produjeron en el marco de la actual temporada de verano, en un contexto de desaceleración económica y caída del poder adquisitivo.
Según relató Costa, el escenario que observa al recorrer distintos distritos de la provincia es preocupante. “Lo que uno ve recorriendo toda la provincia es comercios que cierran, fábricas que despiden o suspenden trabajadores, comercios que no pueden llegar a los niveles de ventas necesarios para poder sostenerse, mucha pérdida de empleo en los diferentes sectores, pérdida de empleo formal”, afirmó el funcionario.
El ministro atribuyó esta situación al diseño del programa económico nacional. “El plan económico que implementa el Gobierno nacional castiga especialmente a los sectores productivos”, sostuvo. En ese sentido, planteó que la combinación de caída del poder adquisitivo, encarecimiento de costos y atraso cambiario repercute con fuerza en la estructura productiva bonaerense.

Uno de los sectores que Costa analizó con mayor detalle fue el turismo, actividad clave para numerosos municipios de la provincia. De acuerdo con datos oficiales difundidos por la cartera provincial, en lo que va de la temporada estival visitaron la provincia 6.600.000 turistas, lo que representa un 5% menos que el año pasado y 830.000 visitantes menos que hace dos años.
Para el funcionario, estos números reflejan una temporada por debajo de las expectativas del sector. “La temporada es muy mala desde el punto de vista de las expectativas que tenía el sector y las necesidades que tienen los operadores y los trabajadores del turístico”, señaló.
Costa explicó que el fenómeno no solo se manifiesta en la cantidad de visitantes sino también en la duración de las estadías y el nivel de gasto. “La gran mayoría de los que no veranearon en la provincia de Buenos Aires se quedaron en su casa porque no llegaban a fin de mes. Y los que vinieron, vinieron por poquitos días”, indicó.
El cambio en los hábitos de consumo, añadió, impacta directamente en la facturación de los centros turísticos. “El turismo dejó de ser un descanso de una semana, de diez días, y es un turismo de escapada de fin de semana. Se desplomó el consumo”, afirmó. Según precisó, respecto al año pasado se registra un 25% menos de consumo en los principales destinos bonaerenses.
En el análisis del ministro también ocupó un lugar central la cuestión cambiaria. Costa sostuvo que la actual política de intervención para contener la cotización del dólar genera un tipo de cambio poco competitivo para el turismo interno. “Lo que está habiendo es una competencia desleal de los destinos del exterior respecto a la provincia. El tipo de cambio no competitivo porque el Gobierno tomó la decisión política de intervenir en el mercado cambiario e impedir que el dólar suba. Eso hace que se encarezcan los destinos argentinos respecto al exterior”, señaló.
Desde su perspectiva, esta dinámica favorece los viajes al extranjero en detrimento de los destinos locales, lo que agrava la situación de prestadores turísticos y comercios. A ello se suma el aumento de costos y la retracción de la demanda. “La subida de costos y la caída de demanda por la pérdida de poder adquisitivo lo que hizo fue disminuir los márgenes de rentabilidad a niveles mínimos, haciendo un esfuerzo enorme los comerciantes, prestadores turísticos para mantener la calidad de los servicios”, afirmó.
El ministro cuestionó además la ausencia de políticas nacionales específicas para el sector. “El Gobierno nacional se retiró de sus responsabilidades de fomentar la producción y particularmente el turismo local. Están sin ningún tipo de política activa para acompañar al sector y hoy la realidad es que si no fuera por el estado provincial y por los municipios sería muy difícil sostener esta temporada”, sostuvo.
Consultado sobre la reforma de las leyes laborales impulsada a nivel nacional, Costa consideró que existían aspectos susceptibles de mejora, pero cuestionó el enfoque adoptado. “Había que hacer una reforma de las leyes laborales. Eso no hay dudas, porque hay muchos aspectos para mejorar. Pero el sentido de la ley no es ni el que necesita la producción y sobre todo los trabajadores en la Argentina, ni es lo que reclamaban los empresarios, la mayoría de los empresarios pymes”, expresó.
Según indicó, el reclamo de modificaciones profundas provendría principalmente de grandes compañías. “Es un reclamo de las grandes empresas, pero hablando con cientos y miles de empresarios pequeños por toda la provincia, en ningún momento aparece la situación de la legislación laboral como un factor determinante en el funcionamiento del negocio ni en la generación de empleo”, afirmó.
En ese marco, advirtió que la reforma podría debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. “Lo que se intentó romper ahora es la posibilidad de los trabajadores de poder discutir sus condiciones de trabajo en situaciones de mayor paridad respecto a los empleadores, sobre todo a los grandes empleadores. Y esto no beneficia en nada a las pymes”, señaló.
Finalmente, Costa se refirió al respaldo que parte de la sociedad mantiene hacia el gobierno nacional encabezado por Javier Milei. Reconoció que existe una expectativa genuina en torno a los resultados futuros del ajuste económico. “Hay mucha gente que genuinamente está esperanzada en que lo que dice el Gobierno nacional de que el sufrimiento y todo el esfuerzo que está haciendo gran parte de la sociedad va a rendir sus frutos o va a traer resultados positivos en el futuro. Y eso me parece válido y es una esperanza que mucha gente tiene y creo que eso se ve”, manifestó.
No obstante, planteó su escepticismo respecto de esa promesa. “Mi visión es que nunca va a llegar ese día en que lo que promete Milei y este gobierno va a llegar a mejorar las condiciones de vida de la gente por el tipo de gobierno y por el tipo de política”, concluyó el ministro en declaraciones al medio nacional Infobae.
Las afirmaciones del funcionario se inscriben en un escenario de creciente tensión política entre la administración bonaerense y la Casa Rosada, en medio de un proceso de ajuste fiscal, reformas estructurales y caída del consumo que impacta con fuerza en la actividad económica provincial.