Estados Unidos cerró 2025 con una caída del 4% en la producción de carne vacuna y comenzó 2026 con 86,2 millones de cabezas de ganado, el nivel más bajo desde 1951, según datos oficiales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) analizados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La combinación de menor oferta y un stock históricamente reducido consolida un escenario de restricción productiva con impacto potencial en el mercado global.
De acuerdo con la información difundida por el USDA y consignada por Agronoa, la producción total de carne vacuna en 2025 se ubicó un 4% por debajo del año anterior, pese a que diciembre mostró un repunte en la actividad, con 1,04 millones de toneladas procesadas. Sin embargo, el desempeño del último mes no alcanzó para revertir el balance anual negativo.
“El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que, a pesar del aumento registrado en diciembre, con 1,04 millones de toneladas procesadas, los datos provisionales para el conjunto de 2025 sitúan la producción de carne vacuna un 4% por debajo del año anterior”, consignaron analistas de la BCR.
A la menor producción se sumó una reducción en los inventarios. “Asimismo, el USDA señaló que, al 31 de diciembre, los stocks de carne vacuna en cámaras refrigeradas se ubicaron un 4% por debajo de la misma fecha de 2024, lo que representaría el menor volumen registrado para un cierre de diciembre desde 2009”, añadieron desde la entidad rosarina.
El dato resulta relevante porque refleja no solo una menor faena, sino también una oferta más ajustada en términos de disponibilidad física de producto. En un mercado como el estadounidense, que combina alto consumo interno con fuerte presencia exportadora, la evolución de los stocks funciona como indicador de equilibrio entre producción y demanda.
En paralelo, el informe sobre existencias ganaderas confirmó que el proceso de recomposición del rodeo aún no comenzó. Al inicio de 2026, el stock bovino totalizó 86,2 millones de cabezas, el menor registro en 75 años.

“Si bien, en comparación con igual período del año anterior, la cifra muestra un retroceso moderado del 0,35%, el dato resulta suficiente para confirmar que el proceso de recomposición del stock aún no se ha iniciado y se trata del nivel más bajo de los últimos 75 años”, destacaron analistas de la BCR.
El desglose por categorías muestra señales consistentes con ese diagnóstico. El stock de vacas se ubicó en 27,6 millones de cabezas, con una caída interanual del 1%, lo que limita la capacidad de expansión futura del rodeo. A su vez, la aparición de terneros en 2025 fue la más baja desde 1941, con 32,9 millones de cabezas.
En cuanto a las vaquillonas de reemplazo, se registró un leve incremento, alcanzando 4,71 millones de cabezas. “En cuanto a las vaquillonas de reemplazo, se observó un aumento respecto del período precedente, alcanzando los 4,71 millones de cabezas, dato que podría interpretarse, según algunos analistas, como un indicio incipiente de recomposición del rodeo, aunque dicho proceso recién se proyecta para 2027”, describieron desde la Bolsa rosarina.
El aumento en esta categoría suele interpretarse como el primer paso hacia una fase de retención de vientres, condición necesaria para reconstruir el stock. No obstante, el impacto de esa decisión productiva demora varios ciclos en traducirse en mayor oferta de animales para faena.
La combinación de menor producción, reducción de stocks y rodeo en mínimos históricos configura un escenario de oferta restringida que podría extenderse durante 2026. En términos económicos, esto podría sostener o fortalecer los precios, tanto en el mercado interno estadounidense como en el comercio internacional.
Estados Unidos es uno de los principales productores y exportadores de carne vacuna del mundo. Por lo tanto, cualquier variación en su volumen productivo tiene repercusión directa sobre los flujos comerciales y las oportunidades para otros países proveedores.
En este contexto, la eventual recomposición del rodeo dependerá de factores climáticos, económicos y estratégicos. La retención de hembras implica resignar faena en el corto plazo para aumentar la capacidad productiva futura, una decisión que suele estar condicionada por la relación entre precios del ganado, costos de alimentación y perspectivas de mercado.
Por el momento, los datos oficiales muestran que la fase de ajuste continúa y que la recuperación estructural del stock no se ha materializado. Con niveles que no se observaban desde comienzos de la década del cincuenta, la ganadería estadounidense atraviesa uno de los ciclos de menor disponibilidad de hacienda de su historia reciente.
Las próximas publicaciones del USDA serán determinantes para evaluar si 2026 marca el inicio efectivo de una recomposición o si el proceso se posterga hacia 2027, como sugieren algunas proyecciones.