La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) confirmó el primer caso en la Argentina de Amaranthus hybridus resistente a sulfentrazone, un herbicida inhibidor de PPO ampliamente utilizado en soja y girasol. El hallazgo se registró en la localidad de Fuentes, en el sur de Santa Fe, tras detectarse fallas de control a campo y comprobarse en ensayos científicos una supervivencia del 64,7% a la dosis recomendada, un dato que enciende alertas en el manejo agrícola por el peso de esta maleza en más de 25 millones de hectáreas.
La información fue difundida por Agrofy News y se basa en trabajos realizados por docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (FCA-UNR) y del IICAR-CONICET, quienes confirmaron la resistencia a través de pruebas de dosis-respuesta en condiciones controladas.
Según detalló el medio, el equipo integrado por Mauro Bedetti, Federico Balassone, Hugo Permingeat, Daniel Tuesca y Valeria Perotti identificó una población con un comportamiento claramente diferenciado frente al herbicida. Mientras una población considerada susceptible fue controlada incluso con dosis inferiores a la recomendada, la población problemática mostró una supervivencia significativa a la dosis de uso (250 g i.a./ha).
Los resultados determinaron una DL50 de 24,66 g i.a./ha para la población susceptible y de 306,01 g i.a./ha para la resistente, lo que implica un factor de resistencia de 12,41. De esta manera, los investigadores confirmaron que se trata de una resistencia heredable al sulfentrazone y descartaron que las fallas respondan a problemas operativos o condiciones ambientales puntuales.

Se trata del primer registro nacional de A. hybridus resistente a un herbicida preemergente inhibidor de PPO. Hasta ahora, en la Argentina solo se había documentado resistencia dentro del grupo PPO al postemergente fomesafen (2022), mientras que para sulfentrazone existía un antecedente regional en Bolivia, en 2005. En 2024, además, se había reportado resistencia a este mismo activo en Amaranthus palmeri, lo que refuerza la tendencia creciente dentro del género.
A nivel internacional, A. hybridus acumula antecedentes de resistencia en 38 poblaciones confirmadas pertenecientes a cinco grupos de herbicidas: glifosato, ALS, hormonales, PSII y PPO. El nuevo caso en Santa Fe se inscribe en ese proceso global de expansión de resistencias.
El sulfentrazone es una herramienta central para el control preemergente de malezas de hoja ancha en numerosos planteos agrícolas. Su eficacia y persistencia lo convirtieron en un pilar de los esquemas de manejo, especialmente en sistemas donde el yuyo colorado presenta alta presión.
El yuyo colorado es una de las malezas de mayor expansión en la Argentina. Según datos de REM (2025), está presente en más de 25 millones de hectáreas. Se trata de una especie anual primavero-estival, con elevada prolificidad —puede producir hasta 100.000 semillas por planta— y capacidad de desarrollarse aun bajo condiciones de sombreado dentro del cultivo.
Desde el punto de vista botánico, A. hybridus pertenece a la familia Amarantáceas y se diferencia de A. palmeri por su condición diclinomonoica, tallos finamente pubescentes e inflorescencias ramificadas, características relevantes para su correcta identificación a campo.
El caso que derivó en la investigación surgió tras observarse plantas sobrevivientes a aplicaciones de sulfentrazone en un lote del sur santafesino. En febrero de 2025 se recolectaron semillas tanto de la población sospechosa como de otra considerada susceptible, y se avanzó con ensayos en la FCA-UNR para evaluar la respuesta diferencial.
Los resultados fueron concluyentes y encendieron las alertas en el sistema productivo. Si bien todavía no se evaluó el comportamiento de esta población frente a otros modos de acción —como glifosato, ALS u hormonales—, ya se encuentran en marcha estudios para analizar su respuesta a otros inhibidores de PPO. Dado el historial del género, los especialistas no descartan la posible presencia de mecanismos adicionales o resistencias múltiples.
Ante este escenario, los investigadores remarcan la necesidad de minimizar la dispersión del biotipo resistente. Recomiendan extremar controles mecánicos y culturales en los lotes afectados, asegurar la correcta limpieza de cosechadoras y equipos, y monitorear de manera sistemática los campos vecinos donde la especie esté presente.

Además, subrayan la importancia de diversificar modos de acción y planificar estrategias integradas que combinen herramientas químicas y no químicas para reducir la presión de selección.
En paralelo a este caso confirmado, la REM recibió denuncias desde otras regiones del país vinculadas a la misma especie y al mismo principio activo. Esos reportes están siendo evaluados por distintos equipos de investigación para determinar si se trata de nuevos casos de resistencia.
El hallazgo en Santa Fe representa un punto de inflexión para el manejo de malezas en la Argentina. La expansión de biotipos resistentes dentro del género Amaranthus obliga a revisar esquemas de control y anticipar estrategias más complejas para las próximas campañas. En un contexto de alta dependencia de herbicidas, la confirmación de esta resistencia refuerza la necesidad de monitoreo temprano y manejo integrado para preservar la eficacia de las herramientas disponibles.