Villa Alsina, una pequeña localidad del partido de Baradero, se consolida como una de las escapadas cercanas más elegidas para quienes buscan frenar el ritmo sin alejarse demasiado de la Ciudad de Buenos Aires: queda a unos 120 kilómetros, combina naturaleza, patrimonio ferroviario y gastronomía de campo, y resulta atractiva en cualquier época del año por su entorno arbolado y su clima de pueblo.
Según informó Revista Gente, el principal rasgo distintivo de Villa Alsina son sus calles convertidas en verdaderos túneles verdes, donde las copas de los árboles se unen sobre el asfalto y generan sombra natural durante gran parte del día. Ese paisaje invita a recorrer el pueblo a pie o en bicicleta, especialmente en verano, cuando el follaje refresca el ambiente y refuerza la sensación de tranquilidad.
Ubicada a 27 kilómetros de la ciudad cabecera de Baradero, la localidad mantiene una identidad fuertemente ligada a su pasado ferroviario. Alrededor de la antigua estación de tren se conservan casonas de principios del siglo XX, muchas de ellas en buen estado, que reflejan el crecimiento que tuvo el pueblo cuando el ferrocarril articulaba la vida económica y social del interior bonaerense. Esa arquitectura, sumada al silencio y a la baja circulación vehicular, le otorga a Alsina un aire detenido en el tiempo.

La propuesta gastronómica es otro de los ejes que atraen visitantes. Almacenes de ramos generales y restaurantes familiares ofrecen platos simples y reconocibles: pastas caseras, empanadas cortadas a cuchillo y carnes asadas a la parrilla. A eso se suman quesos y chacinados regionales, productos característicos de la zona de Baradero, que refuerzan el perfil de turismo rural con impronta culinaria.
La cercanía con el Río Baradero amplía las opciones para pasar el día al aire libre. La pesca deportiva, las caminatas por la ribera o simplemente sentarse bajo los árboles con mate forman parte de los planes habituales. También suma un componente cultural el Museo Histórico Municipal Alejandro Barbich, donde se exhiben objetos coloniales y obras de artistas nacionales que permiten conocer mejor la historia local.
El acceso desde Buenos Aires es sencillo: se llega en auto por la Ruta Nacional 9 (Panamericana) rumbo a Rosario y, a la altura del kilómetro 127, se encuentra el ingreso señalizado. El viaje demanda alrededor de una hora y cuarto, lo que convierte a Villa Alsina en una opción práctica para una escapada de día, con verde, historia y sabores tradicionales como principales atractivos.
