En el árido monte pampeano, a pocos kilómetros de Santa Rosa, el establecimiento Santa Lucía es un claro ejemplo de innovación en el campo. Sergio Girard y Erika Abel, después de tres décadas dedicadas al tambo familiar, decidieron dar un paso más allá y, en 2020, inauguraron su fábrica de quesos gourmet. El campo, de 200 hectáreas, integra tambo e industria, convirtiéndose en un referente local de la producción artesanal de lácteos de alta calidad.
El camino hacia la industrialización no fue sencillo. La pandemia complicó el inicio del proyecto, con demoras en las habilitaciones y los trámites federales. Sin embargo, la perseverancia del equipo hizo posible que Santa Lucía arrancara con pequeñas producciones de 1.000 litros diarios. "Empezamos de a poco, con la ayuda de una maestra quesera y el asesoramiento técnico para aprender a hacer quesos", recuerda Miguel Cañon, director técnico de la planta. A medida que la producción creció, la empresa comenzó a conquistar mercados más allá de La Pampa.

Desde sus inicios, la propuesta de Santa Lucía se centró en crear quesos gourmet con sabores originales y distintivos. Los primeros productos fueron un queso cremoso y una línea de quesos semiduros saborizados con hierbas como provenzal, orégano y pimienta. Con el tiempo, la variedad de productos se amplió, incluyendo quesos como gouda saborizado, mozzarella, fontal y una línea especial denominada "Un distinto", con variedades como finas hierbas y ají merkén.
Lo que distingue a Santa Lucía es su enfoque artesanal: pequeños moldes, piezas de menos de un kilo y empaques al vacío, todo realizado bajo estrictos estándares de calidad. Cada paso del proceso, desde la ordeña hasta la maduración, está cuidadosamente planificado para asegurar la frescura y el sabor único de sus productos. "Buscamos diferenciarnos creando algo especial, un producto que no se encuentre fácilmente en el mercado", asegura Cañon.
Santa Lucía no solo ha logrado posicionarse en el mercado local, sino que también ha ganado reconocimiento en concursos nacionales e internacionales. En 2023, sus productos obtuvieron premios en el 1° Concurso Nacional de Quesos, destacándose el gouda con pimienta y un pecorino de leche de oveja. A nivel internacional, en la Expo Queijo Brasil 2024, el gouda saborizado con orégano recibió una medalla de bronce en la categoría de queso aromatizado.

En términos de expansión, Santa Lucía ha logrado aumentar su producción, procesando actualmente entre 2.800 y 3.000 litros diarios. Sus quesos ya cruzan las fronteras pampeanas, llegando a ciudades como Bariloche, Neuquén, El Bolsón y Río Gallegos, aunque aún tienen el desafío de ingresar al competitivo mercado del AMBA. "Nuestro gran objetivo es seguir creciendo, mejorar la calidad y alcanzar más mercados", afirma Cañon.
El equipo de Santa Lucía, que también apuesta por la sostenibilidad y el manejo responsable del ganado, proyecta ampliar el rodeo a 120 vacas, lo que les permitiría aumentar la producción en un 20%. Sin embargo, como destaca Abel, las limitaciones climáticas de la región representan un reto constante para la producción lechera: "Si no tenemos pasto, no podemos producir leche", explica.
La apuesta por la calidad, la innovación y la cercanía con el cliente ha sido clave para el éxito de Santa Lucía, como lo destacó Bichos de Campo en una de sus recientes coberturas sobre el proyecto.