La reforma del sistema eléctrico argentino comenzó a impactar en las valuaciones del mercado: un informe de Morgan Stanley elevó la recomendación sobre Central Puerto y actualizó los precios objetivo de las principales compañías energéticas del país tras la entrada en vigencia del nuevo esquema regulatorio en noviembre de 2025. Según informó Forbes, el banco de Wall Street considera que el cambio normativo mejora la rentabilidad esperada del sector y abre un nuevo ciclo de inversiones, aunque advierte sobre efectos inflacionarios derivados de la reducción de subsidios.
El movimiento más relevante fue la mejora de la recomendación de Central Puerto, que pasó de “equal-weight” a “overweight”. Además, el precio objetivo de la compañía subió de 16 a 23 dólares por ADR, lo que implica un potencial de alza cercano al 48% frente a las cotizaciones actuales.
El banco también ajustó sus estimaciones para otras empresas del sector. En el caso de Edenor, elevó levemente el precio objetivo hasta 37 dólares por ADR, mientras que para Pampa Energía realizó una corrección marginal a la baja, de 95 a 94 dólares por ADR.

El cambio regulatorio modificó la estructura de remuneración del sector. Durante años, las generadoras operaron con ingresos que no acompañaron la inflación ni la depreciación del peso, lo que afectó sus márgenes y limitó la inversión en nueva capacidad.
El nuevo marco introdujo indexación en dólares y habilitó contratos bilaterales de largo plazo entre generadores y grandes usuarios. En el mercado spot, la remuneración de las centrales existentes pasó de alrededor de 20 a 27 dólares por megavatio hora. A su vez, los contratos privados se ubican actualmente en un rango de entre 60 y 65 dólares por megavatio hora.
Para Morgan Stanley, este esquema normaliza la economía del sector, mejora la previsibilidad de los flujos de caja y fortalece los fundamentos financieros de las empresas.
En ese contexto, Central Puerto aparece como una de las principales beneficiadas debido a su exposición al negocio de generación y a la proporción de activos alcanzados por la nueva remuneración. El banco proyecta que el EBITDA de la compañía podría incrementarse cerca de 30% hacia 2028 y estima una tasa de retorno real en dólares del 16%.
Pese a que la acción acumula una suba superior al 70% desde el anuncio de la reforma, los analistas consideran que el mercado aún utiliza supuestos conservadores sobre los precios futuros de la energía.

El efecto no es homogéneo entre las empresas. En el caso de Pampa Energía, el impacto sería más acotado por su diversificación en petróleo y gas. Para Edenor, enfocada en distribución, el escenario depende en mayor medida de las decisiones tarifarias, un frente donde todavía persisten incertidumbres regulatorias.
Más allá de las cotizantes, la reforma responde a una necesidad estructural. Argentina requiere incorporar cerca de 9 gigavatios adicionales de capacidad hacia 2030 para garantizar el abastecimiento y acompañar el crecimiento de la demanda eléctrica.
El nuevo esquema establece incentivos para el desarrollo de nuevas centrales con remuneraciones cercanas a los 60 dólares por megavatio hora, lo que mejora la viabilidad económica de proyectos de inversión y podría activar un ciclo de expansión en infraestructura energética.

Sin embargo, la recomposición tarifaria necesaria para reducir subsidios implica mayores costos para los usuarios. Morgan Stanley elevó su proyección de inflación al 22,9% para 2026 y al 17% para 2027, en parte por el impacto de los ajustes energéticos.
De este modo, la reforma fortalece la sostenibilidad del sistema eléctrico y mejora las perspectivas del sector en el mercado de capitales, pero plantea un equilibrio entre consolidación fiscal, inversión y estabilidad de precios.