Según informó La Nación en una nota firmada por Carlos Marin Moreno, el precio del girasol muestra una tendencia alcista en la antesala de la cosecha en la zona agrícola central y sur de la Argentina, con ofertas de 340+20 dólares por tonelada para el disponible y 360+40 dólares para contratos con entrega a mediados de año. El dato resulta relevante porque se da en un contexto de expectativas de producción récord cercana a los 6 millones de toneladas, un escenario que habitualmente presiona las cotizaciones a la baja.
“Estamos observando altos valores del girasol, a pesar de transitar la etapa de precosecha en la zona agrícola central y sur de la Argentina, y ante la expectativa de una producción que podría alcanzar un récord de 6 millones de toneladas. A pesar de este escenario holgado, los precios mantienen una tendencia ascendente”, afirmó Carlos Pouiller, director de AZ-Group.

El comportamiento del mercado se explica por dos factores centrales. El primero es la firmeza del aceite de girasol en el plano internacional. Durante enero se registró un incremento significativo en las cotizaciones, impulsado por la merma productiva en Ucrania y el agravamiento del conflicto bélico en ese país, uno de los principales exportadores mundiales de semilla y aceite.
Los ataques sobre infraestructura portuaria y centros de almacenamiento ucranianos generaron incertidumbre respecto del flujo comercial hacia Europa y otros destinos. En ese contexto, el aceite de girasol alcanzó niveles de 1450 dólares por tonelada en Rotterdam, tras haber tocado picos de 1600 dólares. En el mercado argentino, el aceite llegó a 1320 dólares por tonelada FOB, lo que incrementó la capacidad de pago de la industria local en alrededor de 50 dólares por tonelada durante el último mes.
El segundo factor es la fuerte participación de la exportación de grano. En enero se embarcaron casi 400.000 toneladas, un volumen que supera ampliamente las cerca de 250.000 toneladas exportadas durante toda la campaña pasada. Para febrero ya se encuentran registradas 135.000 toneladas adicionales.
Este aumento en los envíos consolidó un nuevo actor demandante que compite con la industria procesadora local y aporta sostén adicional a los precios internos. La mayor puja por el grano explica en parte la resistencia de las cotizaciones a retroceder pese a la cercanía del ingreso masivo de mercadería.
De cara a los próximos meses, Pouiller considera que la firmeza podría sostenerse. “Es posible que se observe algún retroceso puntual durante el pico de cosecha en marzo, pero no se prevé que sea significativo. Y hacia mediados de año los precios del girasol podrían retomar una tendencia alcista, lo que tornaría muy conveniente almacenar la producción y comercializarla en una etapa posterior”, señaló.
La evolución del conflicto en Europa del Este y el ritmo de embarques argentinos serán variables determinantes para definir si el girasol consolida esta tendencia o si el aumento de la oferta logra moderar las cotizaciones en el corto plazo.
