El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, recorrió el área petrolera Cañadón Amarillo, en Malargüe, para supervisar el avance de la exploración no convencional sobre la Vaca Muerta mendocina, en el marco de un plan piloto que prevé inversiones por US$ 44 millones y la perforación de los primeros pozos exploratorios en 2026. La visita se realizó esta semana y cobra relevancia porque marca un nuevo impulso a la estrategia provincial para reactivar el potencial hidrocarburífero del sur mendocino.
El bloque, ubicado en el límite con Neuquén, es operado por la UTE Quintana Energy–TSB, que actualmente desarrolla estudios de sísmica tridimensional (3D) sobre una superficie de 202,5 kilómetros cuadrados. El objetivo es obtener información precisa del subsuelo para reducir la incertidumbre geológica y definir las futuras locaciones de perforación.
Durante la recorrida, el mandatario visitó frentes de adquisición sísmica, instalaciones de superficie, la Planta de Tratamiento de Crudo, plantas compresoras y un pozo vinculado a un proyecto de inyección de gas. La agenda incluyó también una evaluación técnica de los trabajos en curso y del cronograma previsto para los próximos meses.

Cornejo destacó que la tecnología aplicada cumple con estándares internacionales y permite acceder a datos confiables con bajo impacto ambiental. Según explicó, la sísmica 3D es una etapa determinante para orientar inversiones en gas y petróleo, ya que mejora la planificación del desarrollo no convencional y optimiza los recursos.
El proyecto se inscribe en una política provincial que busca transformar el potencial geológico en actividad concreta. Durante años, el bloque estuvo bajo operación de YPF, aunque no integraba su esquema prioritario de inversiones. Posteriormente, el Gobierno mendocino autorizó la cesión del clúster de áreas del sur a nuevas concesionarias, entre ellas la UTE Quintana Energy–TSB, con el objetivo de acelerar la exploración.
En ese contexto, la provincia prorrogó por diez años las concesiones de Altiplanicie del Payún, Cañadón Amarillo y El Portón. En el caso de Cañadón Amarillo, la segunda prórroga extiende el contrato hasta enero de 2036, con compromisos específicos de inversión y metas vinculadas al desarrollo del no convencional.

La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, señaló que la obtención de sísmica 3D constituye un paso indispensable antes de avanzar hacia la perforación. Actualmente, diez equipos trabajan en el relevamiento de datos que luego serán procesados e interpretados para definir las ubicaciones de los pozos piloto. Mendoza no realizaba este tipo de estudios desde 2017, lo que marca un cambio en el nivel de actividad exploratoria.
Una vez finalizada la adquisición, se iniciará el análisis integral de la información y el reprocesamiento de datos históricos. Con esa base técnica, la UTE proyecta perforar dos pozos piloto en el segundo semestre de 2026, adelantando el cronograma original que contemplaba iniciar las perforaciones en 2027.
El plan de inversión comprometido para los primeros tres años del contrato asciende a US$ 44 millones y está destinado al desarrollo del piloto exploratorio. La sísmica 3D permite construir un modelo geológico detallado mediante la generación controlada de ondas que penetran en profundidad y registran las reflexiones en distintas capas del subsuelo, lo que facilita la identificación de zonas con mayor potencial productivo.

En paralelo al desarrollo no convencional, el operador mantiene la producción convencional en el área y ejecuta mejoras operativas. Entre ellas, se destaca un proyecto de inyección de gas iniciado en octubre de 2025 en cuatro pozos del área Chihuido de la Salina Sur, orientado a optimizar el rendimiento de yacimientos maduros y mejorar la eficiencia del sistema.
Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que el caso de Cañadón Amarillo refleja la estrategia hidrocarburífera basada en reglas claras, seguridad jurídica e incentivos a la inversión. El director de Hidrocarburos, Lucas Erio, sostuvo que la incorporación de nuevos operadores amplía la actividad exploratoria, suma tecnología y reduce riesgos antes de avanzar hacia desarrollos de mayor escala.
Con estos avances, Mendoza busca consolidar la Vaca Muerta Norte como un eje de crecimiento energético. La combinación de inversión privada, respaldo institucional y planificación técnica apunta a convertir recursos geológicos en producción efectiva, con impacto en empleo, actividad económica y desarrollo regional.