La Argentina se perfila como un nuevo jugador en el mercado internacional del pistacho, en un contexto de crecimiento sostenido de la demanda global y oferta concentrada en pocos países. Según un informe publicado el 24 de febrero de 2026 por el medio especializado TodoAgro, el consumo mundial de este fruto seco aumenta a un ritmo promedio del 6,5% anual desde hace más de dos décadas, impulsado por tendencias vinculadas a la alimentación saludable y la preferencia por productos naturales premium. Este escenario abre una ventana estratégica para el desarrollo productivo en el país.
Actualmente, la producción global de pistacho se concentra en el hemisferio norte, principalmente en Estados Unidos, Irán y Turquía. Estos países enfrentan limitaciones estructurales asociadas a la disponibilidad de superficie apta, recursos hídricos y condiciones climáticas específicas. La concentración geográfica genera vulnerabilidad en la oferta y reduce la capacidad de respuesta frente a una demanda que continúa expandiéndose.
Proyecciones elaboradas en base a estudios del USDA, la FAO y el International Nut Council estiman que hacia 2040 podría registrarse una brecha superior a 250.000 toneladas entre la oferta y la demanda mundial. Este déficit estructural contribuye a sostener precios firmes y refuerza el interés por el ingreso de nuevos polos productivos.
En este escenario, el hemisferio sur adquiere relevancia por su capacidad de producción contraestacional, lo que permite abastecer a los mercados internacionales en momentos de menor disponibilidad en el norte. Esta ventaja logística y comercial constituye uno de los principales argumentos para el desarrollo del cultivo en la Argentina.
El país presenta condiciones agroecológicas favorables para el pistacho: clima semiárido, elevada radiación solar, suelos aptos y disponibilidad de riego tecnificado. La provincia de San Juan aparece como una de las regiones con mayor potencial, por su experiencia en cultivos intensivos bajo riego y su infraestructura hídrica.
El pistacho es un cultivo de largo plazo, con una vida productiva que supera los 50 años. En plena madurez, los rendimientos pueden alcanzar los 3.500 kilos por hectárea, con picos superiores en campañas favorables. Estas características lo convierten en una alternativa atractiva dentro de la diversificación agrícola, aunque requiere inversiones iniciales significativas y planificación técnica rigurosa.
En este contexto comienzan a consolidarse proyectos privados de escala. La empresa AgroFides impulsa emprendimientos productivos en San Juan con enfoque profesional y criterios de sustentabilidad. Entre ellos se destaca “La Memita”, establecimiento ubicado en el departamento Sarmiento, que contempla 100 hectáreas con riego por goteo, gestión hídrica integral y uso combinado de energía eléctrica y solar.
Desde la firma señalaron que el pistacho “no es una moda coyuntural sino un cultivo con fundamentos sólidos, cuya demanda crece de forma sostenida mientras la oferta avanza más lentamente por las barreras técnicas y de inversión que requiere”, según consignó TodoAgro.
Más allá de iniciativas puntuales, el cultivo comienza a ser evaluado como una apuesta estratégica para ampliar la matriz exportadora argentina, en un escenario global que valora productos con trazabilidad, origen identificado y sistemas productivos sustentables.
El crecimiento del mercado está vinculado a cambios en los hábitos alimentarios. El pistacho es apreciado por su aporte de proteínas vegetales, grasas saludables y versatilidad en snacks y elaboraciones gourmet. En paralelo, los consumidores demandan cada vez más información sobre origen, calidad y prácticas ambientales, factores que podrían convertirse en diferenciales competitivos para nuevos productores.
Con una demanda firme, oferta limitada y condiciones agroclimáticas favorables, el pistacho se proyecta como uno de los cultivos con mayor potencial en las próximas décadas. Para la Argentina, el desafío será consolidar una cadena productiva competitiva, capaz de integrar inversión, tecnología y acceso a mercados internacionales en un negocio que exige visión de largo plazo.