La entrada en vigencia de la identificación electrónica obligatoria para bovinos impulsada por el Senasa provocó entre noviembre de 2025 y enero de 2026 un aumento inesperado en la venta de caravanas electrónicas, con casi tres millones de unidades adicionales respecto del mismo período del año anterior. El dato, publicado el 23 de febrero por el medio especializado MOTIVAR, modificó las previsiones de fabricantes e importadores y abrió interrogantes sobre el comportamiento del tradicional pico de demanda de marzo.
En octubre de 2025 se había comunicado que desde diciembre quedaría prohibida la comercialización de la caravana tradicional “botón-botón”. El mercado descontaba un adelantamiento de compras del formato convencional y una posterior desaceleración en la transición hacia el sistema electrónico.
La primera señal disruptiva se registró en noviembre. Cuando el promedio histórico de ese mes ronda las 900.000 unidades, se comercializaron cerca de 2,1 millones de caravanas tradicionales. Ese volumen empujó el cierre anual 2025 a 17 millones de unidades, por encima de los 15 millones que históricamente registra el sector.
El salto parecía confirmar que muchos productores habían decidido anticiparse al cambio normativo y abastecerse antes de la prohibición. Sin embargo, la dinámica volvió a sorprender en diciembre.
De acuerdo con fuentes citadas por MOTIVAR, en diciembre —mes que suele registrar unas 850.000 unidades— se vendieron aproximadamente 1,1 millones de caravanas electrónicas. En enero la tendencia se profundizó: frente a un nivel habitual cercano a 1,2 millones, el mercado colocó alrededor de 2 millones de unidades.

En términos acumulados, entre noviembre y enero se comercializaron casi tres millones más que en igual período del ciclo previo. El comportamiento contradijo la hipótesis de una retracción posterior al adelantamiento de compras.
El foco ahora está puesto en marzo, históricamente el mes de mayor volumen por el inicio de la zafra y la intensificación de movimientos en los rodeos. En 2025 ese pico alcanzó 2,3 millones de caravanas.
La incógnita es si el adelantamiento observado restará presión a la demanda o si la consolidación del nuevo esquema de trazabilidad sostendrá la expansión. El nivel de ventas reciente obliga a la industria a ajustar previsiones de producción, logística y abastecimiento.
Otro elemento destacado es la concentración geográfica de la demanda. Según el informe, una parte significativa del crecimiento adicional se registró en la provincia de Buenos Aires, que concentra el mayor rodeo bovino del país. La escala productiva y la velocidad de adopción del sistema electrónico explican buena parte del fenómeno.
Más allá del efecto coyuntural, el mercado interpreta que la obligatoriedad aceleró un cambio estructural en la trazabilidad. La identificación individual electrónica permite asociar cada animal a un registro digital, optimizar controles sanitarios y mejorar la gestión de datos productivos.
El interrogante de fondo es si el volumen actual representa un pico transitorio o el nuevo piso del mercado. La respuesta comenzará a definirse en marzo, cuando se mida la verdadera capacidad de absorción del sistema bajo el régimen plenamente electrónico.