El economista Daniel Artana aseguró que la Argentina no enfrenta un escenario de estanflación y proyectó un crecimiento de entre 3% y 3,5% para este año, al tiempo que advirtió que la sostenibilidad del programa económico dependerá de la recuperación de la recaudación y del compromiso con el equilibrio fiscal por parte de las provincias. Lo hizo durante una entrevista con el equipo de Infobae en Vivo, donde analizó el impacto de la apertura comercial, la apreciación cambiaria y las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno.
Artana descartó que la economía se encamine a un período de estancamiento con alta inflación. “Estuvimos en riesgo en el período julio-noviembre. Luego, diciembre te sacó de ese diagnóstico, porque la economía terminó creciendo 4,4%. Yo creo que no hay riesgo de estanflación”, afirmó durante la entrevista.
El economista sostuvo que el país atraviesa una etapa de transición hacia una economía más competitiva, luego de años de funcionamiento bajo un esquema que definió como una “organización rara”, con mercados protegidos, restricciones y escasa competencia. En ese marco, consideró que el proceso de normalización se llevó adelante “sin anestesia”, lo que explica las tensiones en el sector productivo.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la combinación entre apertura comercial y fortalecimiento del peso. “Todos culpan a la apertura, pero quizás con otro tipo de cambio la situación no hubiera sido tan complicada. Eso no quiere decir que Fate se hubiera salvado, pero iba a ser otra situación”, señaló, en referencia al impacto que la competencia externa tiene sobre empresas locales.
Para Artana, el Gobierno enfrentó un dilema técnico: evitar la apreciación del peso hubiera implicado una política de esterilización monetaria con costos fiscales y financieros que la administración prefirió no asumir para acelerar la desinflación. “El Gobierno abrió la economía y al mismo tiempo tuvo fortalecimiento del peso. Normalmente eso potencia el trauma sobre los sectores que tienen que competir con el resto del mundo”, explicó.

En cuanto al nivel de actividad, el economista planteó que comienzan a alinearse factores que podrían sostener una recuperación económica. Entre ellos mencionó la normalización de variables financieras, una buena campaña del sector agropecuario y la estabilización de las tasas de interés, luego del fuerte incremento registrado entre julio y octubre del año pasado.
“Tenés dos o tres cuestiones que empiezan a alinear los planetas, para que la economía crezca a un ritmo del 3% al 3,5%. No le quitemos mérito, porque tener dos años seguidos con crecimiento es algo que no pasa hace muchos años en Argentina”, subrayó.
No obstante, aclaró que la mejora no se traducirá de manera inmediata en una percepción generalizada de bienestar. La recomposición del poder adquisitivo será gradual y dependerá de avances en productividad. “Si la economía no crece y no tiene ganancia de productividad, todos vamos en un barco destinado al fracaso”, advirtió. En ese sentido, recordó que los salarios reales aún se ubican cerca de un 20% por debajo de los niveles de marzo de 2018.
Respecto de la inflación, consideró que la actual gestión tomó una decisión política de acelerar el proceso de desinflación, incluso a costa de tensiones cambiarias. “Por ahí podrías haber bajado un poco más lento. El Gobierno decidió bajar más fuerte la inflación y todavía hoy lo sigue priorizando, más allá de que han decidido intervenir el mercado cambiario”, analizó. Destacó que el índice mensual descendió desde niveles cercanos al 12% hasta 1,6%, lo que calificó como un cambio significativo en las expectativas económicas.

Para Artana, el eje de la credibilidad del programa económico es el mantenimiento del superávit fiscal. Sin embargo, advirtió que la evolución de la recaudación genera señales de alerta. “Llevás varios meses con la recaudación perdiendo, en la comparación interanual, por 5 puntos contra la inflación. Pueden bajar más el gasto, pero es difícil hacerlo. El gasto bajó mucho y hace varios meses que no sigue cayendo”, sostuvo.
El economista señaló que el margen para nuevos recortes es acotado, por lo que la clave estará en que la actividad económica impulse los ingresos tributarios. Si ese escenario se consolida, estimó que el mercado financiero podría continuar reduciendo el riesgo país. “Yo creo que la economía va a levantar este año. Si la economía empieza a empujar, te va a dar un espacio y creo que el riesgo país va a seguir comprimiendo”, afirmó.
En relación con la inversión privada, Artana atribuyó la demora inicial en la llegada de capitales a la incertidumbre política y a la debilidad legislativa del Ejecutivo. Según explicó, muchos empresarios optaron por esperar definiciones electorales antes de avanzar con proyectos de largo plazo.
“Acá la gente dudaba y Milei era un presidente con poco apoyo en el Congreso. Creo que parte de las inversiones o decisiones empresarias estuvieron esperando hasta las elecciones de medio término. Recién ahora eso te genera oportunidades para invertir”, indicó.
Mencionó que sectores como la minería comienzan a mostrar señales positivas, aunque subrayó que la historia de incumplimientos normativos en la Argentina sigue siendo un factor de riesgo. “En Argentina ni las leyes respetamos. El verdadero test acá es que ciertas cosas básicas de la economía las entienda buena parte de la política argentina”, expresó.
En el plano externo, defendió la utilización de divisas para el pago de deuda y relativizó las diferencias con el Fondo Monetario Internacional. A su juicio, fortalecer la capacidad de pago es un paso necesario para recuperar el acceso al financiamiento internacional.
Por último, manifestó preocupación por la conducta fiscal de algunas provincias en el marco del año electoral. Señaló que el deterioro de las cuentas subnacionales es frecuente en esos contextos, pero alertó sobre casos puntuales. Citó como ejemplo a Neuquén, donde —según describió— el gasto público crece con fuerza pese a los ingresos extraordinarios asociados a Vaca Muerta.
En síntesis, según destacó en diálogo con Infobae, Artana delineó un escenario de recuperación económica sostenida, apoyado en la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal, aunque condicionado por la evolución de la recaudación, la consistencia del ajuste y la capacidad del sistema productivo para adaptarse a un entorno de mayor competencia internacional.