El pasado 28 de febrero, profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Yuto, la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (AFINOA) y técnicos de la empresa Ledesma realizaron en una plantación comercial de cítricos y en arbolado urbano una demostración de perros adiestrados para la detección de Diaphorina citri, insecto vector del HLB, con el objetivo de evaluar su desempeño en condiciones reales de producción y fortalecer la prevención de una de las enfermedades más graves que afecta a la citricultura.

La actividad se desarrolló en la localidad de Yuto, en la provincia de Jujuy, y marcó un paso clave en la estrategia sanitaria regional. Hasta ahora, los canes habían sido utilizados principalmente en controles de ruta, donde colaboran en la detección de ingreso ilegal de frutas y material de propagación en los puestos fitosanitarios que resguardan al noroeste argentino. La experiencia en campo productivo implicó un desafío técnico distinto: comprobar su eficacia dentro de lotes comerciales y en áreas urbanas con presencia de cítricos.
“Hasta el momento, los canes venían trabajando en controles de ruta, detectando el ingreso ilegal de frutas y material de propagación en los puestos fitosanitarios que protegen al NOA, y en esta ocasión el desafío fue diferente: evaluar su capacidad de detección en condiciones reales de producción”, explicaron desde el INTA Yuto. Y añadieron: “Con esta actividad, el grupo de adiestramiento avanza hacia una nueva etapa de preparación para la detección de plantas afectadas con HLB, una enfermedad de difícil diagnóstico, donde esta herramienta podría aportar rapidez y precisión”.
El HLB (Huanglongbing), también conocido como “greening”, es considerado la enfermedad más destructiva de los cítricos a nivel mundial. No tiene cura y provoca debilitamiento progresivo de las plantas, caída prematura de frutos y pérdidas severas de rendimiento. Su principal vía de dispersión es el insecto Diaphorina citri, que transmite la bacteria responsable de la enfermedad al alimentarse de brotes tiernos.
En este contexto, la detección temprana es una herramienta estratégica. Los síntomas visuales pueden confundirse con deficiencias nutricionales u otros problemas fisiológicos, lo que dificulta el diagnóstico a simple vista. Las pruebas de laboratorio, si bien son precisas, requieren tiempo y logística. La incorporación de perros entrenados abre una alternativa complementaria que permitiría acortar los tiempos de respuesta y mejorar la focalización de muestreos.
Durante la jornada, los equipos técnicos evaluaron la conducta de los animales en distintos escenarios: hileras de plantas en producción, sectores con diferentes densidades de follaje y áreas urbanas donde los cítricos forman parte del arbolado ornamental. La intención fue observar su capacidad de concentración, marcación y precisión en ambientes más complejos que los puestos de control.
La articulación entre organismos públicos y el sector privado refleja la dimensión regional del problema. La citricultura constituye una de las economías regionales más relevantes del NOA, tanto por su aporte al empleo como por su participación en mercados internos y de exportación. En ese marco, la prevención del HLB es una prioridad sanitaria y económica.
AFINOA, que nuclea a productores y coordina acciones fitosanitarias en el noroeste, viene trabajando en campañas de concientización, monitoreos sistemáticos y controles del movimiento de material vegetal. La participación de Ledesma en la experiencia demuestra el interés del sector productivo en incorporar herramientas innovadoras que refuercen los esquemas de vigilancia.
Los especialistas destacaron que el adiestramiento de los perros implica un proceso progresivo, con etapas de aprendizaje en entornos controlados antes de su validación en campo. La demostración en Yuto forma parte de esa transición hacia escenarios productivos, donde las variables ambientales y operativas son más exigentes.
Además del control del vector, el objetivo a mediano plazo es que los canes puedan colaborar en la identificación de plantas potencialmente infectadas, lo que permitiría actuar con mayor rapidez ante focos incipientes. La detección temprana resulta determinante para aplicar medidas de erradicación y evitar la propagación.
Si bien la herramienta no reemplaza los sistemas tradicionales de monitoreo y análisis, los técnicos subrayan su valor como complemento dentro de un enfoque integral. La combinación de vigilancia en rutas, monitoreos en quintas comerciales y controles en arbolado urbano apunta a reducir riesgos y sostener el estatus sanitario regional.

La experiencia realizada el 28 de febrero marca, según los organizadores, un avance concreto en la incorporación de tecnologías no convencionales a la sanidad vegetal. En un escenario donde el HLB representa una amenaza constante, la coordinación interinstitucional y la innovación técnica aparecen como ejes centrales para proteger la producción citrícola del noroeste argentino.