La nueva variedad KIRA INTA, desarrollada por especialistas en mejoramiento genético del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), logró posicionarse en mercados prémium del exterior durante el último año, con más de 9.000 toneladas comercializadas, en su mayoría destinadas a exportación, especialmente a Turquía. El cultivar, que combina alto rendimiento agronómico con calidad industrial y culinaria, será presentado del 10 al 13 de marzo en el stand de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía en Expoagro, en San Nicolás, Buenos Aires, como parte de la estrategia oficial para mostrar avances en genética vegetal.
El desarrollo de KIRA INTA respondió a un objetivo preciso: ocupar un nicho específico dentro de la oferta arrocera nacional. En la Argentina, alrededor del 90 % de la producción corresponde al tipo largo fino, mientras que el 10 % restante se distribuye entre variedades especiales como largo ancho, mediano y corto. Dentro de ese segmento reducido, el largo ancho es el más demandado en determinados mercados internacionales que pagan un diferencial por calidad y características particulares del grano.
Desde el organismo explicaron que el nuevo material fue diseñado para competir en ese segmento. José Colazo, especialista en mejoramiento genético de arroz del INTA, sostuvo que “No alcanza con producir más; hace falta lograr la calidad que demandan los mercados exigentes”. Además, destacó que “la genética INTA, que se exporta a Brasil, Chile, Colombia, Centroamérica, Turquía y España es muy valorada por los atributos de calidad del grano de arroz, por su apariencia y por las propiedades culinarias”.
KIRA INTA fue concebida como una alternativa para diversificar la producción y captar mayor valor. “Diseñamos a KIRA INTA con el objetivo de desarrollar una variedad especial como alternativa para diferenciar la producción”, explicó Colazo. En esos nichos, el precio puede ubicarse entre dos y tres veces por encima del arroz tradicional, siempre que se cumplan estándares muy precisos de calidad industrial y culinaria.
En términos físicos, se trata de un arroz tipo “doble carolina”: mantiene la longitud del largo fino, pero presenta un grano más voluminoso y ancho. Su aspecto traslúcido es una de las características más apreciadas en los mercados prémium. Según detalló el especialista, el contenido de amilosa es bajo, menor al 20 %, y presenta temperaturas de gelatinización intermedias del almidón. Esto se traduce en un arroz de textura suave, voluminoso y con buena capacidad para absorber sabores, cualidades valoradas en preparaciones con caldos o salsas.
El principal destino actual es Turquía, un mercado que demanda granos largos, anchos y pesados, y que prioriza tanto la apariencia cristalina como el desempeño culinario. El volumen exportado en el último año confirmó que existe demanda concreta para este tipo de materiales diferenciados.
El trabajo de mejoramiento no se limitó a la calidad del grano. El equipo del INTA introdujo mejoras agronómicas para aumentar la estabilidad del cultivo y reducir riesgos productivos. KIRA INTA se obtuvo a partir de cruzamientos dirigidos entre parentales destacados por su productividad, calidad industrial y aptitud culinaria.
Uno de los desafíos fue el peso del grano, que incrementaba el riesgo de vuelco de la planta. Para resolverlo, los investigadores redujeron la altura y engrosaron el tallo, con el objetivo de mejorar la resistencia y facilitar el manejo en el lote. De esta manera, se buscó ofrecer un material competitivo no solo por su calidad final, sino también por su comportamiento agronómico.
La variedad fue inscripta en 2019 y actualmente es comercializada por Adecoagro a través de un convenio de vinculación tecnológica con el INTA. A diferencia de los esquemas tradicionales, este acuerdo no se basa exclusivamente en la venta de semillas, sino que está vinculado al producto final, lo que permite capturar valor en etapas posteriores de la cadena.
KIRA INTA formará parte de la exhibición institucional en Expoagro, donde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca presentará avances en mejoramiento genético en cultivos como algodón, girasol, maní, sorgo, arroz, soja, poroto, remolacha forrajera, batata, té, yerba mate y especies forestales.
En el caso del arroz, la propuesta incluirá también otras variedades desarrolladas por el INTA. Gurí INTA CL y Angirú INTA CL se destacan por su alto potencial de rendimiento y calidad culinaria, con grano largo fino y buen desempeño agronómico. Karandú INTA CL, por su parte, es un material precoz de alto rendimiento pensado para guarniciones y ensaladas.
Los investigadores acompañarán la muestra con charlas técnicas y espacios de intercambio con productores, en un contexto donde la diferenciación genética aparece como una herramienta clave para sostener la competitividad.
La experiencia de KIRA INTA refleja una estrategia orientada a generar mayor valor agregado a través de la genética. En un mercado global cada vez más segmentado, la capacidad de ofrecer variedades específicas para nichos determinados se presenta como una alternativa para mejorar ingresos y consolidar la presencia argentina en destinos exigentes.
Con más de 9.000 toneladas comercializadas en un año y una inserción firme en mercados como Turquía, el arroz doble carolina desarrollado por el INTA confirma que la innovación genética puede traducirse en resultados comerciales concretos y abrir nuevas oportunidades para la cadena arrocera nacional.