La multiplicación planificada de colmenas se consolida como una de las herramientas más relevantes para el desarrollo de la apicultura argentina, según especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La estrategia, difundida este 6 de marzo de 2026 por técnicos del INTA-Proapi, busca ordenar el crecimiento de los apiarios, mejorar el control sanitario y genético de las colonias y aumentar la eficiencia productiva del sector.
El enfoque propone reemplazar prácticas basadas exclusivamente en la experiencia por decisiones técnicas planificadas, que permitan a los productores aumentar el número de colmenas o reponer las pérdidas del invierno con mayor previsibilidad. Para ello, investigadores del organismo sistematizaron criterios que ayudan a reducir riesgos y tomar decisiones más precisas en cada etapa del manejo apícola.
El investigador Ezequiel Bertozzi, del INTA Casilda, en la provincia de Santa Fe, explicó que esta práctica se transformó en una herramienta clave para alcanzar los objetivos productivos de cada temporada. “Cuando planificamos la multiplicación y disponemos de los insumos necesarios, minimizamos los riesgos, porque sabremos el estatus sanitario, la genética y vitalidad de las nuevas colonias”, señaló.
La multiplicación de colonias consiste en generar nuevos núcleos a partir de colmenas existentes, un procedimiento que permite expandir el número de unidades productivas dentro de un apiario o compensar pérdidas ocasionadas por factores climáticos o sanitarios.
De acuerdo con los especialistas del INTA, la diferencia entre una multiplicación planificada y una expansión espontánea del apiario radica en el control sobre la sanidad, la genética y el manejo productivo de las colonias.
Bertozzi advirtió que cuando el crecimiento se basa en la captura de enjambres naturales, los apicultores suelen desconocer el origen sanitario y genético de las abejas. Esto introduce incertidumbre en el sistema productivo, ya que las nuevas colonias pueden presentar problemas sanitarios o comportamientos poco adaptados al ambiente.
Por ese motivo, el especialista sostiene que la multiplicación organizada permite mantener la estabilidad del apiario y mejorar su desempeño a mediano plazo, especialmente cuando se aplica dentro de un plan de manejo integral.
Uno de los primeros pasos que recomiendan los técnicos del INTA-Proapi es definir con claridad los objetivos de cada temporada. En algunos casos, los productores priorizan maximizar la producción de miel, mientras que en otros el objetivo principal es incrementar el número de colmenas disponibles.
Ambas metas pueden alcanzarse simultáneamente, pero requieren equilibrios específicos en el manejo del apiario, ya que el crecimiento de las colonias también demanda recursos, tiempo y condiciones ambientales adecuadas.
Además, los especialistas recomiendan evaluar las limitaciones del sistema productivo antes de iniciar el proceso de multiplicación. Entre los factores más relevantes se encuentran la curva de floración, que determina la disponibilidad de alimento para las abejas, y las condiciones climáticas, que influyen directamente en el desarrollo de las colonias.
La cantidad y el estado sanitario de las colmenas existentes también son variables determinantes. Estas unidades funcionan como la “materia prima” para generar nuevos núcleos, por lo que su fortaleza y sanidad resultan fundamentales para evitar pérdidas durante el proceso.
Para lograr una multiplicación exitosa, los especialistas recomiendan planificar el proceso con varios meses de anticipación. Esto implica evaluar el estado del apiario en su conjunto y aplicar prácticas de manejo simultáneas en todas las colmenas.
“El apiario es la unidad de manejo, por lo que las prácticas se realizan en todas las colmenas al mismo tiempo”, explicó Bertozzi. En ese sentido, el investigador subrayó la importancia de conocer el estado sanitario y la fortaleza de cada colonia antes de iniciar la multiplicación.
Según indicó, apiarios con colmenas enfermas o debilitadas por estrés no deberían multiplicarse, ya que esto podría amplificar los problemas sanitarios y comprometer el rendimiento del sistema.
Otro aspecto clave es la provisión de reinas para los nuevos núcleos. Este proceso puede realizarse mediante distintas alternativas técnicas, como la incorporación de celdas reales, la introducción de reinas fecundadas o el uso de reinas vírgenes, cada una con características y requerimientos específicos.
El momento del año en que se realiza la multiplicación también influye en los resultados productivos. En muchos ambientes apícolas de la Argentina, la primavera temprana ofrece condiciones favorables para desarrollar nuevos núcleos.
Según Bertozzi, esta etapa permite obtener colonias productivas dentro de la misma temporada, sin afectar significativamente el rendimiento de las colmenas originales.
Sin embargo, el especialista advierte que es imprescindible verificar la presencia de zánganos maduros, un requisito biológico indispensable cuando se utilizan celdas reales o reinas vírgenes, ya que estas deben fecundarse correctamente para asegurar la viabilidad de la colonia.
Además, los técnicos recomiendan seleccionar colmenas fuertes para iniciar el proceso de multiplicación. En términos prácticos, se considera que una colonia posee la fortaleza adecuada cuando la cámara de cría está completamente cubierta de abejas y cuenta con al menos siete cuadros de cría.
Trabajar con colonias débiles, en cambio, puede generar pérdidas importantes y retrasar el desarrollo de los nuevos núcleos, afectando la eficiencia del sistema productivo.
Otro de los conceptos centrales que destacan los especialistas es que el éxito de la multiplicación no debe medirse únicamente por la cantidad de núcleos obtenidos, sino por la calidad de las nuevas colonias.
Para evaluar ese desempeño, se considera la capacidad de las colonias para desarrollarse rápidamente, adaptarse al ambiente donde se encuentran y alcanzar niveles de productividad adecuados.
Asimismo, la estrategia debe implementarse de manera que no perjudique el rendimiento de las colmenas originales, ya que estas continúan siendo el núcleo productivo del apiario.
De acuerdo con los especialistas del INTA, aplicar técnicas de multiplicación basadas en la biología natural de las abejas es una de las claves para lograr sistemas apícolas más estables y eficientes.
La apicultura argentina ocupa un lugar relevante en el mercado internacional de miel y derivados, por lo que el manejo eficiente de los apiarios resulta fundamental para sostener la competitividad del sector.
En este contexto, la multiplicación planificada de colmenas se presenta como una herramienta que permite ordenar el crecimiento productivo, mejorar la sanidad de las colonias y optimizar la gestión de los apiarios.
Las recomendaciones elaboradas por el INTA-Proapi buscan aportar criterios técnicos que ayuden a los apicultores a tomar decisiones más informadas, adaptadas a las condiciones de cada región y a los objetivos productivos de cada establecimiento.
Con una planificación adecuada y un manejo basado en el conocimiento científico, la multiplicación de colonias puede transformarse en un factor clave para fortalecer la apicultura y mejorar la sostenibilidad de los sistemas productivos en el país.