El desarrollador inmobiliario Beltrán Briones afirmó que el mercado de real estate argentino atraviesa un creciente interés de inversores extranjeros, impulsado en gran parte por el fenómeno político del presidente Javier Milei y las expectativas que genera su programa económico en el exterior. Según explicó el empresario, cada vez más capitales internacionales analizan oportunidades en Argentina, atraídos por los precios relativamente bajos de las propiedades y por el potencial de recuperación del sector.
Con apenas 26 años, Briones logró posicionarse como una de las figuras emergentes del sector inmobiliario local. Junto a su padre fundó su propia desarrolladora inmobiliaria y, en paralelo, construyó una fuerte presencia en redes sociales, donde comparte análisis sobre inversión en propiedades, precios del mercado y tendencias del real estate. Su estilo directo y su mirada sobre el mercado lo transformaron en un referente seguido por jóvenes inversores y compradores interesados en el negocio inmobiliario.
De acuerdo con el desarrollador, el creciente interés internacional no responde únicamente a los fundamentos económicos tradicionales, sino también a la imagen política que proyecta el gobierno argentino en el mundo. En ese sentido, explicó que muchos inversores deciden apostar por el país antes incluso de estudiar en detalle el funcionamiento del mercado inmobiliario local.

“Hoy tenemos muchos clientes de afuera. No conocen necesariamente el mercado inmobiliario argentino, pero confían en Milei y quieren invertir en el país”, señaló Briones. Según su visión, el factor político se convirtió en un elemento inesperado dentro de las decisiones de inversión en el mercado inmobiliario argentino.
El empresario también destacó el valor del metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires, que considera particularmente competitivo en comparación con otras capitales de la región. “Buenos Aires es la mejor ciudad de Latinoamérica en infraestructura, arquitectura, calidad humana, diversidad cultural y universidades, y tiene un precio de venta de alrededor de US$ 2.400 por metro cuadrado”, afirmó.
Desde su perspectiva, la combinación entre precios atractivos, infraestructura urbana consolidada y un escenario regional sin conflictos bélicos relevantes genera condiciones favorables para que inversores internacionales evalúen proyectos inmobiliarios en el país.
Más allá del interés internacional, Briones advirtió que el mercado inmobiliario argentino presenta actualmente una distorsión de precios entre las propiedades usadas y las unidades a estrenar o en pozo. Según explicó, la diferencia entre ambos segmentos supera actualmente los US$ 1.000 por metro cuadrado, una brecha que considera inusual en términos históricos.
De acuerdo con su análisis, las viviendas usadas presentan valores promedio cercanos a US$ 2.400 por m2, mientras que los departamentos a estrenar superan los US$ 3.400 por m2. Esta diferencia se explica, en parte, por el gran stock de propiedades usadas acumulado en los últimos años tras la caída de operaciones inmobiliarias.
“Lo que está mal hoy en el mercado inmobiliario no es el costo de construcción, sino el precio del usado”, sostuvo. Para el desarrollador, el mercado necesita absorber el exceso de oferta de propiedades usadas para que el segmento de obra nueva vuelva a marcar el ritmo de precios.
En relación con el costo de la construcción, Briones no prevé aumentos significativos durante el año. Según explicó, la inflación en pesos podría estabilizarse y el tipo de cambio mostrar ajustes moderados, lo que permitiría mantener relativamente equilibrados los costos del sector en comparación con otros países de la región.

Otro de los factores que podría impulsar la actividad del sector es el regreso progresivo de los créditos hipotecarios, que para muchos analistas se perfilan como uno de los principales motores de la recuperación del mercado inmobiliario.
Según estimó Briones, cerca del 25% de las operaciones inmobiliarias podrían concretarse con financiamiento bancario en el corto plazo. Ese proceso permitiría reducir el volumen de propiedades disponibles y dinamizar las ventas.
Actualmente, el stock de viviendas usadas en venta ronda las 110.000 unidades, una cifra que refleja el impacto que tuvo la prolongada caída de operaciones durante los últimos años.
“Veo un escenario de créditos en alza y creo que cerca del 25% de las operaciones inmobiliarias podrían realizarse con hipoteca”, señaló el desarrollador.
En este contexto, Briones remarcó que el desempeño del sector estará estrechamente vinculado con la evolución macroeconómica del país. En particular, destacó la importancia del superávit fiscal y del superávit comercial, indicadores que podrían fortalecer la confianza de los inversores y consolidar un escenario de mayor estabilidad económica.
La popularidad del empresario en redes sociales también creció recientemente tras sus comentarios sobre la urbanización de la Villa 31, uno de los asentamientos más conocidos de la Ciudad de Buenos Aires. Sus declaraciones generaron repercusión política e incluso respuestas del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
El desarrollador sostuvo que la resolución de ese conflicto urbano podría convertirse en un factor político decisivo en la capital argentina.
“El jefe de Gobierno que logre resolver la situación de la villa va a ser presidente”, afirmó.
Según su visión, la presencia del asentamiento en uno de los accesos más importantes de la ciudad impacta en la percepción urbana de una zona que incluye algunos de los barrios de mayor valor inmobiliario, como Recoleta, Retiro y Palermo Chico.
A pesar de las polémicas, Briones sostiene que el mercado inmobiliario argentino atraviesa un momento clave y que la combinación de precios competitivos, expectativas de estabilidad macroeconómica y creciente interés internacional podría marcar el inicio de un nuevo ciclo para el sector. Estas definiciones fueron planteadas por el empresario en una entrevista reciente publicada por Forbes, donde analizó las perspectivas del real estate argentino y el impacto que el actual contexto político podría tener sobre las decisiones de inversión en el país.