El Gobierno nacional anunció nuevas líneas de financiamiento destinadas a fortalecer la producción ganadera y la industria agroalimentaria, en el marco de Expoagro 2026, realizada en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. La iniciativa fue presentada el 10 de marzo por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía junto al Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y busca mejorar la productividad del sector, ampliar la capacidad industrial y potenciar las exportaciones.
El anuncio fue realizado por el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, y el presidente del BICE, Maximiliano Voss, quienes detallaron dos herramientas financieras orientadas a distintos eslabones del complejo agroalimentario: créditos en valor producto para el sector ganadero y préstamos de inversión de largo plazo para la industria.
Según la información difundida por la Secretaría de Agricultura, las nuevas líneas se canalizan a través del BICE y forman parte de una estrategia para estimular la producción, incrementar la eficiencia del sistema ganadero y promover inversiones industriales.
Una de las herramientas presentadas es la ampliación de la línea de créditos en valor producto destinada al sector ganadero, que ahora incorpora financiamiento para capital de trabajo en las etapas de recría y engorde de bovinos.
Esta nueva etapa complementa la línea existente destinada a la compra de vaquillonas y la retención de terneras, ampliando el alcance del financiamiento para cubrir todo el ciclo productivo del ganado, desde la incorporación del animal hasta su terminación y comercialización.
El objetivo de la herramienta es incrementar la productividad del sistema ganadero, promoviendo un aumento de los kilos de carne producidos por animal y por hectárea, un indicador clave para la competitividad del sector.
De acuerdo con los detalles del programa, el financiamiento contempla montos de hasta 800 millones de pesos por productor o empresa. Una de las características distintivas del esquema es que las cuotas se fijan en kilos de novillo, lo que permite que el valor del crédito acompañe la evolución del precio del ganado.
El pago de las cuotas se realiza en pesos, pero calculado según el Índice Novillo del Mercado Agroganadero (INMAG), un indicador que refleja la evolución del valor del ganado en el mercado.
La línea se otorga en UVA, con una tasa fija del 8% anual y un plazo máximo de tres años, lo que permite adaptar el esquema financiero a los ciclos productivos del sector ganadero.
Los créditos en valor producto fueron lanzados al inicio de la actual gestión del Gobierno en conjunto entre el BICE y la Secretaría de Agricultura, con el objetivo de ofrecer instrumentos financieros alineados con la dinámica de los mercados agropecuarios.
Desde su implementación, estas herramientas ya se aplicaron a distintos sectores productivos, entre ellos ganadería bovina, porcinos, lechería y producción de soja. Según datos oficiales, el monto total otorgado a través de este esquema alcanza casi los 50.000 millones de pesos.
La segunda herramienta presentada durante la exposición agroindustrial está orientada a financiar proyectos de inversión en el sector agroalimentario, con el objetivo de modernizar plantas industriales, ampliar la capacidad productiva y mejorar la competitividad exportadora.
La línea se encuentra disponible para actividades vinculadas con la producción bovina, porcina, avícola y láctea, y busca impulsar inversiones en infraestructura y tecnología.
El financiamiento contempla préstamos tanto en pesos como en dólares y está disponible para pequeñas y medianas empresas, así como para grandes compañías del sector.
En el caso de las PyMEs, el monto máximo de financiamiento puede alcanzar hasta 6.500 millones de pesos por proyecto, mientras que para las grandes empresas los montos se definen según la escala de la inversión.
Los créditos se ofrecen bajo dos modalidades principales: préstamos de inversión tradicionales y operaciones de leasing.
En el primer caso, los fondos pueden destinarse a la construcción o ampliación de plantas industriales, la adquisición de maquinaria, infraestructura energética o sistemas para el tratamiento de efluentes, entre otros proyectos vinculados con la producción y el procesamiento de alimentos.
Los préstamos para inversión contemplan plazos de hasta diez años, con hasta dos años de gracia, lo que permite a las empresas comenzar a devolver el crédito una vez que los proyectos estén operativos.
En términos de tasas, el financiamiento se establece a partir de la Tasa TAMAR más un adicional, que es de 4 puntos porcentuales para PyMEs y de 6 puntos para grandes empresas.
La segunda modalidad de la línea de inversión es el leasing productivo, una herramienta financiera que permite adquirir equipamiento mediante el pago de cuotas.
En este esquema se financia hasta el 100% del valor del bien, incluido el IVA, con plazos de hasta tres años.
El leasing está orientado a la compra de equipamiento industrial, vehículos y herramientas logísticas, elementos considerados clave para mejorar la eficiencia operativa de las empresas agroalimentarias.
Según lo informado por el Gobierno, estas operaciones cuentan con tasas bonificadas por fabricantes y concesionarias, que parten desde 19,45% anual en pesos.
Durante los cuatro días de Expoagro 2026, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca dispuso dentro de su espacio institucional un sector denominado “Patio BICE”, donde especialistas del banco brindan información sobre las líneas disponibles.
En ese espacio, técnicos y representantes de la entidad financiera ofrecen asesoramiento a productores, empresarios y emprendedores del sector agroindustrial interesados en acceder a las herramientas de financiamiento.
La presencia del banco en la feria forma parte de una estrategia orientada a acercar instrumentos financieros al entramado productivo, en un contexto donde el acceso al crédito es considerado un factor clave para la expansión de la producción y el agregado de valor.
Las autoridades señalaron que estas iniciativas apuntan a fortalecer el crecimiento del complejo agroalimentario argentino, uno de los principales motores de generación de divisas del país.
Con la incorporación de estas nuevas líneas, el Gobierno busca estimular la inversión, mejorar la productividad ganadera y promover el desarrollo industrial del sector, con el objetivo de consolidar la competitividad de la cadena agroalimentaria en los mercados internacionales.