El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, brindó un análisis detallado sobre la difícil situación que atraviesa el sector agropecuario argentino, marcando un paralelismo con el cierre de la fábrica de neumáticos Fate, uno de los casos más mediáticos de la industria nacional. Durante una entrevista con Infobae en Vivo, Pino subrayó que el sector agropecuario está experimentando una crisis constante y silenciosa, que pasa desapercibida para los medios nacionales, pero que tiene repercusiones graves en la economía de las zonas productivas.
Pino comparó la situación de las explotaciones agropecuarias con el caso de Fate, que en los últimos meses se ha visto obligada a cerrar sus puertas debido a una serie de conflictos gremiales y problemas económicos. Según el presidente de la SRA, el caso de Fate ha generado un gran "ruido" mediático, mientras que, en el campo, existen numerosos productores enfrentando una situación similar de crisis terminal, sin que se les preste la misma atención. "Hace ruido FATE, pero en el campo hay un montón de FATEs", afirmó Pino, sugiriendo que el campo está lleno de explotaciones en crisis que no logran visibilidad en la agenda nacional.
De acuerdo con el dirigente ruralista, el sector agropecuario argentino está compuesto por alrededor de 250.000 productores distribuidos por todo el país, cuyos márgenes de rentabilidad se han visto gravemente reducidos por un esquema financiero desfavorable. En este sentido, Pino criticó la prevalencia de la rentabilidad financiera sobre la productiva, destacando que cuando un productor puede obtener más ganancias con una vaca en un banco que en el campo, la situación es insostenible.

A pesar de las adversidades, el presidente de la SRA se mostró optimista sobre el futuro cercano del sector agropecuario. Pino destacó el clima de expectativas favorables en el marco de la cosecha 2026, señalando que, durante eventos como Expoagro, se observó una alta demanda de financiamiento, lo que refleja la confianza de los productores en el ciclo agrícola venidero. Sin embargo, reconoció que la transición no será sencilla debido a que los balances productivos están muy ajustados, y las perspectivas económicas del país siguen siendo inciertas.
En este contexto, Pino destacó que los productores enfrentan serias dificultades para gestionar sus explotaciones en un ambiente de alta inflación, lo que complica la viabilidad económica del negocio a largo plazo. A su juicio, los errores de gestión que solían ser "limpiados" por la inflación ahora permanecen, afectando las decisiones de inversión y producción.
Uno de los aspectos que más preocupa a Pino es la crisis de las economías regionales, como la vitivinicultura en Mendoza, que atraviesa una grave sobreproducción debido a la caída en el consumo interno. Mendoza, cuyo mercado de vino estaba destinado a un consumo de 90 litros per cápita, ha visto este número desplomarse a solo 16 litros anuales en 2025. Esta desajuste ha generado un desajuste entre oferta y demanda, impactando negativamente los precios y la rentabilidad de los productores.
Como alternativa, Pino mencionó que la región podría diversificar su producción con la alfalfa, un producto con alta demanda internacional que podría revitalizar las economías regionales, generando empleo y nuevos ingresos. Sin embargo, el impacto de las políticas fiscales, como las retenciones cero implementadas de manera temporal en 2025, no logró modificar significativamente la situación de la cosecha 2025/2026, ya que la mayoría de la soja utilizada para esa cosecha provenía de acopios no declarados.

Pino también hizo hincapié en el papel crucial de una reforma laboral para el futuro del sector agropecuario. Según su análisis, con una reforma adecuada, el agro argentino podría alcanzar un nivel de producción mucho mayor, pasando de las actuales 140 millones de toneladas de granos a las 200 millones. En este sentido, destacó el reciente desempeño del trigo, que alcanzó los 28 millones de toneladas gracias a la baja de retenciones y a un clima favorable.
El presidente de la SRA también subrayó que el campo no solo es producción primaria, sino que genera un fuerte efecto derrame en las economías locales, principalmente en los pueblos y ciudades de las zonas rurales. “Con una reforma laboral que permita tener más gente trabajando, la cantidad de empleo generado sería impresionante”, aseguró.
Por último, Pino abordó la situación política interna de la SRA, tras el lanzamiento de la candidatura de Marcos Pereda, actual vicepresidente de la entidad. Según el presidente de la SRA, este movimiento le pareció "apresurado", ya que Pereda forma parte de la gestión actual y no debería criticar las políticas implementadas. Pino defendió su gestión y reiteró que fue su propia Comisión Directiva la que promovió la limitación de mandatos en la institución, permitiéndole presentarse para dos mandatos adicionales.
El panorama que pinta Nicolás Pino es preocupante, pero también se muestra esperanzado en la capacidad del sector agropecuario para salir adelante, siempre y cuando se ajusten las políticas fiscales y laborales que afectan la producción. En un país con un agro potencialmente imparable, las condiciones económicas y la reforma laboral se presentan como claves para asegurar la sostenibilidad del sector. Así lo afirmó Infobae en Vivo, quien recogió las declaraciones de Pino durante la entrevista.