La pesca de calamar en el Mar Argentino alcanzó un récord histórico durante el primer bimestre de 2026, cuando las capturas superaron las 120.000 toneladas, casi el doble que en el mismo período del año pasado. Los datos fueron informados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y reflejan una temporada con niveles de abundancia muy superiores a los habituales, según informó Infobae.
En total, los desembarques de calamar illex argentinus, una de las especies más importantes para la pesca comercial del país, pasaron de 62.221 toneladas en los primeros meses de 2025 a 123.679 toneladas en el mismo período de este año.
De acuerdo con el informe oficial, el incremento se registró en todos los puertos pesqueros del país y en distintas modalidades de captura. El organismo señaló que el volumen obtenido en apenas dos meses ya se aproxima a la totalidad de lo desembarcado durante todo 2025.
El fuerte crecimiento de las capturas está vinculado con mayores niveles de abundancia del recurso, que permitieron a la flota pesquera registrar resultados excepcionales en el inicio de la temporada.
La pesca de calamar illex, conocida también como pota argentina, suele desarrollarse entre enero y agosto, aunque en los últimos años la mayor concentración de capturas se registró durante el verano.
Según el reporte oficial, las concentraciones detectadas este año resultan superiores a los promedios históricos, lo que explica el fuerte aumento de la actividad pesquera en los primeros meses del año.
El incremento no se limitó a un solo tipo de embarcación. El crecimiento se observó tanto en la flota potera, especializada en la captura de calamar, como en la flota arrastrera, que también captura esta especie junto con otros recursos.

La flota potera, que en 2025 ya había mostrado un buen desempeño, logró en apenas dos meses alrededor del 60% del volumen total capturado durante todo el año pasado.
En tanto, la flota arrastrera superó el 75% de su registro anual de 2025, lo que confirma la magnitud de la temporada.
El crecimiento de las capturas también tuvo impacto en los indicadores de actividad del sector. Según datos del Indec, la pesca marítima registró en enero un aumento interanual del 53,7%, mientras que la acuicultura creció un 32,5%.
Este desempeño impulsó el Índice de Producción Industrial Pesquero (IPP), que en enero mostró un incremento interanual del 49,9%, impulsado en gran medida por el aumento de la captura de moluscos.
Dentro de ese grupo se encuentra el calamar illex argentinus, un molusco cefalópodo considerado uno de los recursos más relevantes para la pesca comercial del Atlántico Sur.
Por volumen, el calamar es la especie más abundante dentro de la pesca marítima argentina, lo que lo convierte en un componente clave para la actividad pesquera y para las exportaciones del sector.
El calamar también concentra gran parte del interés de las flotas pesqueras de aguas distantes, que operan cerca del límite del Mar Argentino.
De acuerdo con registros del sistema Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina, en los últimos doce meses se monitorearon 776 buques de pesca de aguas distantes en la región.
De ese total, 418 embarcaciones eran de bandera china, lo que refleja el peso de ese país en la actividad pesquera del Atlántico Sur.

Durante la noche, muchas de estas embarcaciones utilizan luces intensas para atraer al calamar, una especie fotosensible, lo que genera concentraciones de barcos que desde el aire o desde satélite pueden parecer una ciudad iluminada en el océano.
En paralelo al crecimiento de la actividad pesquera, el Senado de la Nación avanzó esta semana en el tratamiento de un acuerdo internacional impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y de Presupuesto y Hacienda emitieron dictamen favorable para que Argentina adhiera al Acuerdo de Medidas del Estado Rector de Puerto, un instrumento destinado a fortalecer los controles portuarios y mejorar la cooperación internacional.
El objetivo del acuerdo es establecer estándares comunes de control, exigir información detallada a las embarcaciones y reforzar el intercambio de datos entre países para mejorar el seguimiento de las operaciones pesqueras.
Entre otras medidas, el sistema permite que los Estados inspeccionen buques extranjeros antes de permitir su ingreso o descarga en puerto, además de exigir información sobre la carga, la bitácora de navegación y las autorizaciones de captura.
La eventual adhesión al acuerdo es considerada por distintos sectores como una herramienta para reforzar los mecanismos de control y cooperación internacional en el Atlántico Sur, en un contexto de creciente actividad pesquera en la región.