El mercado ganadero argentino registró en los últimos días un comportamiento dispar en las principales plazas del país, con una fuerte suba de la invernada, que alcanzó incrementos superiores al 14%, y una baja del 3% en la hacienda destinada al consumo, en operaciones realizadas tanto en el Mercado Agroganadero de Cañuelas como en el remate semanal de la Sociedad Rural de Jesús María. La dinámica responde a un escenario de menor oferta y expectativas de mejores precios a futuro, en contraste con un consumo interno más limitado, informo TNCampo.
Los datos surgen de operaciones relevadas en ambos mercados, donde la oferta y la demanda marcaron diferencias claras entre categorías. Mientras los animales jóvenes mostraron una recuperación significativa en sus valores, las categorías listas para faena continuaron bajo presión, reflejando la cautela de los compradores y el impacto del menor poder adquisitivo.
En el segmento de consumo, las bajas fueron generalizadas. Los novillitos livianos retrocedieron alrededor de $160 y se ubicaron en torno a los $5200. En tanto, las categorías intermedias y más pesadas ajustaron unos $60, con valores cercanos a los $5240 y $5200, respectivamente.
Las hembras también evidenciaron caídas. La vaquillona perdió $200 y alcanzó un máximo de $5100, mientras que la vaca buena descendió $120 hasta los $3180. En el caso de los toros, la baja fue aún más marcada, con una caída de $400 y un techo de $3300, consolidando una tendencia débil en esa categoría.

En contraposición, la invernada mostró una dinámica claramente positiva. Los terneros livianos registraron subas de hasta $900 y alcanzaron los $7200, lo que implica un incremento superior al 14%. Las categorías intermedias y pesadas también acompañaron esta tendencia, con aumentos de entre $800 y $900, consolidando valores de $7000 y $6100.
El volumen de operaciones en el remate de Jesús María fue moderado, con cerca de 700 animales comercializados, distribuidos entre 400 de consumo y 380 de invernada. En este contexto, la menor oferta respecto de la semana anterior contribuyó a sostener los precios en las categorías más demandadas.
Por su parte, en el Mercado Agroganadero de Cañuelas se registró una actividad más intensa, con más de 5500 cabezas negociadas. Allí, si bien los precios mostraron mayor estabilidad, persistieron diferencias según el tipo de hacienda.
Los novillos se ubicaron en promedios que oscilaron entre $4600 y $4800, dependiendo del peso, mientras que los novillitos alcanzaron valores cercanos a los $5200 en los mejores lotes. En tanto, las vaquillonas se mantuvieron en un rango de entre $4000 y $4800, según calidad y kilaje.
Las vacas presentaron mayor dispersión, con valores promedio cercanos a los $2700, mientras que los toros se posicionaron alrededor de los $2800, confirmando una menor firmeza en esas categorías. En líneas generales, la plaza de Cañuelas reflejó un mercado más estable, aunque sin revertir la tendencia bajista en el consumo.

El comportamiento del mercado local se da en paralelo a un contexto internacional que comienza a mostrar señales de mayor firmeza. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, a través del mercado ganadero ROSGAN, los precios de la carne vacuna registran una tendencia alcista a nivel global.
El documento señala que el índice de precios de las carnes es el único dentro del conjunto de alimentos que presenta subas sostenidas en los últimos años, con un incremento cercano al 8%. Este comportamiento se explica principalmente por la fuerte demanda de países como China y Estados Unidos, que continúan impulsando el comercio internacional.

A su vez, las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos anticipan una caída cercana al millón de toneladas en la producción mundial de carne vacuna para 2026. Esta disminución estaría vinculada a procesos de recomposición de stocks en países productores clave como Estados Unidos, Brasil y Australia.
En paralelo, se espera que la demanda global continúe en expansión, impulsada principalmente por China y la Unión Europea, con un comercio internacional que superaría las 12 millones de toneladas. Este escenario genera una mayor tensión entre oferta y demanda, lo que contribuye a sostener los precios en el mercado global.
En este contexto, Argentina mantiene una posición relevante como exportador de carne vacuna, lo que le permite proyectar perspectivas favorables para el sector en el mediano plazo. Sin embargo, estas expectativas aún no se trasladan plenamente al mercado interno.

A nivel local, la firmeza de la invernada responde en parte a una mayor retención de hacienda por parte de los productores, quienes anticipan mejores precios en el futuro. Esta estrategia reduce la oferta inmediata y presiona al alza los valores de los animales jóvenes.
En contraste, el segmento de consumo enfrenta limitaciones vinculadas al poder de compra de los consumidores y a la cautela de los operadores, lo que explica las bajas registradas en las categorías destinadas a faena.
De este modo, el mercado ganadero argentino atraviesa una etapa de transición, en la que conviven señales de debilidad en el corto plazo con perspectivas más optimistas hacia adelante. Mientras el consumo continúa ajustando, la invernada se consolida como el segmento más dinámico, anticipando posibles cambios en el ciclo productivo y en la evolución de los precios de la carne.