La empresa argentina Grimoldi cerró 2025 con una ganancia neta de $14.935 millones, prácticamente igual a la del año anterior, gracias a una estrategia que priorizó la rotación de stock y el crecimiento en volumen frente a un mercado de consumo debilitado. La firma vendió 2,48 millones de pares de calzado, un 16% más que en 2024, mostrando capacidad de adaptación en un contexto de alta competitividad y presión sobre los precios.
El dato contrasta con la caída del 5% en ventas totales en términos reales, ya que la compañía facturó $276.000 millones, evidenciando que su enfoque estuvo en mantener el movimiento de mercadería y la participación de mercado antes que la rentabilidad inmediata. Según la empresa, “el consumo tuvo un buen arranque pero se debilitó en la segunda mitad del año, lo que llevó a adelantar liquidaciones, contener aumentos de precios y potenciar herramientas de financiación”, citó un comunicado oficial.
El crecimiento en unidades tuvo un costo directo: el margen bruto cayó 3,2 puntos porcentuales, hasta 51,3%, mientras que el margen operativo descendió del 22,7% al 15,3%, reflejando la mayor presencia del canal mayorista y una política de precios más agresiva. Además, los gastos de comercialización subieron al 32,6% de las ventas, presionados por recomposición de tarifas, salarios e impuestos, y por la expansión de la red comercial.
A pesar de la caída de la rentabilidad operativa, la empresa compensó parcialmente con mejoras financieras: los resultados financieros pasaron del 13,7% al 7% de las ventas, amortiguando el impacto sobre la ganancia neta en un año de alta volatilidad macroeconómica.
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Grimoldi profundizó su estrategia omnicanal durante 2025. El canal directo al consumidor (DTC) representó 67% de las ventas y 56% del volumen, consolidando el peso de las tiendas propias y el comercio electrónico. Por su parte, el canal mayorista incrementó su participación en unidades, lo que ayudó a rotar stock rápidamente y sostener la producción en un escenario de demanda más débil.
La compañía combinó producción local con importaciones, abasteciéndose desde sus plantas en Arroyo Seco y Pilar, y complementando con productos de Brasil y Asia. Este esquema le permitió mantener surtido y competitividad en precios, aunque con mayores desafíos logísticos y de planificación de inventarios.
De cara a 2026, Grimoldi anticipa un mercado exigente, marcado por conflictos internacionales, tasas de interés elevadas y tensiones en las cadenas de suministro. Según el directorio, “si bien esperamos un primer semestre de 2026 tan competitivo como el último del 2025, estimamos que durante el segundo semestre la oferta será menos agresiva y la demanda tendrá mayor poder adquisitivo y más confianza en que el futuro será mejor”.
La estrategia será “ser audaz comercialmente y precavida financieramente”, priorizando colecciones segmentadas, precios competitivos y herramientas de financiación. La compañía espera que la recuperación del segundo semestre permita recuperar márgenes sin resignar volumen, manteniendo su ecuación económica equilibrada en un entorno desafiante.
El balance de 2025 deja una conclusión clara: Grimoldi logró sostener su resultado neto en un año adverso gracias a volumen, flexibilidad comercial y disciplina financiera, demostrando que en un mercado más competitivo, la eficiencia operativa y financiera será clave para preservar márgenes en adelante, según detalla IProfesional.