El proceso de privatización parcial de Transener S.A., operadora clave del sistema nacional de transporte eléctrico, fue postergado hasta abril, cuando se recibirán las ofertas para adquirir el 50% de Citilec que posee la empresa estatal Enarsa, en una licitación que ha despertado un fuerte interés de distintos grupos del sector energético.
La extensión del plazo se decidió tras consultas y movimientos de las empresas interesadas. El precio base fue fijado en 206 millones de dólares, y los oferentes deben acreditar patrimonio y experiencia en actividades del sector energético.
Se trata de una de las operaciones más relevantes en el mercado energético argentino de los últimos años, ya que Transener es responsable de la mayor parte del transporte en alta tensión de electricidad en el país y tiene un rol estratégico en la infraestructura eléctrica nacional.
Al menos seis grupos empresariales están evaluando presentar ofertas para quedarse con el paquete accionarial en juego:
Pampa Energía, que comparte el control de Citilec con Enarsa y aceptó renunciar a ciertos derechos societarios para competir.
Edenor, distribuidora eléctrica con presencia histórica en el mercado local.
Edison Energía, grupo empresarial local con participación de inversores del sector.
Genneia, empresa líder en energía renovable con apoyo de fondos internacionales.
Grupo Sielecki, socio en Transportadora de Gas del Sur y fondo especializado en energía eléctrica.
Central Puerto, operador de varias centrales eléctricas con participación de distintos inversores del sector.
El interés de los potenciales oferentes refleja no solo la atractiva situación financiera de Transener, sino también la creciente puja por activos estratégicos dentro de un mercado energético en transformación.
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Un acuerdo clave entre Enarsa y Pampa Energía permitió a esta última renunciar a derechos preferenciales para poder competir plenamente por el paquete de acciones, evitando posibles bloqueos legales o ventajas desproporcionadas.
Las condiciones del pliego establecen que el grupo adjudicado no podrá revender libremente la participación durante tres años, y que, en caso de hacerlo antes de ese plazo, deberá transferir al Estado la mitad de los ingresos de la operación. Además, se excluye la participación de empresas estatales extranjeras, así como entes provinciales o municipales.
Los fundamentos detrás del interés por Transener son sólidos: luego de años de resultados negativos, la empresa mostró una fuerte mejora operativa y financiera, con incrementos de ingresos, un EBITDA elevado y un flujo de caja libre robusto, consolidándola como uno de los activos más rentables del sistema eléctrico argentino.
La privatización de parte de Transener se inscribe en un contexto más amplio de reconfiguración del sector energético, impulsado por políticas de atracción de inversión privada en áreas estratégicas tradicionalmente dominadas por el Estado.
Con el nuevo plazo en abril para la recepción de ofertas, el mercado estará atento a las presentaciones oficiales, que definirán si el control de uno de los pilares del sistema eléctrico argentino cambia de manos tras décadas de participación estatal, según informó IProfesional.