La farmacéutica Roche anunció en marzo de 2026 la creación de una nueva “fábrica de IA” equipada con miles de chips de Nvidia, en un movimiento que busca acelerar el desarrollo de medicamentos. La iniciativa fue presentada durante la conferencia GTC en San José y marca un paso clave en la integración de la inteligencia artificial en la biotecnología, un sector donde los tiempos y costos siguen siendo uno de los mayores desafíos.
La compañía incorporará 2.176 chips Blackwell, que se suman a más de 3.500 GPU en total, lo que la convierte en una de las farmacéuticas con mayor capacidad de procesamiento del mundo. Según estimaciones del propio sector, la inversión en estos equipos supera los US$ 65 millones, considerando que cada unidad tiene un valor de entre US$ 30.000 y US$ 40.000.
El objetivo es claro: utilizar el poder de la computación avanzada para optimizar todo el ciclo de vida de los medicamentos, desde el descubrimiento hasta la producción y comercialización. Este enfoque apunta a reducir los tiempos de desarrollo, que actualmente pueden superar los diez años, y disminuir costos que rondan los US$ 1.000 millones por fármaco.
Según informó Forbes, la subsidiaria estadounidense de Roche, Genentech, ya comenzó a ver resultados concretos. La implementación de herramientas de IA permitió diseñar una molécula oncológica un 25% más rápido que con métodos tradicionales. Además, en otro desarrollo próximo a ensayos clínicos, la tecnología ayudó a anticipar una posible reacción inmunológica adversa, mejorando las probabilidades de éxito.

La apuesta de Roche se enmarca en una tendencia más amplia dentro de la industria. Grandes compañías y startups están incorporando inteligencia artificial para acelerar procesos críticos y mejorar la eficiencia productiva. En paralelo, crece la expectativa de que estas tecnologías permitan abordar enfermedades que hasta ahora resultaban complejas o inalcanzables.
En este contexto, otras farmacéuticas también avanzan en la misma dirección. Eli Lilly, por ejemplo, anunció recientemente una inversión de US$ 1.000 millones para desarrollar un laboratorio de innovación en IA junto a Nvidia en el Área de la Bahía de San Francisco.
Para los especialistas, el cambio no es incremental sino estructural. La IA no solo optimiza tareas específicas, sino que permite integrar datos y procesos en todas las etapas del desarrollo farmacéutico. “No se trata de identificar dónde se obtendrán los beneficios primero, sino de integrar la IA en todos los aspectos”, explicó Aviv Regev, vicepresidente ejecutivo de Genentech.

La colaboración entre Roche y Nvidia también incluye acuerdos con startups especializadas. Uno de los casos es Manifold Bio, con la que la farmacéutica firmó un acuerdo inicial de US$ 55 millones, que podría escalar hasta US$ 2.000 millones si se cumplen determinados objetivos de investigación y desarrollo.
Este tipo de alianzas refleja un cambio de paradigma: la innovación en biotecnología ya no depende solo de laboratorios tradicionales, sino de la combinación entre datos, algoritmos y capacidad computacional.
Desde Nvidia, su CEO Jensen Huang remarcó el impacto de esta transformación, señalando que la investigación farmacéutica será uno de los sectores más beneficiados por la inteligencia artificial en los próximos años.
En ese escenario, la apuesta de Roche busca posicionarla a la vanguardia de una nueva etapa en la medicina, donde la velocidad, la precisión y la capacidad de análisis serán determinantes para el desarrollo de tratamientos.