El INTA y la Asociación Argentina de Criadores de Merino renovaron en 2026 un convenio clave en Argentina para mejorar la genética ovina del Merino. El acuerdo, vigente desde hace más de 30 años, busca fortalecer la evaluación genética y elevar la competitividad del sector.
La ganadería ovina argentina suma un nuevo paso en su proceso de modernización. El INTA y la Asociación Argentina de Criadores de Merino ratificaron un convenio de cooperación técnica que apunta a mejorar la genética del Merino, una de las razas más importantes del país por la calidad de su lana.
El acuerdo consolida más de tres décadas de trabajo conjunto entre el sector público y los productores, una articulación que permitió desarrollar herramientas de evaluación genética hoy utilizadas como referencia en la actividad ovina.
Según explicó Nicolás Giovannini, el objetivo principal es seguir brindando a los criadores información objetiva y confiable para la toma de decisiones. En una actividad donde los resultados se construyen a largo plazo, contar con datos precisos resulta clave para mejorar la eficiencia productiva.
Uno de los pilares del convenio es el sistema PROVINO Avanzado, una metodología basada en estándares internacionales que permite medir el mérito genético de los animales.
A través de este esquema, los productores acceden a indicadores como las Diferencias Esperadas en la Progenie (DEP), índices de selección y análisis de tendencias. Esta información no solo facilita la mejora dentro de cada establecimiento, sino que también permite comparar reproductores entre distintos planteles.
El uso de estos datos aporta transparencia y rigor técnico al sistema, fortaleciendo la competitividad del sector ovino en un mercado cada vez más exigente.
La mejora genética tiene un efecto directo en la producción. Permite acelerar el progreso de los rodeos, optimizar la eficiencia y elevar la calidad de la lana, un factor clave para posicionar al Merino argentino en mercados internacionales.
Además, la incorporación de tecnología y datos contribuye a responder a nuevas demandas vinculadas a la trazabilidad, sustentabilidad y diferenciación de productos.

En este contexto, el rol del INTA resulta central. Su participación garantiza rigurosidad científica, independencia y consistencia metodológica, aspectos fundamentales para generar confianza en los resultados.
La renovación del convenio también marca el inicio de una nueva etapa. Entre los principales desafíos se destaca la necesidad de ampliar la base de productores que participan en el sistema de evaluación.
A mayor volumen de datos, mayor precisión en las estimaciones genéticas. Por eso, tanto técnicos como criadores coinciden en la importancia de sumar más establecimientos al programa.
En paralelo, se proyecta avanzar en la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, como la identificación electrónica de animales y la integración de bases de datos productivas.
A futuro, incluso se analiza la posibilidad de incorporar información genómica, una tendencia creciente en los sistemas ganaderos más desarrollados del mundo.
Más allá del desarrollo técnico, uno de los puntos críticos es la calidad de los datos aportados por los productores. La precisión de las evaluaciones depende directamente de la información registrada en cada establecimiento.
Otro desafío es lograr que los criadores utilicen efectivamente estos datos para tomar decisiones productivas. La apropiación de la información genética es clave para traducir el conocimiento en mejoras concretas.
El convenio entre el INTA y la asociación de criadores es considerado un ejemplo de cooperación entre el sector público y privado. Esta articulación permitió potenciar capacidades y sostener un sistema de evaluación que hoy es referencia en la actividad ovina.

En un contexto global donde la calidad y la eficiencia son determinantes, la genética aparece como una herramienta estratégica para sostener la competitividad del Merino argentino.
La renovación del acuerdo refuerza una visión de largo plazo, basada en la continuidad, la innovación y el trabajo conjunto entre técnicos y productores.