En medio del proceso de desaceleración de precios, el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, afirmó que la inflación en Argentina difícilmente llegue a niveles de cero en el corto plazo. Según su análisis, el objetivo podría alcanzarse recién hacia el próximo año, en un contexto aún condicionado por el dólar y los costos acumulados.
La posibilidad de alcanzar una inflación cero en Argentina sigue siendo un objetivo lejano, incluso en un escenario de desaceleración. Así lo planteó el economista Sebastián Menescaldi, quien analizó la dinámica actual de los precios y los factores que condicionan su evolución.
“La verdad que uno mirando cómo viene la trayectoria de inflación, viendo la evolución de los shocks internacionales recientes, la verdad que uno cree que es muy difícil”, sostuvo el director de EcoGo. En esa línea, fue contundente: “Uno cree que es muy difícil que la inflación llegue a niveles de cero”.
El especialista señaló que, aun en un contexto de mejoras macroeconómicas, el camino hacia niveles mínimos de inflación requerirá más tiempo. “Esos niveles creo que podrías llegar a alcanzarlos recién el próximo año, inicios del próximo año sería un buen dato para alcanzarlos”, explicó.
Uno de los principales factores que inciden en la dinámica de precios es el traslado a precios del dólar. Menescaldi remarcó que el impacto de la devaluación previa aún se siente en la economía. “Parte de esto es el famoso pass-through de la suba del dólar del año pasado”, indicó.
En ese sentido, recordó que la moneda estadounidense registró un incremento significativo. “El dólar tuvo una suba importante de 40% a lo largo del año”, detalló. Ese movimiento generó efectos rezagados que continúan impactando en distintos sectores.
El economista también explicó que la inflación actual responde a una combinación de factores acumulados. “Lo que estamos viendo es eso, partes que te estás trasladando, aumentos pendientes que tenías, aumentos de costos”, afirmó.
Entre los rubros que más incidieron en los últimos meses, mencionó productos clave de consumo masivo y energía. “Un mes fue carnes, otro fue combustibles”, ejemplificó, en referencia a los cambios en la estructura de precios relativos.
Este escenario refleja que, más allá de la política monetaria o fiscal, existen inercia inflacionaria y ajustes sectoriales que dificultan una desaceleración más rápida.
Otro punto relevante del análisis fue la situación de las reservas del Banco Central, un factor clave para la estabilidad macroeconómica. Menescaldi advirtió que la acumulación reciente tuvo un impacto limitado.
“Casi toda la compra que hizo el Banco Central fue el mismo monto que usó el Gobierno para cancelar deudas”, explicó. Esto implica que el margen para fortalecer las reservas sigue siendo acotado.
En ese contexto, consideró necesario avanzar en nuevas fuentes de financiamiento. “Necesita acceder a otro financiamiento alternativo para, además, poder recuperar las reservas”, señaló.

La evolución de este frente será determinante para sostener la estabilidad cambiaria y evitar nuevas presiones sobre los precios.
Finalmente, Menescaldi se refirió a la discusión sobre la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Para el economista, se trata de un aspecto relevante para mejorar la calidad de la información.
“Yo creo que es importante actualizar la medición del IPC, que sea más realista”, sostuvo. Sin embargo, cuestionó la decisión oficial de no avanzar en ese sentido. “Sinceramente, no entendí bien por qué fue que el Gobierno dispuso esta decisión”, agregó.
La actualización del indicador permitiría reflejar con mayor precisión los cambios en los hábitos de consumo y la estructura económica actual.
El análisis del director de EcoGo deja en claro que, si bien la inflación puede continuar bajando, alcanzar niveles cercanos a cero requerirá más tiempo y condiciones macroeconómicas más sólidas.
Factores como el tipo de cambio, la inercia inflacionaria, los ajustes de precios relativos y la necesidad de recomponer reservas configuran un escenario complejo.
Según informó Perfil, las declaraciones reflejan una mirada prudente sobre la evolución de la economía, en un contexto donde la estabilización sigue siendo uno de los principales desafíos.