Un aditivo alimentario utilizado en la ganadería de Uruguay logra reducir entre un 13% y un 20% las emisiones de metano por animal, sin afectar su rendimiento productivo. La iniciativa, impulsada por empresas privadas y en expansión desde 2024, resulta clave para avanzar en la descarbonización del sector ganadero y cumplir compromisos ambientales.
La ganadería de Uruguay comenzó a incorporar soluciones innovadoras para reducir su impacto ambiental sin resignar productividad. Según informó Infobae, un aditivo alimenticio natural permite disminuir las emisiones de metano del ganado y, al mismo tiempo, mejorar la producción de carne.
El producto, denominado Anavrin, forma parte del proyecto Uruguay+3, una iniciativa que busca promover una ganadería sustentable, eficiente y rentable. Está compuesto por una mezcla de aceites esenciales, taninos y bioflavonoides, y ya cuenta con registro oficial del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Los resultados muestran que el uso de este complemento reduce entre un 13% y un 20% las emisiones de metano en cada animal. Además, no solo no afecta el rendimiento, sino que en algunos casos permite obtener más kilos de carne por vaca, lo que mejora la eficiencia productiva.

El mecanismo de acción del producto se centra en el sistema digestivo de los rumiantes. Según explicó Agustín Inthamoussu, director de la consultora Climit, el aditivo “mejora las condiciones del rumen” al favorecer el desarrollo de bacterias beneficiosas.
“Eso hace que emita menos metano en las erucciones de la vaca”, señaló el especialista. Este gas es uno de los principales responsables del calentamiento global en la actividad ganadera.
La iniciativa también cuenta con la participación de VentosEurope, empresa enfocada en el desarrollo de suplementos alimenticios para rumiantes que combinan rendimiento productivo con reducción de emisiones.

El proyecto comenzó hace aproximadamente un año y medio y actualmente atraviesa una etapa de expansión. Aunque su adopción aún es limitada, los impulsores sostienen que el impacto podría ser significativo.
De acuerdo con Inthamoussu, si el aditivo fuera utilizado por entre un 10% y un 15% de los productores, el país estaría en condiciones de cumplir con sus metas ambientales internacionales. “Estamos tratando de que penetre más”, afirmó.
Además, los productores que incorporen esta tecnología podrán acceder a certificaciones internacionales y, tras un período de implementación, generar créditos de carbono voluntarios, lo que abre nuevas oportunidades económicas.
La eficacia del producto fue evaluada por la Universidad de la República, que confirmó que su composición cumple con estándares de producción sostenible e inocuidad alimentaria exigidos por mercados internacionales.
A nivel global, el aditivo también fue probado en instituciones como la Universidad de Milán, la Universidad de Sassari y Wageningen University & Research, entre otras. Los ensayos incluyeron vacas lecheras, novillos y ovejas en distintos sistemas productivos.
Las pruebas de campo se realizaron en más de diez países, incluyendo Brasil, Australia, España y Estados Unidos. En todos los casos, los resultados coincidieron en una reducción del metano sin efectos negativos en el peso ni en el consumo de alimento.
Uno de los estudios comparó dos grupos de vacas: uno alimentado con el aditivo y otro sin él. El grupo tratado no solo redujo emisiones, sino que también mostró mejor desempeño productivo.

El avance posiciona a Uruguay como un referente en producción ganadera sostenible, en línea con las crecientes exigencias ambientales de los mercados internacionales.
La combinación de innovación tecnológica, respaldo científico y beneficios económicos refuerza el potencial de este tipo de soluciones para transformar el sector. En un contexto global donde la reducción de emisiones es una prioridad, iniciativas como Uruguay+3 marcan el camino hacia una ganadería más eficiente y con menor impacto climático.