El ex CEO de Chevron para América Latina, Ali Moshiri, afirmó en 2026 que el precio del petróleo podría alcanzar los US$ 150 por barril en el corto plazo debido a factores geopolíticos. Desde Houston, también confirmó su regreso a Argentina para invertir en campos convencionales junto a Luft Energy, según informó Forbes.
Moshiri es considerado uno de los impulsores del desarrollo inicial de Vaca Muerta. En un contexto adverso para la inversión extranjera, fue uno de los ejecutivos que promovió el ingreso de Chevron al shale argentino a través de un acuerdo con YPF.
“Me siento muy orgulloso de eso, realmente lo estoy”, afirmó sobre su rol en el desarrollo de la cuenca. También destacó que, desde sus inicios, consideró a Vaca Muerta como uno de los recursos no convencionales más importantes del mundo.
Más de una década después, el ejecutivo vuelve a invertir en el país, aunque con un enfoque distinto. En lugar de centrarse en el shale, su estrategia apunta a los campos maduros convencionales, con el objetivo de alcanzar una producción de 50.000 barriles diarios.

La iniciativa se realiza junto a Luft Energy, con activos en la provincia de Santa Cruz. Según explicó, el potencial está en mejorar la eficiencia y aumentar el factor de recuperación de los yacimientos.
“Un barril es un barril. Cuando entra en el tanque, no importa de dónde venga”, sostuvo, según informó Forbes.
Uno de los puntos centrales de su análisis es el comportamiento actual del mercado energético. Para Moshiri, los precios del petróleo están fuertemente condicionados por factores geopolíticos más que económicos.
“Hay cerca de US$ 40 integrados en el precio solo por la situación geopolítica actual”, explicó.
En ese contexto, advirtió que, si ciertas condiciones se mantienen, el barril podría escalar hasta los 150 dólares. También señaló que, incluso si los conflictos se resolvieran rápidamente, la normalización del mercado llevaría varios meses.
El ejecutivo destacó el potencial de Argentina dentro del escenario energético global. Aseguró que el país genera mayor confianza en los inversores y que su desarrollo puede ser clave para la seguridad energética.
Además, subrayó el crecimiento del gas asociado al petróleo y el potencial del GNL como vía de monetización. En ese sentido, consideró que el país aún no ha explotado completamente sus recursos.
“Creo que la comunidad inversora tiene más confianza”, afirmó sobre el contexto actual, según informó Forbes.
Moshiri sostuvo que la formación tiene capacidad para alcanzar niveles de producción similares a los grandes desarrollos de Estados Unidos. Según su análisis, podría llegar a entre 1,5 y 2 millones de barriles diarios.
El crecimiento dependerá principalmente de dos factores: inversión y eficiencia operativa. Para el ejecutivo, la incorporación de mejores prácticas internacionales es clave para acelerar ese proceso.
En su diagnóstico global, Moshiri advirtió que el mundo subestimó la dependencia del petróleo y el gas. Si bien la transición energética sigue en agenda, consideró que los hidrocarburos continúan siendo esenciales para la economía mundial.
“El petróleo y el gas siguen siendo el sustento de la economía global”, afirmó.
También destacó que la volatilidad actual no es ideal para la industria, que requiere precios estables para planificar inversiones de largo plazo.

El ejecutivo remarcó que el negocio energético debe analizarse con perspectiva de largo plazo. Su decisión de volver a Argentina responde a esa lógica, incluso en un contexto donde el foco global está en los no convencionales.
Para Moshiri, tanto Argentina como otros países de América Latina tienen un rol estratégico en la seguridad energética mundial. En ese escenario, la combinación de recursos, inversión y estabilidad será determinante para el desarrollo futuro del sector.