El Gobierno nacional autorizó recientemente que las naftas puedan contener hasta un 15% de bioetanol, con el objetivo de contrarrestar los aumentos internacionales del petróleo, una medida que abre el debate sobre la adopción de combustibles con mayor proporción de etanol en Argentina. Según Oreste Berta (h), especialista con amplia trayectoria en el desarrollo de combustibles en el país, los vehículos modernos podrían funcionar sin inconvenientes con cortes superiores al 20%.
"Los autos modernos están ya preparados para usar altos porcentajes de bioetanol. Actualmente las naftas que usamos en Argentina tienen un 12% de bioetanol, y lejos de ser un problema, el aumento en el porcentaje planteado entiendo que es altamente positivo", señaló Berta. El experto destacó que la medida no solo impactaría favorablemente en los motores, sino que también ofrecería beneficios económicos, ambientales y para la industria automotriz.
Según Berta, el uso de bioetanol implica apenas un incremento del 2% en el consumo, pero resulta más económico que la nafta tradicional en países vecinos como Brasil. Además, enfatizó que es un combustible noble, que mejora la performance, reduce las emisiones contaminantes y prolonga la vida útil de los motores.
El especialista respaldó sus afirmaciones con experiencias de laboratorio y pruebas de campo. Su empresa realizó ensayos durante más de cinco años con la flota de vehículos de la Provincia de Córdoba, la región con mayor producción de bioetanol del país, logrando resultados positivos en confiabilidad, consumo y durabilidad de los motores. Asimismo, en su centro de desarrollo técnico en Alta Gracia se llevaron a cabo pruebas en bancos de ensayo que confirmaron que la mayoría de los autos actuales soporta mezclas superiores al 20%, e incluso hasta un 27% en vehículos de hasta cinco años de antigüedad, sin afectar su funcionamiento.
La discusión ahora se traslada a un horizonte de mediano y largo plazo: la adopción permanente de naftas con mayores cortes de bioetanol. Berta sostuvo que la industria automotriz argentina ya produce vehículos para exportación con tecnología Flex Fuel, capaces de funcionar con nafta, mezclas de etanol o incluso etanol 100%. "Estos vehículos circulan en Brasil utilizando mezclas elevadas de etanol sin modificaciones mecánicas, lo que demuestra que gran parte de la tecnología actual de motores ya posee un margen de adaptación importante", explicó.

En cuanto al impacto en la economía del campo, Berta consideró que la producción de bioetanol representa un incentivo para los productores: "**Es una muy buena noticia para el agro, para el productor, que puede diversificar su producto. Generar bioetanol a partir del maíz es otra ventaja más para la economía".
Sin embargo, aclaró que el uso de E100, etanol hidratado al 100%, requeriría adaptaciones específicas que los vehículos convencionales no poseen. Por eso, su implementación total en el parque automotor usado no es viable sin modificaciones. La solución, según Berta, pasa por la introducción de vehículos Flex Fuel en el mercado interno, habilitados por una legislación que permita su comercialización y adaptación tecnológica.
La experiencia brasileña sirve de referencia. Ese país utiliza combustibles con un 27% de bioetanol como mínimo y ha incorporado vehículos que pueden operar con etanol puro, demostrando que la transición tecnológica es factible. Argentina, con la infraestructura y tecnología actuales, podría replicar este modelo, beneficiando al ambiente, al consumo y al sector agrícola. El debate, por lo tanto, no se limita al incremento temporal del 15%, sino a la posibilidad de consolidar a mediano plazo un modelo de combustible más sostenible y económico, que aproveche la capacidad de los vehículos modernos y la producción local de bioetanol, según indicó Infobae.