El Consultatio Balance Fund, vehículo de renta fija del holding de Eduardo Costantini, redefinió su estrategia de inversión en bonos en las últimas semanas, con un marcado sesgo hacia instrumentos ajustados por inflación, menor exposición a tasa fija y una postura más prudente respecto del dólar. El cambio se produjo tras el dato de inflación de febrero —superior a lo esperado— y el consecuente rally en la curva CER, que modificó las oportunidades relativas dentro del mercado de deuda.
Según el último posicionamiento difundido por la consultora financiera One618, el fondo mantiene una estructura con 80% de exposición en pesos y 20% en dólares, pero con una fuerte concentración dentro del universo en moneda local: 71,2% del portafolio está invertido en bonos CER, mientras que apenas 4,4% corresponde a tasa fija. A eso se suma una posición vendida en futuros de dólar equivalente a -9,5%, lo que refuerza la preferencia por cobertura inflacionaria frente al carry tradicional.
Este esquema refleja un cambio claro en la lectura del mercado. La administradora no abandonó su interés por la deuda indexada, pero sí ajustó dónde posicionarse dentro de esa curva, privilegiando una estrategia más selectiva.
El núcleo del giro estratégico se explica por el impacto del último dato de inflación. De acuerdo con One618, la sorpresa inflacionaria de febrero impulsó un rally en la curva CER que derivó en una compresión de spreads cercana a los 600 puntos básicos en el tramo medio.
Frente a ese movimiento, el fondo decidió tomar ganancias en ese segmento y rotar hacia una estructura tipo barbell, combinando posiciones en extremos de la curva: CER corto y CER largo.
En el tramo largo, el foco está puesto en el bono TZX28, donde la firma detecta valor tras la reciente ampliación de la pendiente. En paralelo, dentro del segmento corto, destaca al TZX26 como su preferido, con un rendimiento proyectado cercano al 2,5% efectivo mensual hasta el vencimiento, por encima de alternativas comparables como LECAP o Boncer de similar duration.
Esta estrategia implica un cambio relevante en el mapa de oportunidades: el tramo medio de la curva pierde atractivo relativo tras el rally, mientras que los extremos vuelven a ofrecer mejores condiciones de riesgo-retorno.
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En contraste con el posicionamiento en CER, la tasa fija quedó claramente relegada dentro de la cartera. La participación de estos instrumentos es marginal y responde a una visión más cautelosa por parte de la administradora.
En el corto plazo, el diagnóstico es negativo. One618 considera que la tasa fija corta ofrece poco premio en un contexto donde persisten dudas sobre la dinámica nominal, lo que la deja en desventaja frente a los instrumentos indexados.
En el tramo largo, si bien la visión no es abiertamente pesimista, sí se observa una moderación respecto de meses anteriores. La consultora reconoce fundamentos que sostienen cierto atractivo, pero con menor convicción, lo que se traduce en una exposición limitada dentro del portafolio.
El contraste con la fuerte ponderación del CER es evidente y confirma que, en el actual escenario, la prioridad está puesta en la protección contra la inflación.
El frente cambiario también muestra un ajuste en la estrategia. Si bien el fondo mantiene una postura constructiva sobre el tipo de cambio oficial, el nivel de convicción es menor que en el posicionamiento previo.
Actualmente, la cartera sigue mayormente pesificada y sostiene una posición vendida en futuros de dólar, apoyada en la lectura de que el mercado descuenta una devaluación excesiva en el corto plazo.
Según detalla One618, la tasa implícita en el mercado de futuros hacia fines de abril se ubica en torno al 25% nominal anual (1,9% mensual), un nivel que consideran elevado frente a las expectativas de corrección cambiaria. En este contexto, la estrategia short en futuros representa cerca del 10% del portafolio.
No obstante, la consultora reconoce un entorno internacional más incierto y, en ese marco, optó por reducir el grado de exposición relativa al riesgo cambiario. La señal es clara: el fondo no anticipa un salto abrupto del dólar, pero tampoco mantiene el mismo nivel de confianza que semanas atrás.

Dentro del segmento en moneda dura, el fondo conserva una participación relevante, con 14% del portafolio en bonos soberanos globales, complementados con deuda provincial de alta calidad crediticia, como los títulos SFD34 y CO3D7.
A diferencia de la tasa fija en pesos, los bonos en dólares muestran una mejor performance relativa en el “termómetro” de la consultora. La visión sobre este segmento se mantiene en terreno optimista e incluso mejora levemente respecto del mes anterior.
En términos comparativos, los globales y bonares se ubican por encima de la tasa fija corta y de otros segmentos que perdieron atractivo tras el rebalanceo. Sin convertirse en el eje central de la estrategia, continúan siendo una pieza estable dentro de la cartera.
La nueva configuración del portafolio permite ordenar las preferencias de la administradora con mayor precisión. En la parte alta del esquema aparecen el CER largo (TZX28) y los bonos en dólares (como GD35 y GD41), que concentran el mayor atractivo relativo.
Muy cerca se ubica el CER corto, con instrumentos como TZX26 y otros Boncer de corta duration, que siguen funcionando como cobertura ante eventuales desvíos en la desinflación.
En un escalón intermedio quedan la tasa fija larga y el tipo de cambio, donde la visión sigue siendo positiva pero con menor intensidad. En el extremo inferior del ranking aparece la tasa fija corta, que continúa sin ofrecer incentivos suficientes para ganar protagonismo en la cartera.
El reposicionamiento del Consultatio Balance Fund refleja así un cambio de clima en el mercado de deuda en pesos: tras el rally impulsado por la inflación, las oportunidades ya no son homogéneas y exigen una selección más fina. En ese contexto, la estrategia combina cobertura, toma de ganancias y búsqueda de valor relativo en los extremos de la curva, según reconstruyó IProfesional.