El presidente de Santiago Peña promulgó este lunes en Asunción la ley que ratifica el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, completando el proceso en los cuatro países fundadores y habilitando su aplicación provisional desde el 1 de mayo. La decisión es clave porque destraba la puesta en marcha del capítulo comercial del tratado, considerado uno de los mayores pactos birregionales del mundo.
Con la firma presidencial, Paraguay se convirtió en el último socio original del Mercosur en finalizar su trámite interno, tras las aprobaciones previas de Argentina, Brasil y Uruguay. La medida llega luego de que la Cámara de Diputados paraguaya diera luz verde por unanimidad al texto, consolidando un respaldo político amplio al acuerdo alcanzado tras más de dos décadas de negociaciones.

El tratado, rubricado el 17 de enero en Asunción por líderes del Mercosur y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abarca un mercado de alrededor de 720 millones de personas y una economía combinada que representa cerca del 30% del producto bruto mundial. Entre sus principales puntos, establece la eliminación de aranceles para más del 90% del comercio entre ambas regiones.
En un mensaje difundido en la red social X, Peña subrayó el valor simbólico y económico del paso dado. “Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista”, afirmó el mandatario, al destacar que el acuerdo permitirá ampliar el acceso de los productos paraguayos a Europa y facilitar la incorporación de tecnología y maquinaria a menores costos.
Desde el Gobierno paraguayo remarcan que el país contará con condiciones adaptadas a su estructura productiva. El pacto incluye cuotas específicas con arancel cero, reglas de origen más flexibles y plazos más extensos para cumplir con exigencias sanitarias europeas. Según el viceministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Aranda Daroczi, se trata de “una gran oportunidad de integrar el mercado y ofrecer lo que produce el Mercosur a todo el mercado europeo”, en declaraciones recogidas por AFP.
Actualmente, la Unión Europea tiene un peso limitado en el comercio paraguayo. Datos oficiales indican que en 2024 representó el 5,9% del intercambio total, con exportaciones por 431 millones de dólares frente a importaciones que superaron los 1.200 millones. El Gobierno espera que el acuerdo contribuya a equilibrar la balanza comercial y diversificar destinos de exportación.

A pesar del avance en Sudamérica, el acuerdo aún enfrenta incertidumbre en Europa. El 21 de enero, el Parlamento Europeo resolvió remitir el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para evaluar su compatibilidad con los tratados comunitarios. La consulta, impulsada por sectores políticos críticos —con el respaldo de países como Francia— podría demorar entre 18 y 24 meses.
Para sortear ese obstáculo, la Comisión Europea dividió el acuerdo en dos partes: un pilar comercial, que puede aplicarse bajo competencia exclusiva del bloque, y otro pilar político y de cooperación que requiere aprobación completa. Esta estrategia permite avanzar con la liberalización comercial sin esperar la ratificación definitiva de todos los parlamentos nacionales europeos.
En ese contexto, un dictamen reciente del abogado general del tribunal europeo avaló el esquema jurídico diseñado por Bruselas, lo que reduce el riesgo de que la aplicación provisional sea bloqueada en instancias judiciales.
La ratificación paraguaya tiene además un valor institucional para el Mercosur, que este año conmemora 35 años desde la firma de su tratado fundacional en 1991, también en Asunción. El país ejerce actualmente la presidencia pro tempore del bloque, lo que refuerza su protagonismo en esta etapa.
El acuerdo con la Unión Europea es visto como una oportunidad estratégica para reposicionar al Mercosur en el comercio global, en un contexto de tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas de suministro. Sin embargo, su implementación plena dependerá del veredicto final del tribunal europeo y de la evolución del debate político dentro del bloque comunitario.
Mientras tanto, el inicio de la aplicación provisional marcará el primer paso concreto hacia la integración económica entre ambas regiones, con expectativas de impacto gradual en exportaciones, inversiones y desarrollo industrial, según consignó Infobae.