La petrolera Phoenix Global Resources, controlada por el grupo suizo Mercuria Energy Group y con participación minoritaria del empresario José Luis Manzano, confirmó que solicitará en los próximos días su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para impulsar un plan de inversión en Vaca Muerta por USD 6.000 millones entre 2024 y 2030, en un contexto de altos precios globales del petróleo y creciente interés de capitales extranjeros en la cuenca neuquina.
El anuncio se produce tras la inclusión explícita de la perforación petrolífera dentro de los beneficiarios del RIGI por parte del presidente Javier Milei, lo que abre nuevas condiciones fiscales y legales para proyectos energéticos en Argentina, con el objetivo de atraer inversiones de largo plazo.
Según adelantó el director ejecutivo de Phoenix, Pablo Bizzotto, la firma presentará en los próximos días la documentación para ingresar al RIGI con un plan que incluye el desarrollo de áreas en el extremo oriental del shale patagónico y la adquisición de un nuevo activo en la misma cuenca. La iniciativa comprende la implementación de un tercer equipo de perforación y una expansión significativa de la producción de crudo.

“El RIGI no solo aporta una ventaja financiera y económica que mejora la rentabilidad, sino que —más importante aún— envía el mensaje de que no van a cambiar las reglas del juego”, sostuvo Bizzotto en una entrevista con Infobae, en la que defendió la estrategia de inversión como una señal de confianza hacia Argentina como destino para capitales internacionales.
La petrolera, que fue retirada de la Bolsa en 2022 y hoy está en su mayoría en manos de Mercuria (cerca del 90%), ha mantenido su apuesta por el país incluso cuando otras grandes compañías globales —como Exxon Mobil, TotalEnergies o Equinor— se desprendieron de activos ante los viejos controles de capital y las restricciones del mercado local.
Bizzotto explicó que la solicitud al RIGI implicará desglosar una estrategia plurianual que ya registra desembolsos por cerca de USD 1.000 millones desde que entró en vigor el régimen, en 2024. El grueso de los USD 6.000 millones proyectados se ligan a inversiones en infraestructura, perforación y desarrollo de nuevas áreas que permitirían a Phoenix incrementar su producción actual de 22.000 barriles diarios de crudo hacia un crecimiento estimado del 260% hacia finales de esta década.
Parte de esta expansión se apalanca en la infraestructura vigente: mientras competidores como Tecpetrol y Pampa Energía avanzan en propuestas asociadas al nuevo oleoducto, Phoenix prevé seguir transportando crudo a través del oleoducto ampliado de Oldelval.

El sector petrolero nacional atraviesa un momento de fuerte dinamismo, con la producción diaria de crudo alcanzando recientemente niveles récord de principios de siglo —en torno a los 900.000 barriles, en su mayoría shale— y con un tercio de esa producción destinado a exportaciones. La confluencia de mayores precios internacionales del crudo, impulsados por tensiones geopolíticas como el conflicto en el Medio Oriente, y reformas regulatorias en Argentina, hacen de Vaca Muerta un foco de atención global.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones fue diseñado por el gobierno de Milei para atraer proyectos de gran escala en sectores estratégicos como energía y minería, ofreciendo beneficios fiscales, estabilidad jurídica y garantías contra cambios regulatorios arbitrarios que tradicionalmente entorpecían la llegada de capitales a Argentina.
“El mercado argentino está funcionando con export parity”, dijo Bizzotto, en alusión a la alineación entre los precios locales y los internacionales, una señal considerada clave por los inversores para reducir la incertidumbre sobre retornos futuros. El ejecutivo también destacó que la ley que prohíbe intervenciones directas en la fijación de precios internos del petróleo es una de las reformas más importantes para recuperar la confianza de inversores externos.
Pese a ello, el gobierno también utiliza mecanismos alternativos para moderar el impacto de los precios en los surtidores domésticos, como postergar impuestos sobre combustibles y permitir una mayor mezcla de biocombustibles en las naftas, buscando mitigar las subas sin recurrir a controles directos que desalienten la inversión.
La decisión de Phoenix de avanzar con una inversión de esta magnitud ocurre en paralelo con las expectativas de que otras petroleras presenten propuestas similares bajo el amparo del RIGI. El interés de grandes jugadores y la modernización de marcos regulatorios generan un clima donde la expansión del shale —más allá de Vaca Muerta— podría convertirse en un pilar del crecimiento económico vinculado a exportaciones de energía.
Especialistas del sector energético interpretan que la combinación de estabilidad jurídica, beneficios fiscales y precios globales altos del crudo representa una oportunidad histórica para consolidar a Argentina como proveedor confiable en mercados internacionales.
La apuesta de Phoenix, así como la potencial entrada al RIGI de otros proyectos petroleros, marca un punto de inflexión en la estrategia energética del país, con un enfoque claro hacia la atracción de capitales externos y la integración de Vaca Muerta en las cadenas globales de energía.