Desde Buenos Aires, la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) informó que el crédito bancario destinado al sector privado en la Argentina creció del 5% al 12% del Producto Interno Bruto (PIB) entre finales de 2023 y fines de 2025. El presidente de la entidad, Javier Bolzico, destacó que este avance representa un salto significativo tras años de estrechez crediticia, aunque aclaró que los niveles actuales permanecen muy por debajo de los promedios regionales, informó Infobae.
El aumento del crédito se relaciona con la mayor disposición de los bancos a financiar a privados y con las políticas económicas implementadas desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei. El objetivo del Gobierno es impulsar la remonetización de la economía, lo que podría favorecer un crecimiento del consumo, la actividad productiva y la inversión privada.
Según Adeba, la relación crédito/PIB creció de manera sostenida en los últimos dos años, aunque la Argentina aún está rezagada frente a sus vecinos: en Chile, el crédito bancario al sector privado supera el 103% del PIB, mientras que en Brasil alcanza el 76%. Otros países como Uruguay, México, Colombia, Ecuador y Paraguay también muestran niveles superiores al argentino.
Históricamente, en los años noventa, el crédito al sector privado llegó a representar cerca del 24% del PIB, duplicando la cifra actual. A pesar del crecimiento reciente, la calidad del crédito y su profundidad todavía no alcanzan esos niveles históricos.

Un análisis más detallado muestra diferencias significativas entre las líneas de financiamiento. El crédito hipotecario fue el único segmento con crecimiento genuino en febrero de 2026, avanzando un 4% mensual. Por el contrario, las líneas de consumo registraron caídas reales: las tarjetas de crédito bajaron un 2,8%, los préstamos personales descendieron ligeramente y el financiamiento total al consumo cayó un 1,6%, según la consultora LCG.
En términos interanuales, los préstamos personales aumentaron 64,7% en pesos, impulsados por la fuerte demanda a comienzos de 2024 que no se mantuvo, mientras que las tarjetas de crédito en pesos crecieron 41,5%, apenas por encima de la inflación y por debajo de otras líneas de crédito.
Las tasas de interés activas se mantienen elevadas y afectan principalmente a los préstamos personales y el consumo con tarjeta. En febrero, la tasa nominal anual promedio para créditos personales fue del 69%, sin cambios respecto a enero, lo que limitó la expansión del crédito y contribuyó a un aumento de la morosidad.
En el último año, la morosidad en créditos a hogares se disparó del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026, el nivel más alto en casi 20 años. El Informe de Bancos del Banco Central indicó que la mora general del sector privado alcanzó el 6,4% en enero, con incrementos mensuales e interanuales.
Por segmentos, los préstamos personales registraron una morosidad del 13,2%, los créditos hipotecarios del 1,3%, las líneas prendarias del 6,3%, y las tarjetas de crédito del 11%, todos con incrementos intermensuales. Las provisiones bancarias para cubrir deudas incobrables representaron un 89,2% de la cartera irregular y un 5,7% del total del financiamiento al sector privado, marcando aumentos tanto mensuales como interanuales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el principal desafío es lograr una reducción sostenida de la inflación, lo que permitiría bajar las tasas de interés y mejorar la capacidad de pago de las familias y empresas. Caputo atribuyó las dificultades al aumento abrupto de las tasas en 2025, aunque confió en que la situación tenderá a normalizarse con el tiempo.
Analistas y consultoras coinciden en que la evolución del crédito bancario dependerá de condiciones macroeconómicas estables, la baja real de tasas y la recuperación de los ingresos de los hogares. Además, el crecimiento sostenido del crédito hipotecario podría servir como motor para expandir otras líneas de financiamiento si se implementan políticas específicas de acceso al crédito.
El incremento del crédito bancario al sector privado del 5% al 12% del PIB en dos años representa un avance notable, aunque los niveles siguen siendo bajos frente a Chile, Brasil y otros países de América Latina. El marcado aumento de la morosidad, especialmente en créditos a hogares, evidencia los desafíos estructurales del sistema financiero, donde la estabilidad de precios y la reducción de tasas de interés serán claves para sostener la expansión del crédito sin comprometer la calidad de los activos bancarios, informó Infobae.