La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca realizó el 27 de marzo en Buenos Aires la Primera Jornada de Combustibles de Nueva Generación para Aviación (SAF), un encuentro que reunió a funcionarios, especialistas y empresas para evaluar el desarrollo de cultivos energéticos destinados a la producción de biocombustibles aeronáuticos, en un contexto de creciente demanda global por alternativas sostenibles y con potencial exportador para la Argentina.
Organizada por el área agropecuaria del Ministerio de Economía, la actividad se desarrolló en modalidad híbrida en la sede central del organismo y se enfocó en analizar las oportunidades productivas, tecnológicas y comerciales de cultivos oleaginosos alternativos que podrían consolidarse como una nueva fuente de ingresos para el sector agroindustrial.
Durante la jornada, los especialistas abordaron el estado actual y las перспективas de producción de especies como camelina, carinata, cártamo, colza y acrocomia, consideradas claves para la elaboración de combustibles sostenibles para aviación. Estos cultivos, principalmente de ciclo invernal, se destacan no solo por su aporte económico, sino también por sus beneficios agronómicos, como la mejora en la calidad del suelo y su aporte a las rotaciones agrícolas.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el potencial productivo del país, estimado en más de 10 millones de hectáreas disponibles para este tipo de cultivos. Según los datos presentados, en 2025 la superficie sembrada superó las 200 mil hectáreas, y para 2026 se proyecta un crecimiento cercano al 60%, lo que evidencia el creciente interés del sector por este segmento productivo.
En esa línea, se destacó que la Argentina se posicionó en 2025 como el principal exportador mundial de carinata, un cultivo que gana protagonismo en los mercados internacionales vinculados a la energía renovable. Este desempeño refuerza las expectativas de consolidar al país como un proveedor relevante de materias primas para la industria global de biocombustibles.

Además de los cultivos agrícolas, la jornada incluyó un análisis sobre el uso del rendering de sebos y grasas animales, subproductos de la industria frigorífica que también se destinan a la producción de biocombustibles. Este enfoque apunta a una mayor integración de la cadena cárnica, optimizando el aprovechamiento de la media res y generando valor agregado a partir de residuos industriales.
El encuentro también sirvió como espacio de discusión técnica y normativa. Especialistas presentaron avances vinculados al marco regulatorio, aspectos científico-técnicos y dinámicas comerciales del sector, así como iniciativas de innovación, entre ellas el proyecto nacional energético Biojet, orientado al desarrollo de combustibles sostenibles para aviación.
En paralelo, representantes del ámbito académico, productivo y empresarial expusieron sobre las condiciones de producción y comercialización de estas materias primas emergentes. Participaron expertos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), productores agropecuarios y compañías como Nufarm, Bunge, RIS Agro, Camelina Company y Los Corralitos, que ya trabajan en el desarrollo y escalamiento de estos cultivos.
El cierre de la jornada estuvo enfocado en las oportunidades que abre el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) para el desarrollo de energías renovables, en particular aquellas vinculadas a la producción de combustibles sostenibles. En ese sentido, se destacó la capacidad de la Argentina para posicionarse como un actor estratégico en un mercado global en expansión, con fuerte orientación exportadora.
Del encuentro participaron también representantes de cámaras agroindustriales, funcionarios de la Secretaría de Energía, del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, así como autoridades del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Argentina, técnicos y productores interesados en incorporar estos cultivos a sus esquemas productivos.
La realización de esta primera jornada marca un paso en la articulación entre el sector público y privado para impulsar una agenda de desarrollo vinculada a la transición energética, donde el agro argentino busca ampliar su protagonismo más allá de la producción de alimentos, incorporándose a nuevas cadenas de valor asociadas a la sostenibilidad y la innovación.
En un escenario internacional donde la aviación enfrenta crecientes exigencias para reducir su huella de carbono, los combustibles sostenibles se perfilan como una solución clave. En este contexto, la disponibilidad de tierras, la experiencia productiva y la capacidad industrial posicionan a la Argentina como un país con condiciones favorables para liderar este segmento emergente.
El desafío, coincidieron los participantes, será consolidar un marco regulatorio estable, promover inversiones y fortalecer la articulación entre ciencia, producción e industria para transformar el potencial en resultados concretos en el corto y mediano plazo.