El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que la compañía resolvió no trasladar de manera plena el aumento internacional del petróleo a los precios de los combustibles, tras el impacto generado por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz. La decisión, tomada en el marco de una suba inicial superior al 20%, busca evitar una caída brusca de la demanda interna y sostener la relación con los consumidores, en un contexto que el ejecutivo calificó como un “cisne negro”.
En declaraciones al programa radial “No vale arrugar”, por Radio Splendid, Marín explicó que la empresa optó por trasladar al surtidor únicamente el impacto real en sus costos, en lugar de replicar el salto del barril de petróleo, que pasó de alrededor de USD 70 a USD 120. Según sostuvo, aplicar el incremento completo habría generado un efecto negativo mayor en el mercado interno.
“Íbamos a provocar una baja de consumo tan grande que iba a ser peor el remedio que la enfermedad”, afirmó el titular de la petrolera. En ese sentido, remarcó que YPF decidió actuar como un “buffer” o amortiguador frente a una situación que considera transitoria.
Marín justificó la estrategia en el rol histórico de la compañía en el país y en su vínculo con los usuarios. “Nos debemos a los consumidores, porque son nuestros clientes. Gracias a ellos facturamos USD 12.000 millones por año”, sostuvo, al tiempo que destacó los niveles de imagen positiva de la empresa, que —según indicó— superan el 90%.
La política adoptada se enmarca, según el ejecutivo, en un compromiso previo de gestión. “Hace dos años y medio dije que YPF iba a tener una política de precios honesta y moral”, señaló. En ese sentido, aclaró que la lógica habitual de la empresa es reflejar las variaciones del mercado —“cuando sube, sube; cuando baja, baja”—, pero que el contexto actual requiere una excepción.
Como ejemplo, comparó la situación con el cobro de recargos en los pasajes aéreos: “Es como si una aerolínea te dijera que solo te cobra el aumento del combustible y no el servicio”. En esa línea, explicó que el precio del jet fuel registró incrementos aún mayores que los de la nafta y el gasoil, producto de las restricciones en Medio Oriente.

El conflicto bélico en Medio Oriente y la interrupción parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de un cuarto del comercio global de hidrocarburos— generaron una fuerte presión sobre los precios internacionales del petróleo y el gas. Este escenario, según Marín, representa un evento extraordinario que obliga a revisar las decisiones comerciales tradicionales.
“Es una situación transitoria”, insistió el CEO, quien aseguró que la compañía monitorea día a día la evolución de los costos para ajustar su política de precios en consecuencia.
Durante la entrevista, Marín también se refirió al reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que revocó la sentencia que obligaba a la Argentina a pagar USD 18.000 millones al fondo Burford Capital por la expropiación de YPF.
El directivo calificó la resolución como “la mejor noticia del año” y destacó el trabajo del equipo legal del Gobierno. “Es como sacarse una mochila de USD 18.000 millones”, afirmó, al tiempo que valoró la defensa realizada por funcionarios nacionales.
Asimismo, recordó que hasta 2023 el país había tenido resultados adversos en todas las instancias judiciales del caso, y que la reciente decisión marca un cambio histórico en ese recorrido.
Consultado sobre el proceso de estatización de YPF en 2012, Marín fue crítico de la forma en que se llevó adelante. Si bien reconoció que la medida es legal, consideró que implicó una “violación al derecho de propiedad”, con consecuencias negativas para la economía argentina.
“Las inversiones no llegan y terminás generando inversiones ficticias a través de subsidios”, sostuvo. Según su análisis, este tipo de decisiones contribuyó al aumento de la pobreza y a la pérdida de competitividad del país.
No obstante, evitó profundizar en el terreno político y aclaró que su rol es estrictamente empresarial. En ese sentido, señaló que cualquier definición sobre una eventual privatización de YPF corresponde al Gobierno y al Congreso.
“Si el Presidente decide avanzar en ese sentido, está en su derecho, porque el Estado es el accionista”, afirmó.
En relación con el impacto de los recientes escándalos políticos en la confianza de los inversores, Marín minimizó su efecto y aseguró que el cambio económico en la Argentina es valorado positivamente en el exterior.
“A mí nadie me pregunta eso”, dijo, y destacó medidas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la apertura económica impulsada por el Gobierno. En su visión, el país atraviesa un proceso de transformación estructural orientado a mejorar la eficiencia y la competitividad.
“Es un cambio cultural muy grande que va a hacer a la Argentina más próspera en los próximos años”, sostuvo.
El CEO de YPF también destacó el potencial de la Argentina en el mercado energético global, especialmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta. Según explicó, el contexto internacional —marcado por la necesidad de diversificar fuentes de energía— abre oportunidades para el país.
En ese marco, mencionó el avance del oleoducto VMOS, que conectará la producción local con un puerto de aguas profundas apto para grandes buques. Esta infraestructura permitirá reducir costos logísticos y ampliar las exportaciones hacia Asia, un mercado clave en crecimiento.
Además, hizo referencia a los proyectos de gas natural licuado (GNL) que la empresa impulsa junto a otras compañías del sector. De acuerdo con sus proyecciones, estas iniciativas podrían posicionar a la Argentina como el sexto exportador mundial de GNL en el futuro.
Marín subrayó que el país ofrece condiciones de seguridad en el suministro energético, un factor cada vez más valorado en el escenario global. “Ahí es donde podemos tomar ventaja”, concluyó, según informó Infobae.