La Argentina alcanzó durante la campaña agrícola 2025/26 una producción récord de 163,2 millones de toneladas de granos, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía. El volumen representa un crecimiento del 21,25% respecto del ciclo anterior y consolida una de las mejores temporadas para el sector en las últimas décadas, con resultados sobresalientes en soja, maíz, trigo y girasol. La mejora en las condiciones climáticas, la disponibilidad hídrica y la incorporación de tecnología fueron señaladas como las principales razones detrás del desempeño histórico.

Los datos oficiales reflejan un escenario favorable para los seis principales cultivos del país y vuelven a colocar al agro como uno de los motores centrales de la economía argentina. El crecimiento productivo ocurre además en un contexto de recuperación para gran parte de las regiones agrícolas, luego de campañas afectadas por fenómenos climáticos extremos y fuertes pérdidas derivadas de la sequía.
Entre los cultivos con mejor desempeño aparece el maíz, que alcanzó una producción estimada de 70 millones de toneladas, el mayor volumen registrado en los últimos veinte años. El rendimiento promedio nacional se ubicó en 72 quintales por hectárea, mientras que más del 80% de los lotes presentaron una condición general entre buena y muy buena.
La soja, principal complejo exportador argentino, también mostró números positivos. La producción total llegó a 49,9 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 30,6 quintales por hectárea. De acuerdo con el relevamiento oficial, el 83% de los lotes mantiene un estado sanitario favorable y no se registraron problemas significativos vinculados a plagas o enfermedades.
Otro de los datos destacados de la campaña fue el desempeño del girasol, que logró una marca histórica de 7,4 millones de toneladas. El cultivo cerró la cosecha con un rendimiento promedio nacional de 23,4 quintales por hectárea, impulsado principalmente por las buenas condiciones climáticas registradas en amplias zonas productivas durante gran parte del ciclo.
En el caso del sorgo, la producción totalizó 2,4 millones de toneladas, con rindes promedio de 41 quintales por hectárea y un estado general considerado bueno o muy bueno en el 86% de los lotes relevados.
Los resultados de la campaña también mostraron un desempeño récord en los cultivos de invierno. El trigo alcanzó una producción histórica de 27,9 millones de toneladas, mientras que la cebada aportó otras 5,6 millones de toneladas, cifra que implicó una mejora interanual del 16,7%.
El crecimiento simultáneo de los principales cultivos refleja una combinación de factores productivos y tecnológicos que permitieron mejorar los rindes en prácticamente todas las regiones agrícolas. Desde el Gobierno señalaron que la disponibilidad de humedad en los suelos, sumada al uso de semillas mejoradas, fertilización y manejo agronómico más eficiente, fueron determinantes para alcanzar estos niveles de producción.
La magnitud de la cosecha tiene además un impacto económico directo sobre las exportaciones y el ingreso de divisas. El complejo agroindustrial continúa siendo la principal fuente de dólares genuinos para el país y explica una parte significativa de las exportaciones nacionales. En ese contexto, el aumento del volumen cosechado genera expectativas positivas tanto para la balanza comercial como para la actividad vinculada al transporte, la industria aceitera y la logística.
En las principales provincias productoras, la campaña dejó resultados ampliamente superiores a los obtenidos en años anteriores. Regiones de la zona núcleo, como el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba, registraron rindes elevados gracias a un régimen de lluvias más estable y temperaturas moderadas durante etapas clave del desarrollo de los cultivos.
El desempeño agrícola también reavivó las proyecciones de crecimiento para las economías regionales y para sectores vinculados a la maquinaria agrícola, los servicios rurales y el comercio de insumos. La recuperación productiva permitió además recomponer parte de las pérdidas generadas por la fuerte sequía que afectó al país durante campañas previas.

Analistas del sector destacan que el desafío hacia adelante será sostener niveles de inversión y productividad en un escenario atravesado por la volatilidad de los precios internacionales y los costos internos. Aunque la mejora climática resultó clave para la campaña actual, especialistas advierten que la continuidad del crecimiento dependerá también de condiciones macroeconómicas estables y reglas previsibles para el sector exportador.
La cosecha récord de la campaña 2025/26 marca así un punto de inflexión para el agro argentino y vuelve a ubicar al país entre los principales productores mundiales de alimentos. Los resultados obtenidos en soja, maíz y trigo no solo reflejan el potencial productivo del sector, sino también la capacidad de recuperación de una actividad estratégica para la economía nacional.