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La escalada del conflicto en el Mar Negro impulsa la demanda de aceite de girasol argentino y fortalece los precios internacionales

La incertidumbre sobre las exportaciones de Rusia y Ucrania reposiciona a Argentina como uno de los proveedores más confiables de aceite de girasol y sostiene una recuperación de las cotizaciones

La escalada del conflicto en el Mar Negro impulsa la demanda de aceite de girasol argentino y fortalece los precios internacionales
lunes 27 de julio de 2026

La intensificación del conflicto entre Rusia y Ucrania volvió a generar preocupación en el mercado mundial de aceite de girasol y comenzó a modificar las decisiones de compra de los principales países importadores. En este contexto, Argentina, tercer exportador mundial del producto y uno de los pocos proveedores de gran escala ajenos a riesgos bélicos, aparece como una alternativa estratégica para abastecer la demanda internacional. La incertidumbre logística en la región del Mar Negro ya comenzó a reflejarse en una mejora sostenida de los precios internacionales del aceite de girasol, según informó Valor Soja.

El mercado sigue con atención la evolución del conflicto debido al peso que tienen Rusia y Ucrania en el comercio mundial del complejo girasol. De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), ambos países concentrarían durante la campaña 2026/27 exportaciones por 9,9 millones de toneladas de aceite de girasol, volumen equivalente al 63% del comercio global.

Sin embargo, el recrudecimiento de los enfrentamientos militares y los crecientes problemas logísticos ponen en duda la capacidad de ambos países para sostener ese flujo exportador.

Según publicó Valor Soja, durante los últimos días las fuerzas ucranianas atacaron embarcaciones que navegaban en el Mar Caspio, una ruta que Rusia comenzó a utilizar con mayor frecuencia para compensar las dificultades operativas existentes en el Mar Negro.

Uno de los buques alcanzados durante el operativo pertenecía a Irán, situación que incorporó un nuevo elemento de tensión geopolítica al conflicto.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, advirtió que el ataque "no quedará sin respuesta", una declaración que, según publicó Valor Soja, incrementa la incertidumbre sobre la seguridad de uno de los corredores logísticos alternativos utilizados actualmente por Rusia.

En paralelo, continúan los ataques con drones ucranianos contra embarcaciones rusas que operan en rutas marítimas estratégicas para el comercio agrícola.

Esas acciones afectan la operatoria de compañías exportadoras y dificultan el movimiento de mercaderías hacia los principales destinos internacionales.

Como respuesta, Rusia mantiene ofensivas sobre infraestructura portuaria ucraniana y sobre buques que transportan cargas agrícolas.

De acuerdo con la información difundida por Valor Soja, uno de los episodios más relevantes ocurrió con el granelero Golden Leo, de bandera turca, que fue alcanzado mientras transportaba cereales ucranianos. El ataque provocó daños estructurales de tal magnitud que la embarcación terminó hundiéndose.

Estos hechos vuelven a poner en evidencia la vulnerabilidad logística de una región que concentra buena parte del comercio internacional de productos agrícolas.

 

La escalada del conflicto en el Mar Negro impulsa la demanda de aceite de girasol argentino y fortalece los precios internacionales

Argentina gana protagonismo

Frente a este escenario, Argentina comienza a consolidarse como uno de los proveedores más confiables de aceite de girasol para los compradores internacionales.

A diferencia de los principales exportadores del hemisferio norte, el país no enfrenta conflictos militares que comprometan la producción, el transporte o la salida de mercadería desde sus puertos.

Esa condición adquiere un valor adicional en un mercado donde la continuidad del abastecimiento resulta determinante para la industria alimentaria.

Según indicó Valor Soja, la demanda internacional comenzó a privilegiar el origen argentino al momento de planificar nuevas compras, justamente por la previsibilidad logística que ofrece el país.

El posicionamiento argentino también se refleja en la evolución de las cotizaciones.

Los valores oficiales FOB del aceite de girasol crudo a granel publicados por la Secretaría de Agricultura muestran una tendencia ascendente durante los últimos meses.

El precio spot alcanzó los 1.346 dólares por tonelada, frente a los 1.309 dólares registrados un mes antes y los 1.291 dólares observados dos meses atrás.

La evolución evidencia una recuperación gradual que contrasta con el comportamiento de otros aceites vegetales.

Diferencias con el aceite de soja

Mientras el aceite de girasol consolida una mejora progresiva, el aceite de soja presenta una dinámica mucho más volátil.

La diferencia responde principalmente al destino que tiene cada producto dentro del mercado internacional.

El aceite de soja constituye una de las principales materias primas para la elaboración de biodiésel, motivo por el cual sus precios suelen estar estrechamente vinculados a las variaciones del mercado energético y, particularmente, a la evolución internacional del petróleo.

Cuando aumentan o caen las cotizaciones del crudo, ese comportamiento suele trasladarse rápidamente al valor del aceite de soja.

En cambio, el aceite de girasol tiene como principal destino el consumo humano, por lo que su formación de precios depende en mayor medida del equilibrio entre oferta y demanda dentro del mercado alimentario.

Esta característica explica que las tensiones sobre la disponibilidad mundial del producto tengan un impacto más directo sobre las cotizaciones internacionales.

Un mercado con pocos oferentes

Otro aspecto que potencia el protagonismo argentino es la limitada cantidad de países capaces de abastecer grandes volúmenes de aceite de girasol.

A diferencia de otros aceites vegetales, cuya producción se encuentra más diversificada entre distintas regiones del mundo, el comercio internacional del girasol está altamente concentrado.

Esa dependencia de pocos proveedores incrementa la sensibilidad del mercado frente a cualquier interrupción logística o reducción de la oferta.

En ese contexto, Argentina reúne una combinación de factores que hoy resulta especialmente valorada por los importadores: capacidad industrial, disponibilidad exportable y estabilidad operativa.

Si las dificultades para embarcar mercadería desde el Mar Negro persisten durante los próximos meses, la demanda sobre el aceite argentino podría continuar fortaleciéndose.

Los analistas consideran que la evolución del conflicto bélico seguirá siendo uno de los principales determinantes del mercado durante la campaña 2026/27.

Mientras tanto, los compradores internacionales continúan monitoreando la situación logística en la región y diversificando el origen de sus abastecimientos para reducir riesgos.

En ese escenario, la industria aceitera argentina encuentra una oportunidad para consolidar su presencia en un mercado estratégico, donde la confiabilidad del suministro comienza a pesar tanto como la disponibilidad del producto.

 

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