Un equipo de la Facultad de Agronomía de la UBA, junto a Advanta Semillas y el CONICET, identificó la región genética del sorgo responsable del brotado previo a la cosecha, un fenómeno que puede generar pérdidas de hasta 30% y comprometer la calidad del grano.
El avance científico, según informó Clarín, permite dar un paso clave hacia el desarrollo de híbridos más tolerantes, capaces de mantener tanto el rendimiento como la calidad en condiciones adversas.
El brotado precosecha ocurre cuando los granos germinan en la planta antes de ser recolectados, generalmente por la combinación de alta humedad y temperaturas elevadas, condiciones frecuentes durante el otoño. Este proceso no solo reduce el rinde, sino que también afecta el valor comercial e industrial del cultivo.
La investigación logró identificar un sector específico del cromosoma 9 del sorgo, vinculado a la dormición de las semillas, un rasgo clave para evitar que germinen antes de tiempo. Este hallazgo es relevante porque ese segmento está separado del gen que controla la altura de la planta, lo que permite mejorar ambos aspectos sin compromisos productivos.
El trabajo fue liderado por los investigadores Roberto Benech Arnold y Verónica Rodríguez, quienes lograron aislar la región genética responsable y abrir una nueva etapa en el mejoramiento del cultivo.
Según explicó Pedro Pardo, “Este trabajo muestra el valor de los proyectos público-privados. FAUBA tenía el material y la población de mapeo, y nosotros sumamos la genómica. Así logramos identificar una región genética clave que ahora nos permite analizar nuestros materiales y acelerar el desarrollo de híbridos más seguros para el productor”.
El aporte de la empresa fue clave a través de su plataforma de marcadores moleculares y su experiencia en genética aplicada desde su centro de investigación en Texas, donde históricamente se desarrollaron avances fundamentales en el sorgo moderno.

En paralelo, Lisandro Guillaumet destacó el impacto directo del hallazgo en los programas de mejoramiento. “Este descubrimiento nos permite seleccionar de manera más eficiente materiales con resistencia al brotado, aportando mayor estabilidad de cosecha y calidad de grano”, afirmó.
El sorgo es considerado un cultivo estratégico en la Argentina, especialmente en un contexto de cambio climático y necesidad de diversificación productiva. Su capacidad de adaptación a distintos ambientes lo convierte en una alternativa clave dentro de las rotaciones agrícolas.
El avance también tiene impacto a nivel sectorial. Aunque Advanta ya aplica este conocimiento en sus programas, la publicación en la revista científica Plant Biotechnology Journal pone la información a disposición de todo el sistema científico y productivo, lo que podría acelerar la generación de nuevas variedades.
El desafío histórico del cultivo fue combinar altura adecuada para cosecha mecánica con resistencia a condiciones ambientales adversas. Con este descubrimiento, ese equilibrio se vuelve más alcanzable.
En un escenario donde eventos climáticos como El Niño pueden aumentar la humedad en momentos críticos del cultivo, contar con genética que reduzca el riesgo de brotado representa una ventaja competitiva significativa.
El resultado es claro: la genética aplicada se consolida como una herramienta central para mejorar la eficiencia productiva, reducir pérdidas y fortalecer la competitividad del sorgo argentino en los mercados.