El fabricante japonés Nissan confirmó el cierre de su producción industrial en Argentina tras siete años de actividad en el país, una decisión que impacta directamente en la planta de Córdoba, donde se ensamblaba la pickup Frontier. La medida fue explicada por el CEO global de la compañía, Iván Espinosa, durante una presentación sobre la reestructuración internacional de la automotriz.
La decisión se inscribe en un proceso global de ajuste que atraviesa la empresa, en un contexto de reestructuración financiera y revisión de su presencia industrial en distintos mercados. En el caso argentino, la producción local había comenzado en 2018 como parte de un proyecto conjunto con Renault y Mercedes-Benz, orientado a la fabricación de pickups medianas para la región.
Espinosa sostuvo que el principal obstáculo estuvo relacionado con la escala productiva. “Nunca llegamos al volumen”, afirmó el directivo al referirse al desempeño del proyecto industrial. Según explicó, la capacidad instalada de la planta nunca logró alinearse con los niveles de producción esperados, pese a los intentos por incrementar el volumen y mejorar la eficiencia operativa.

El ejecutivo aclaró que la decisión no se limitó a Argentina, ya que también implicó el cierre de operaciones en México, particularmente en la planta de Cuernavaca, como parte de una estrategia global de optimización de costos y sostenibilidad del negocio. “Tuvimos que tomar esa decisión dura, con mucha responsabilidad”, señaló Espinosa al referirse al impacto de la medida.
El proyecto industrial de la Frontier en Córdoba había quedado condicionado desde su origen por la salida de Mercedes-Benz del plan inicial antes del inicio de la producción, lo que redujo significativamente los volúmenes proyectados. Posteriormente, la incorporación de la Renault Alaskan en 2020 no alcanzó para compensar la capacidad ociosa ni cumplir con los objetivos de escala definidos.
Durante su exposición, Espinosa también destacó la transformación tecnológica de la compañía y el rol estratégico de China en la nueva etapa de Nissan. La automotriz mantiene una alianza histórica con Dongfeng, lo que le permite desarrollar vehículos con ciclos de producción más cortos y menores costos.
El directivo subrayó que en el mercado chino el desarrollo de un vehículo puede completarse en aproximadamente 24 meses, con estructuras altamente eficientes y rentables. En ese marco, anticipó que la empresa buscará exportar vehículos desarrollados en Asia hacia otros mercados, incluyendo América Latina.

Espinosa evitó confirmar cambios en el esquema de distribución de Nissan en Argentina tras el fin de la producción local, aunque dejó abierta la incertidumbre sobre el futuro comercial de la marca en el país. La definición se enmarca en una estrategia global de reordenamiento industrial y reducción de exposición en mercados donde no se alcanzan las escalas previstas.
El cierre de la producción en Córdoba también refleja un contexto más amplio de revisión del sector automotriz, marcado por la volatilidad macroeconómica, los altos costos industriales y las dificultades para competir con polos productivos de mayor escala.
En ese escenario, distintas automotrices han ajustado sus planes en Argentina, priorizando mercados con mayor previsibilidad, estabilidad y volumen exportador, en línea con estrategias globales de eficiencia y concentración productiva.
La estrategia futura de la compañía estará centrada en el fortalecimiento de su desarrollo en Asia, especialmente en China, que se consolida como uno de los principales centros de innovación, ingeniería y producción del grupo, desde donde se proyecta la exportación de nuevos modelos hacia regiones emergentes.
El informe fue publicado por el diario Clarín, que detalló las declaraciones del CEO global de Nissan y el alcance de la decisión industrial.