Ambiente Sustentable / Biodiversidad

Un millón de árboles para proteger Machu Picchu

Perú lanzó un plan de reforestación con especies nativas para frenar la erosión y restaurar el ecosistema del sitio

Un millón de árboles para proteger Machu Picchu
domingo 19 de abril de 2026

Perú lanzó en marzo de 2026 un plan para plantar un millón de árboles nativos en el entorno de Machu Picchu, con el objetivo de restaurar ecosistemas degradados, reducir la erosión del suelo y proteger uno de los patrimonios naturales y culturales más importantes del mundo.

La iniciativa responde a un problema creciente. El área que rodea Machu Picchu sufre desde hace años una presión constante por el aumento del turismo, los incendios forestales y los efectos del cambio climático. Esta combinación de factores provoca la pérdida de cobertura vegetal, lo que a su vez acelera la degradación del suelo en una zona de alta montaña.

En ese contexto, el gobierno peruano decidió avanzar con una estrategia de restauración a gran escala. A través del Ministerio del Ambiente del Perú, se puso en marcha la campaña “Un millón de árboles”, que incluye no solo la plantación sino también el seguimiento y mantenimiento de las especies.

Uno de los ejes centrales del plan es el uso de especies nativas andinas, adaptadas naturalmente a las condiciones extremas del entorno. Estas plantas toleran la altitud, los suelos pobres, los cambios bruscos de temperatura y las lluvias irregulares, lo que mejora significativamente sus probabilidades de supervivencia.

Entre las especies elegidas se destacan la queuña y el aliso, árboles que desarrollan raíces profundas capaces de fijar el suelo. Este aspecto es clave para reducir la erosión y prevenir deslizamientos en laderas, uno de los principales riesgos en la región.

Un millón de árboles para proteger Machu Picchu

La estrategia difiere de otros programas de reforestación basados en especies de crecimiento rápido. En este caso, el enfoque prioriza la recuperación a largo plazo del ecosistema por sobre los resultados inmediatos. La meta no es solo plantar árboles, sino reconstruir un sistema natural funcional y resiliente.

El proyecto también involucra a comunidades locales y al sector privado, lo que busca asegurar continuidad en el tiempo y generar impacto social. La participación comunitaria es considerada esencial para el cuidado y mantenimiento de los árboles plantados.

El deterioro del entorno de Machu Picchu no es solo una cuestión ambiental. La pérdida de vegetación afecta directamente la estabilidad del terreno donde se asienta el complejo arqueológico, lo que puede comprometer su conservación a futuro.

Por eso, la reforestación se plantea como una medida estructural. Apunta a restablecer el equilibrio ecológico y reforzar la protección natural del sitio frente a amenazas crecientes.

Un millón de árboles para proteger Machu Picchu

En este escenario, Perú busca consolidar un modelo de gestión ambiental que combine conservación, participación social y sostenibilidad. El desafío será sostener el esfuerzo en el tiempo para garantizar que el impacto de la iniciativa sea duradero.



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