El Gobierno nacional confirmó que Argentina mantendrá por ahora seis agregados agrícolas en el exterior, mientras avanza en un proceso de reforma para profesionalizar y ordenar el sistema de designaciones. El anuncio fue realizado por el subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda, durante el Congreso Argentino de Girasol en Mar del Plata, donde explicó que el objetivo es adoptar esquemas similares a los de países como Estados Unidos y Brasil para fortalecer la inserción internacional del sector agroindustrial.
Según reconstruyó este medio a partir de información publicada por Infocampo, la decisión oficial combina una restricción presupuestaria —que impide ampliar el número de agregadurías— con una estrategia de mediano plazo orientada a dotar de mayor previsibilidad, transparencia y eficiencia al sistema. En ese marco, se trabaja en un esquema de concursos públicos, con plazos definidos de permanencia en destino y rotación obligatoria, una modalidad actualmente inexistente en Argentina.
Actualmente, el país cuenta con seis representantes agrícolas distribuidos en mercados clave: Brasil, China, India, la Unión Europea, Estados Unidos y Vietnam. Este último destino fue incorporado recientemente tras el cierre de la oficina en Moscú, en una decisión que el Gobierno calificó como “estratégica” frente al crecimiento del sudeste asiático.

Tejeda destacó que Vietnam e Indonesia se consolidaron como socios comerciales prioritarios, especialmente para productos agroindustriales, y subrayó que la región ofrece un alto potencial de expansión. “Son mercados donde tenemos grandes oportunidades, pero también importantes desafíos en materia sanitaria y fitosanitaria”, explicó.
La apertura de la agregaduría en Hanói responde precisamente a esa necesidad de profundizar negociaciones técnicas. Según el funcionario, la presencia de un especialista en territorio ya comenzó a mostrar resultados concretos en el avance de acuerdos para nuevos productos. Actualmente, las exportaciones hacia esa región se concentran en maíz y harina de soja, aunque existen oportunidades para carnes, lácteos, cítricos y legumbres.
El rediseño del sistema de agregados se inscribe en un contexto global marcado por el aumento del proteccionismo y el debilitamiento del comercio multilateral. Tejeda advirtió que las reglas tradicionales están siendo reemplazadas por vínculos bilaterales más complejos, lo que exige una mayor presencia técnica en los mercados.
En ese escenario, el funcionario sostuvo que la estrategia argentina apunta a consolidarse como un proveedor “confiable, previsible y eficiente” de alimentos, capitalizando la competitividad del sector agroindustrial.
La decisión de no ampliar el número de agregados, pese a los reclamos del sector privado, responde principalmente a limitaciones presupuestarias. “No es barato sostener una oficina en el exterior”, reconoció Tejeda, aunque aseguró que se busca optimizar los recursos disponibles mediante una mejor distribución geográfica y funcional.
Durante su participación en el Congreso, el subsecretario también se refirió al presente del complejo girasol, que atraviesa un ciclo de crecimiento con cifras récord en producción, molienda y exportaciones.
India juega un rol central en ese desempeño. El país asiático es el mayor importador mundial de aceites vegetales, y Argentina logró posicionarse como su principal proveedor en ese segmento, incluyendo aceite de soja y de girasol. “Es el resultado de un trabajo sostenido en el tiempo”, afirmó.
Además, anticipó que el acuerdo comercial con la Unión Europea, próximo a entrar en vigor, abrirá nuevas oportunidades para el sector, especialmente por la reducción de aranceles en aceites refinados y crudos.

Sin embargo, el frente europeo también presenta desafíos. Tejeda alertó sobre regulaciones ambientales que podrían afectar las exportaciones argentinas, en particular las vinculadas al biodiésel de soja.
Entre las principales preocupaciones se encuentra la normativa sobre cambio indirecto del uso del suelo, que podría excluir al biodiésel argentino de la directiva europea de energías renovables. A esto se suman otras iniciativas, como el reglamento de productos libres de deforestación y propuestas de tolerancia cero para ciertos pesticidas.
El Gobierno mantiene negociaciones en Bruselas para mitigar estos impactos y defender la posición argentina. “Es un tema prioritario en nuestra agenda”, señaló el funcionario.
La reforma del sistema de agregados agrícolas es vista como un paso previo necesario antes de evaluar una eventual expansión. El objetivo es establecer reglas claras y estables que permitan mejorar la calidad de las designaciones y su impacto en la política comercial.
Actualmente, Argentina carece de un sistema formalizado de concursos y rotaciones, a diferencia de otros países con fuerte presencia internacional en materia agroalimentaria. La iniciativa oficial busca corregir esa debilidad estructural.
Consultado sobre los plazos, Tejeda expresó que el Gobierno espera avanzar con estos cambios en el corto plazo, aunque no descartó que su implementación completa pueda extenderse más allá del actual mandato.
En un contexto de restricciones fiscales y reconfiguración del comercio global, la estrategia oficial apuesta a mejorar la calidad antes que la cantidad en su red de agregados agrícolas, con la expectativa de potenciar la inserción internacional del agro argentino.