El director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, Mariano Biocca, sostuvo que el sector atraviesa una etapa de consolidación tras años de crecimiento acelerado, durante su participación en el cierre de Ámbito Debate sobre Finanzas & Inversiones, realizado recientemente en Argentina. En diálogo con el medio Ámbito, el ejecutivo analizó la evolución del ecosistema, el rol de las billeteras digitales, los desafíos del crédito y el impacto de la coyuntura económica en la morosidad, en un contexto donde la digitalización financiera se vuelve central para la economía.
Según consignó Ámbito, Biocca explicó que el desarrollo del sector responde a un proceso natural de maduración. “El sector fintech en nuestro país está en un proceso de consolidación”, afirmó, y detalló que tras una etapa inicial de expansión con numerosas empresas emergentes, comienza una fase donde predominan fusiones, adquisiciones y redefiniciones estratégicas. Este fenómeno, sostuvo, es característico de industrias que alcanzan cierto nivel de desarrollo y escala.
El directivo destacó que lo que comenzó entre 2016 y 2018 como un conjunto de startups orientadas a desafiar a los actores tradicionales, hoy se transformó en un componente central del sistema financiero. En ese sentido, remarcó que las fintech dejaron de ser un complemento para convertirse en un motor de innovación, competencia y dinamismo dentro del mercado local.
Uno de los hitos más relevantes, según Biocca, fue la expansión de las cuentas digitales y las billeteras virtuales, que permitieron una inclusión financiera masiva. “Las billeteras tuvieron un rol central en hacer del celular una puerta de acceso al sistema financiero”, señaló a Ámbito. Este avance se tradujo en que actualmente el 99,7% de las personas mayores de 16 años cuenta con acceso a una cuenta, ya sea bancaria o virtual.

El ejecutivo comparó este proceso con la construcción de infraestructura básica. “Esto es como construir cañerías”, graficó, al explicar que la primera etapa consistió en desarrollar los canales de acceso. A partir de allí, se abrió una nueva fase centrada en el uso de esa infraestructura para generar inclusión financiera y desarrollo económico.
En ese marco, subrayó la importancia de los datos generados por los usuarios, especialmente aquellos que históricamente estuvieron fuera del sistema formal. La digitalización permitió comenzar a construir perfiles financieros de trabajadores informales y sectores no bancarizados. “Eran CUILs que, si buscabas, eran NN”, explicó, en referencia a la falta de información previa sobre estos usuarios.
Con la adopción de cuentas gratuitas, pagos digitales y tarjetas prepagas, las fintech comenzaron a generar historial financiero. Este proceso permite evaluar comportamientos de consumo, cumplimiento de pagos y capacidad de ahorro, lo que abre la puerta a productos más sofisticados. “Todo eso te da una radiografía de la persona para ofrecerle otros productos financieros”, indicó.
El crecimiento también se refleja en el mercado de capitales. Biocca destacó que actualmente existen 25 millones de cuentas, frente a las 500.000 que había en los inicios del ecosistema. Este salto evidencia una mayor participación de pequeños ahorristas, quienes comenzaron a canalizar sus ingresos hacia instrumentos financieros.
“El ticket promedio muestra que son micro ahorristas”, señaló, y agregó que estos usuarios buscan alternativas para proteger su dinero en un contexto inflacionario. En ese sentido, mencionó la creciente adopción de instrumentos como bonos y CEDEARs, que permiten diversificar inversiones y acceder a mercados internacionales.

Sin embargo, el ejecutivo advirtió que el principal desafío actual se encuentra en el acceso al crédito. Las fintech, definidas como proveedores no financieros de crédito regulados por el Banco Central, han ampliado el alcance hacia sectores tradicionalmente excluidos. “Le prestan dinero a personas y pymes que en general están subatendidas”, explicó.
Actualmente, unas 6 millones de personas tienen créditos activos con fintech. Si bien la cifra representa una porción menor del total de la población, Biocca destacó que la mitad de estos usuarios son trabajadores informales. Esto implica un avance significativo en términos de inclusión financiera.
El impacto de estos primeros préstamos puede ser estructural. Según explicó, cuando los usuarios comienzan a construir historial crediticio, se abre la posibilidad de acceder a financiamiento de mayor escala en el futuro. “Un primer crédito de 200.000 o 500.000 pesos puede terminar siendo un crédito hipotecario”, afirmó.
No obstante, el crecimiento del crédito también trajo consigo un aumento de la morosidad. Biocca reconoció que este fenómeno es motivo de preocupación dentro del sector. “La mora creció en todos los productos”, indicó, y atribuyó esta situación a múltiples factores, tanto del lado de la oferta como de la demanda.
Por un lado, señaló que el incremento en la disponibilidad de fondos generó una sobreoferta de crédito. “El volumen de dinero se triplicó, pero los nuevos usuarios crecieron entre 15% y 20%”, explicó. Esta diferencia implica que los mismos clientes accedieron a mayores niveles de financiamiento, lo que incrementa el riesgo crediticio.
Por otro lado, destacó un cambio en el comportamiento de los consumidores. En un contexto de menor inflación, las cuotas dejaron de licuarse con el tiempo, lo que obliga a una mayor responsabilidad financiera en la toma de deuda. “Hay un proceso de aprendizaje”, sostuvo, y advirtió que los usuarios deben ajustar sus decisiones a sus ingresos reales y no a expectativas futuras.
En la parte final de su intervención, Biocca se refirió a la posibilidad de que los salarios se paguen a través de billeteras virtuales, una iniciativa que formó parte de la agenda pública pero que no fue incluida en la reforma laboral. A pesar de ello, consideró que se trata de una transformación estructural relevante.
“El nivel de adopción ya está dado”, afirmó, al señalar que 8 de cada 10 adultos utilizan billeteras digitales a diario. Además, destacó que se registran cerca de 700 millones de transacciones electrónicas mensuales, de las cuales el 75% involucra al menos una billetera.
Para el titular de la cámara, estos datos reflejan que el cambio en los hábitos financieros ya se consolidó en toda la población, sin distinción de edad o nivel socioeconómico. En ese contexto, sostuvo que el desafío pasa por adaptar la regulación y las estructuras del sistema a esta nueva realidad.
El proceso de consolidación del sector fintech, concluyó, no implica una desaceleración, sino una nueva etapa de desarrollo más estructurada, con foco en la sostenibilidad, la inclusión y la integración con el sistema financiero tradicional.