El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) presentó un informe técnico que propone un nuevo criterio de medición para la merluza negra, con el objetivo de mejorar la detección de ejemplares juveniles en los controles de descarga. La iniciativa fue analizada por el Consejo Federal Pesquero, que evaluará su posible implementación en los puertos argentinos, en un contexto donde la precisión en la fiscalización resulta clave para la sostenibilidad del recurso pesquero .
El estudio plantea reemplazar o complementar los métodos tradicionales con la medición de la denominada doble aleta dorsal (DAD), una variable morfométrica que permite estimar con mayor exactitud el tamaño total de los ejemplares de merluza negra (Dissostichus eleginoides). Según el informe, esta técnica presenta mejores niveles de ajuste estadístico y reduce el margen de error en comparación con procedimientos actualmente utilizados en los controles, segun publico el medio especializado Pescare.com.
La propuesta surge ante la necesidad de fortalecer los mecanismos de control en la pesquería, especialmente en lo que respecta a la captura de ejemplares juveniles, cuya extracción impacta directamente en la renovación del stock y en la sustentabilidad de la actividad.
El trabajo del INIDEP analizó la relación entre la longitud total del pez y la doble aleta dorsal, determinando que existe una correlación funcional significativa entre ambas variables. Esta relación permite utilizar la DAD como un indicador confiable del tamaño real de los individuos, incluso en condiciones donde otras partes del cuerpo pueden estar dañadas o ser más difíciles de medir.
A diferencia de la medición de la segunda aleta dorsal —uno de los métodos más extendidos—, la DAD se basa en una estructura anatómica de mayor escala, lo que mejora la representatividad de los datos y la consistencia de los resultados.
El modelo desarrollado mostró parámetros estadísticos sólidos y cumplió con los requisitos necesarios para su validación científica, lo que respalda su potencial aplicación en tareas de control operativo.
Uno de los aportes centrales del informe es la definición de un umbral concreto para identificar ejemplares juveniles. Según los resultados, toda merluza negra con una doble aleta dorsal inferior a 40 centímetros corresponde a individuos con menos de 82 centímetros de longitud total.
Este criterio permitiría a los inspectores detectar de manera más rápida y precisa las capturas que no cumplen con las tallas mínimas recomendadas, facilitando la fiscalización en muelle y reduciendo la posibilidad de errores en la clasificación.
La correcta identificación de juveniles es un aspecto clave en la gestión pesquera, ya que su captura afecta la capacidad de reproducción de la especie y compromete la sostenibilidad del recurso en el largo plazo.
En este sentido, la incorporación de herramientas más precisas no solo mejora los controles, sino que también contribuye a optimizar la calidad de la información biológica, fundamental para la toma de decisiones en materia de administración pesquera.
El informe también advierte sobre las condiciones necesarias para implementar este método. La principal es que la estructura anatómica utilizada —la doble aleta dorsal— se encuentre íntegra y en buen estado, ya que cualquier daño podría afectar la precisión de la medición.
Este aspecto resulta especialmente relevante en el contexto de las operaciones de pesca y descarga, donde los ejemplares pueden sufrir deterioros que dificulten la aplicación de ciertos criterios técnicos.
Por este motivo, el uso de la DAD como herramienta de control deberá complementarse con protocolos claros y capacitación específica para los inspectores, a fin de garantizar su correcta implementación.
Tras tomar conocimiento del informe, el Consejo Federal Pesquero instruyó a la coordinación institucional a remitir la propuesta a la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera (DNCyFP), organismo que deberá evaluar su incorporación en los procedimientos oficiales de control.
La eventual adopción de este método implicaría un avance técnico en la fiscalización de la pesquería de merluza negra, en línea con la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo y control en el sector.
Además, podría sentar un precedente para la aplicación de criterios similares en otras especies, contribuyendo a mejorar la gestión integral de los recursos pesqueros.
La merluza negra es una de las especies de mayor valor comercial en el Atlántico Sur, tanto por su demanda en mercados internacionales como por su importancia económica para la industria pesquera argentina.
Sin embargo, su explotación requiere estrictos controles y monitoreo permanente, debido a su biología particular, caracterizada por un crecimiento lento y una maduración tardía, factores que la vuelven especialmente vulnerable a la sobrepesca.
En este escenario, la mejora de los métodos de medición y control se vuelve un componente central para garantizar la sostenibilidad del recurso y el cumplimiento de las normativas vigentes.
La propuesta del INIDEP se inscribe en un proceso más amplio de incorporación de herramientas científicas en la gestión pesquera. La utilización de variables morfométricas con respaldo estadístico permite reducir la incertidumbre en los controles y mejorar la calidad de los datos disponibles.
Esto resulta clave en un contexto donde la presión sobre los recursos marinos exige mayor precisión y transparencia en los sistemas de fiscalización.
La implementación de este nuevo criterio podría facilitar el trabajo de los inspectores en puerto, agilizar los procedimientos de control y fortalecer la trazabilidad de las capturas.
En definitiva, el avance hacia metodologías más robustas y confiables representa un paso importante para consolidar un modelo de pesca basado en la sostenibilidad, la evidencia científica y la eficiencia operativa.