La multinacional brasileña Suzano relanzó su operación en Argentina bajo una nueva estructura integrada, en un contexto económico que, según su CEO local, presenta dos realidades productivas divergentes. Iván Espósito, máximo ejecutivo en el país, explicó que la compañía busca consolidar su crecimiento con mayor cercanía al cliente, eficiencia operativa y adopción tecnológica, mientras evalúa un escenario donde el interior agroenergético muestra dinamismo y la industria urbana enfrenta dificultades.
El cambio más visible de esta nueva etapa es la transformación de Stenfar —empresa argentina fundada en la década del 50 como distribuidora de papel— en Suzano Argentina. La firma, con base histórica en Avellaneda, había sido adquirida por la compañía brasileña en 1994, tras una relación comercial iniciada en los años 70. Durante décadas, operó con un modelo centrado en la distribución, pero ahora busca dar un salto cualitativo.
“Esto es mucho más que un rebranding. Es convertirnos en un brazo extendido de una multinacional en Argentina”, sostuvo Espósito en declaraciones a Ámbito Financiero.
La decisión forma parte de un proceso más amplio de expansión internacional de Suzano, que apunta a fortalecer su presencia fuera de Brasil no solo a través del comercio, sino mediante filiales con operación local directa. En ese marco, Argentina se convierte en un mercado estratégico dentro de la estrategia global.
El nuevo esquema permite combinar capacidad industrial, innovación, escala global y desarrollo tecnológico con conocimiento del mercado local y cercanía con los clientes. Según el ejecutivo, esto facilita desarrollar soluciones a medida, mejorar tiempos de entrega y acompañar a empresas que operan en varios países de la región.
Además, la compañía busca avanzar hacia un modelo más colaborativo, participando en proyectos conjuntos y ofreciendo productos estandarizados en distintos mercados, lo que resulta especialmente atractivo para empresas multinacionales.

Suzano Argentina tiene una fuerte presencia en el segmento de papel para packaging, utilizado en industrias como alimentos y farmacéutica. De hecho, abastece indirectamente a una porción significativa de los laboratorios del país a través de empresas gráficas.
También comercializa papel de oficina bajo la marca Report y otros tipos de papel estucado, aunque este último segmento enfrenta una caída estructural global debido a la digitalización. “Es un mercado que pierde entre 4 y 5 puntos por año”, explicó Espósito.
En contrapartida, el crecimiento del comercio electrónico impulsa la demanda de cartón corrugado y soluciones de embalaje. En este punto, el ejecutivo destacó el potencial argentino vinculado a las exportaciones agroindustriales, que requieren packaging competitivo para mejorar condiciones logísticas y de transporte.
La industria papelera, sin embargo, es altamente intensiva en capital. Requiere inversiones de largo plazo, desde la forestación —que demanda entre seis y diez años— hasta maquinaria especializada, lo que condiciona la toma de decisiones en contextos de inestabilidad económica.
En el escenario actual, marcado por ajustes macroeconómicos, Espósito señaló que el eje central de todas las industrias es la eficiencia operativa. “El nombre del juego hoy es eficiencia de costos”, afirmó.
En ese sentido, Suzano implementó cambios internos estratégicos para optimizar recursos, reducir dispersiones y concentrarse en negocios clave. La compañía mantuvo su dotación cercana a los 100 empleados, pero reorganizó funciones y dejó de lado proyectos menores que generaban ineficiencias.
También avanzó en la incorporación de tecnología en procesos productivos, especialmente en el corte y adaptación del papel a las necesidades del cliente, así como en la mejora de procesos internos y logísticos.
Respecto del contexto económico, Espósito trazó un diagnóstico claro: “Hoy hay dos Argentinas”. Por un lado, describió un sector agroenergético en expansión, impulsado por exportaciones y recursos naturales. Por otro, una industria urbana con dificultades estructurales.
“La agroenergética del interior la está pasando muy bien, mientras que la industria urbana la está padeciendo bastante”, señaló.
El ejecutivo consideró que la estabilización macroeconómica reciente es un factor positivo, ya que permite mayor previsibilidad en el corto plazo. Sin embargo, advirtió que aún persisten dificultades para proyectar inversiones a largo plazo, algo clave en sectores intensivos en capital.
También remarcó que la recuperación económica avanza de manera gradual y sin estímulos directos al consumo, lo que limita la velocidad de reactivación.
“Hace falta que el consumo empiece a traccionar”, explicó, al tiempo que indicó que la mejora en la actividad será progresiva y heterogénea.
En paralelo, Suzano Argentina avanza en la incorporación de inteligencia artificial (IA) en distintas áreas. La estrategia incluye automatización de procesos administrativos, desarrollo de herramientas comerciales y, en una etapa posterior, integración tecnológica en producción y logística.
Espósito destacó que la IA permite mejorar la eficiencia empresarial, optimizar recursos y liberar capital humano para tareas más analíticas y estratégicas, aunque también advirtió sobre la necesidad de diferenciar entre soluciones concretas y expectativas sobredimensionadas.
“Es una gran burbuja donde hay que separar el humo de lo que realmente agrega valor”, sostuvo.
En términos laborales, el CEO subrayó la importancia de la transformación cultural dentro de las organizaciones. Según explicó, el desafío no es solo tecnológico, sino también humano.
“La inteligencia artificial no reemplazará a los gerentes, pero los gerentes que la usen reemplazarán a los que no”, afirmó.
Pese a las dificultades coyunturales, Suzano mantiene una visión de largo plazo para Argentina. La compañía apuesta a consolidar su presencia, ganar participación de mercado y fortalecer su vínculo con clientes en distintos sectores.
El desafío, según Espósito, será sostener la eficiencia en el corto plazo mientras se construyen capacidades para aprovechar un eventual escenario más favorable.
En un país marcado por ciclos económicos recurrentes, la estrategia de la empresa combina prudencia operativa, innovación tecnológica y ambición de crecimiento, en un contexto donde, como sintetizó su CEO, no todas las actividades avanzan al mismo ritmo.