Mega proyecto forestal apuesta a la producción sustentable y posiciona a Argentina en el mercado global de celulosa

La iniciativa combina inversión millonaria, desarrollo regional y tecnología sustentable con emisiones netas cero para 2030

Mega proyecto forestal apuesta a la producción sustentable y posiciona a Argentina en el mercado global de celulosa
jueves 30 de abril de 2026

La provincia de Corrientes avanza hacia la instalación de una planta de celulosa de última generación que promete transformar la matriz productiva regional. El proyecto, impulsado por la empresa ARPULP con asesoramiento de la consultora APRY, contempla una inversión de US$2.000 millones, con inicio de obras en los próximos años y proyección de operación hacia 2030 en la localidad de Ituzaingó. La iniciativa es relevante por su impacto económico, la generación de empleo y su modelo de producción con emisiones netas cero, alineado con estándares internacionales de sostenibilidad.

El desarrollo industrial estará enfocado en la producción de celulosa tipo “fluff”, insumo clave para productos de higiene como pañales y artículos sanitarios, cuya demanda global se encuentra en crecimiento. La elección de Corrientes responde a su potencial forestal y a una estrategia provincial orientada a consolidar un polo foresto-industrial competitivo.

Según información difundida por el medio Argentina Forestal, el complejo será construido bajo criterios de economía circular y con tecnología de origen europeo, lo que permitirá reducir significativamente su impacto ambiental.

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Energía renovable y autosuficiencia industrial

Uno de los aspectos centrales del proyecto es su esquema energético. A diferencia de plantas tradicionales, la instalación operará exclusivamente con fuentes renovables, principalmente biomasa forestal y subproductos del propio proceso industrial.

El sistema prevé un circuito cerrado en el que se reutilizan residuos como el denominado “licor negro”, derivado del procesamiento de la madera. Esta metodología no solo cubrirá el total de la demanda energética interna, sino que además generará un excedente estimado en 88 megavatios (MW), que podrá ser incorporado al sistema eléctrico nacional.

La propuesta se enmarca en un modelo de producción sin uso de combustibles fósiles, con eficiencia hídrica y control de emisiones bajo estándares internacionales conocidos como BAT (Mejores Técnicas Disponibles).

Camino hacia la neutralidad de carbono

El diseño del proyecto apunta a alcanzar un balance de emisiones netas cero de dióxido de carbono. Este objetivo se basa en la compensación natural que realizan los bosques: el CO₂ emitido durante el proceso industrial es equivalente al capturado por los árboles durante su crecimiento.

Además, el complejo contará con sistemas avanzados de tratamiento de efluentes y uso eficiente del agua, minimizando su impacto sobre el entorno y particularmente sobre el río Paraná, uno de los principales recursos hídricos de la región.

Alejandra Aranda explicó que “tendremos por delante varias etapas críticas para llevar el proyecto a su fase final. Durante 2026, la prioridad será realizar un estudio ambiental profundo, alineado con los estándares de calidad y seguridad mundiales”.

En paralelo, el fondo de inversión Pegasus avanzará en la búsqueda de financiamiento estratégico para sostener el desarrollo del proyecto.

Impacto económico y generación de empleo

El emprendimiento tendrá un fuerte impacto en la economía regional. Se estima la creación de entre 1.300 y 1.500 empleos directos, además de hasta 13.000 puestos de trabajo indirectos durante la etapa de construcción.

Este efecto multiplicador alcanzará a sectores vinculados, como aserraderos, transporte, logística y producción de insumos, generando un entramado industrial más amplio en el norte de la provincia.

Pablo Ruival, titular de la Asociación Forestal Argentina, calificó el proyecto como un proceso “transformador” y afirmó que “es la nueva Vaca Muerta, el segundo gran movimiento económico después de Yacyretá”.

El dirigente destacó que la última planta de celulosa construida en el país data de 1982, lo que evidencia el rezago de la Argentina frente a otros países de la región como Uruguay, Chile y Brasil en este tipo de desarrollos.

Infraestructura y posicionamiento regional

La ubicación del proyecto en el Parque Industrial de Ituzaingó responde a una planificación estratégica que incluye mejoras en infraestructura logística, como puertos y vías de transporte.

Desde el sector forestal señalan que la iniciativa permitirá a la Argentina recuperar competitividad en el mercado global de celulosa y productos derivados, al tiempo que incrementará el valor agregado de la producción local.

Ruival subrayó que “este emprendimiento actúa como una locomotora para industrias complementarias”, al dinamizar toda la cadena foresto-industrial.

Un cambio de paradigma productivo

Más allá de su impacto económico, el proyecto representa un cambio en la forma de concebir la industria. La combinación de tecnología avanzada, uso de energías renovables y criterios de sustentabilidad posiciona a la planta como un modelo a nivel internacional.

En un contexto global donde la presión sobre los recursos naturales y las exigencias ambientales son cada vez mayores, este tipo de desarrollos apunta a compatibilizar crecimiento económico con cuidado del entorno.

Desafíos pendientes

A pesar del entusiasmo generado, el proyecto enfrenta desafíos vinculados a su financiamiento, la realización de estudios ambientales y la necesidad de avanzar en reformas estructurales que mejoren la competitividad del país.

Entre los puntos mencionados por referentes del sector se encuentran la mejora en la logística, cambios en la legislación laboral y tributaria, y la optimización del sistema de transporte.

No obstante, el avance del proyecto refleja una estrategia de largo plazo impulsada por la provincia de Corrientes para atraer inversiones y consolidar su perfil productivo.

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Representantes de CONFIAR mantuvieron una reunión con Alejandra Aranda y Fernando Correa, del ARPULP. «Se compartió información sobre el proyecto de inversión para la instalación de una planta de celulosa fluff en Ituzaingó, Corrientes. Durante el encuentro se abordaron aspectos vinculados al desarrollo del proyecto, su impacto en la generación de empleo, el desarrollo regional y su potencial para fortalecer la foresto-industria argentina», señalaron tras el encuentro.

Proyección a futuro

De cumplirse los plazos previstos, hacia el final de la década Corrientes podría convertirse en uno de los principales polos foresto-industriales de la región, con capacidad para exportar productos de alto valor agregado.

La planta de ARPULP no solo representa una inversión significativa, sino también una señal de confianza en el potencial del país para desarrollar industrias sustentables.

En un escenario donde la transición energética y la economía circular ganan protagonismo, este tipo de iniciativas marcan el rumbo hacia una industria más eficiente, competitiva y ambientalmente responsable.

 



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